“Me daba ternura; nunca pensé que ternura fuera un sentimiento que Camilo fuera a causar en mí. Conforme seguía hablando, cada vez me daban más ganas de abrazarlo y decirle que lo entendía, que no se preocupara, que todo iba a estar bien; que un día todo estaría bien.”
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Gisela Leal,
El club de los abandonados