“«Una madre nunca se recupera de la pérdida de un hijo —decía Matilda con un hilo de voz resignado y entristecido—; por mucho tiempo que pase, por mucho que se aleje y ponga tierra por medio, por muchas riquezas que le pongan a sus pies, nada te salva de ese dolor atroz que te atormenta el alma el resto de tu vida».”
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Paloma Sánchez-Garnica,
Victoria