“¿Qué importa quién mató a
quién? Los dos matamos a alguien. ¿Pero acaso todos los seres
humanos no somos iguales? ¿No valemos lo mismo? Un clearing. El
día de nuestro juicio, Ernesto y yo nos podremos quejar de que no
cometimos el crimen que se nos imputa, pero no vamos a poder
decir que somos inocentes. En el fondo, nadie es inocente. Aunque
todos seamos animalitos de Dios. Alicia, Charo, Ernesto, yo. Matar a
uno o a otro no cambia mayormente la pena o el castigo. Sí la culpa.
Yo no me hubiera permitido matar a Alicia. Mucho menos a Ernesto,
que es el padre de mi hija.
A Tuya sí. Tuya es otra cosa.”
―
Claudia Piñeiro,
Tuya