“—¿Qué haces? —Preguntó cuando Taoren se acercó.
—Te llevo al cuarto de baño.
—No hace falta. Puedo caminar.
Taoren se detuvo y levantó las manos en señal de derrota. Eden se levantó de la cama con cuidado, pero no podía apoyarse sobre el pie...
Lo miró con frustración y Taoren sonrió, tomándola en brazos con facilidad.
—Algo me dice que disfrutas de esto más de lo deberías —le recriminó ella.
—No creo que estés lista para conocer la respuesta.” ”
―
Lorimar Nahyr,
Reino de rosas