“Mientras el mundo se desmoronaba a su alrededor y el aire se llenaba de humo de los incendios, esas criaturas primitivas daban rienda suelta a sus instintos bestiales y peleaban y bebían y morían. Después de todo, ¿qué más daba? Igual se irían todos, los buenos y los malos, los eficaces y los pusilánimes, los que amaban vivir y los que despreciaban vivir. Morían. Todo moría.”
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Jack London,
La peste escarlata