“en cuanto el sujeto conoce un objeto, por muy parcial y superficial que sea este conocimiento, algo del objeto está en el sujeto y ha pasado a formar parte de su ser; sea cual sea el aspecto bajo el que consideremos las cosas, siempre son las mismas las que alcanzamos, al menos en un cierto aspecto, que en todo caso forma uno de sus atributos, es decir, uno de los elementos constitutivos de su esencia, Admitamos, si queremos, que esto es “realismo”; la verdad es que las cosas son así, y las palabras no ayudan; pero, con todo rigor, los puntos de vista especiales del “realismo” y del “idealismo”, con la oposición sistemática que denota su correlación, no se aplican aquí, donde estamos mucho más allá del dominio limitado del pensamiento filosófico. Además, no hay que perder de vista que el acto del conocimiento tiene dos caras inseparables; si es identificación del sujeto con el objeto, es también, y por la misma razón, asimilación del objeto por el sujeto; al alcanzar las cosas en su esencia, las “realizamos”, en toda la fuerza de esta palabra, como estados o modalidades de nuestro propio ser; y, si la idea, en cuanto verdadera y adecuada, participa de la naturaleza de la cosa, es porque, a la inversa, la cosa misma participa también de la naturaleza de la idea.”
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René Guénon,
Introducción general al estudio de las doctrinas hindúes