Sombras del ayer Quotes
Sombras del ayer
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Merche Diolch5 ratings, 3.40 average rating, 3 reviews
Sombras del ayer Quotes
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“Su pulgar delinea mis labios, y el gesto me enmudece de golpe. Incluso me roba el aire, que ya no me llega a los pulmones. Aunque parezca extraño, me doy cuenta de que no lo necesito para respirar. Su sola presencia, su contacto, es lo único que necesita mi cuerpo.
—Todos estos años solo me acordaba de tus ojos verdes… —me confiesa, y un gemido se me escapa—. Los he buscado en muchos de los sitios en los que he recalado por mi trabajo.
—Como un marinero en cada puerto —indico, tratando de romper lo que sucede entre los dos, y a lo que no le sé poner nombre.
Pero Javier me ignora. Parece abstraído, centrado en mi mirada y en sus recuerdos.
—Los comparé con el verde del bosque de bambú de Japón, con los arrozales de China, en el campo que rodea al castillo de Dunluce en Irlanda, en las ruinas del Machu Picchu e incluso en los destellos verdes que forman parte de la aurora boreal de Finlandia…
—Sí que has viajado… —musito.
Javi posa su dedo índice sobre mis labios, acallándome de golpe.
Mis nervios son los que hablan. Los que me llevan a querer terminar con lo que ocurre en estos instantes, aunque, en mi fuero interno, sepa que nadie me ha dedicado unas palabras tan hermosas.
—No existía —continúa—. No podía compararlos porque el color de tus ojos es único. —Alza mi cara para fijarse todavía más en mis iris.
Nos quedamos en silencio, con el único sonido de nuestras respiraciones, arropándonos.”
― Sombras del ayer
—Todos estos años solo me acordaba de tus ojos verdes… —me confiesa, y un gemido se me escapa—. Los he buscado en muchos de los sitios en los que he recalado por mi trabajo.
—Como un marinero en cada puerto —indico, tratando de romper lo que sucede entre los dos, y a lo que no le sé poner nombre.
Pero Javier me ignora. Parece abstraído, centrado en mi mirada y en sus recuerdos.
—Los comparé con el verde del bosque de bambú de Japón, con los arrozales de China, en el campo que rodea al castillo de Dunluce en Irlanda, en las ruinas del Machu Picchu e incluso en los destellos verdes que forman parte de la aurora boreal de Finlandia…
—Sí que has viajado… —musito.
Javi posa su dedo índice sobre mis labios, acallándome de golpe.
Mis nervios son los que hablan. Los que me llevan a querer terminar con lo que ocurre en estos instantes, aunque, en mi fuero interno, sepa que nadie me ha dedicado unas palabras tan hermosas.
—No existía —continúa—. No podía compararlos porque el color de tus ojos es único. —Alza mi cara para fijarse todavía más en mis iris.
Nos quedamos en silencio, con el único sonido de nuestras respiraciones, arropándonos.”
― Sombras del ayer
