Maria Jose Brito Tapia > Maria Jose's Quotes

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  • #1
    Jodi Ellen Malpas
    “—Ya está. —Mi madre me da la vuelta y deja caer de nuevo mi pelo por la espalda. Me mira pensativa y sé lo que va a decirme—. Cariño,¿puedo darte un consejo de madre?
    —No —respondo rápidamente con una sonrisa.
    Me devuelve la sonrisa y me sienta en el borde de la cama.
    —Cuando te casas, te conviertes en la piedra angular de tu esposo —
    me sonríe con afecto—. Deja que piense que manda, que crea que no puedes vivir sin él, pero no permitas nunca que te robe tu independencia o tu identidad, cariño. Los hombres necesitan que les masajeen el ego. —Se ríe—. Les gusta pensar que son ellos los que llevan los pantalones, y debes dejar que se lo crean.
    Niego con la cabeza.
    —Mamá, no es necesario...
    —Sí que lo es —insiste—. Los hombres son criaturas complicadas.
    Me río, burlona. No tiene ni idea de lo complicada que es mi criatura.
    —Lo sé.
    —Y aunque se hacen los valientes y se creen muy hombres, ¡no son nada sin nosotras! —Acerca mi cara colorada a la suya—. Ava, veo que Jesse te quiere, y admiro lo franco que es cuando se trata de lo que siente por ti, pero recuerda quién eres. No dejes que te cambie nunca, cariño.
    —No va a cambiarme, mamá.
    No estoy en absoluto cómoda con esta conversación, aunque ha dado en el clavo. Después de que Jesse se declarase, mis padres se quedaron dos
    días con nosotros, y ahora llevan en Londres desde el miércoles, así que
    han visto de sobra cómo es Jesse conmigo (salvo por las cuentas atrás y las distintas clases de polvos). Han visto cómo me colma de atenciones y de
    cariño, cómo no se separa de mí, y al menos yo no he ignorado sus comedidas observaciones. Jesse no se ha dado ni cuenta. Mejor dicho, se ha dado cuenta pero le da igual, y yo no voy a decirle nada. Me gusta el contacto constante tanto como a él.
    Mi madre me sonríe.
    —Quiere cuidar de ti y ha dejado claro que para él lo eres todo. A tu padre y a mí nos hace muy felices saber que has encontrado un hombre que te adora, un hombre que caminaría sobre ascuas por ti.”
    Jodi Ellen Malpas, Beneath This Man

  • #2
    Jodi Ellen Malpas
    “No entiendo nada. Quiero gritarle, coserle el pecho a puñetazos y desgañitarme en su cara, pero no me quedan fuerzas. Es como si me hubieran chupado todas las ganas de pelea. Me ha consumido el drama, el mío y el ajeno, y he quedado expuesta y vulnerable. Y
    también hecha un mar de dudas.”
    Jodi Ellen Malpas, This Man Confessed

  • #3
    Megan Maxwell
    “—¿Te gusta la canción? —pregunta.
    —Sí —respondo, con un hilo de voz.
    Dylan me aprieta más contra él y añade:
    —Mi madre siempre decía que cuando uno está feliz, escucha música, pero que cuando está triste o desesperado, entiende la letra de la canción.
    Estoy de acuerdo. Su madre tenía más razón que un santo.”
    Megan Maxwell, Adivina quién soy

  • #4
    Sylvain Reynard
    “Tú quieres que te trate como a una igual. Yo quiero el mismo trato. Y eso implica que debes confiar en que tomaré la mejor decisión posible, según la información de que disponga en ese momento. Sin ser omnisciente, ni perfecto.”
    Sylvain Reynard, Gabriel's Rapture

  • #5
    Lily Perozo
    “—Es usted un adulador, señor —le hizo saber con una amplia sonrisa y colocó la hielera sobre el escritorio—, con razón las mujeres caen rendidas a sus pies.
    —Yo pensé que sólo me bastaba el físico Vivian.
    —El físico atrae señor, pero son las acciones las que hacen que una mujer no pierda el interés,porque de nada serviría la belleza si es un completo imbécil —La secretaria se paró detrás de él—.”
    Lily Perozo, Dulces mentiras, amargas verdades: Decisiones

  • #6
    Lily Perozo
    “—Por cierto, durante mi época de cheerleader conocí a muchos hombres bellos interesados en mí, pero a la gran mayoría le habían sustituido el cerebro por un maní, nada más atractivo que un hombre con más seguridad e inteligencia que músculos, aunque en muy pocos casos hay excepciones. Gracias a Dios lo comprendí a tiempo - dijo poniendo los ojos en blanco, recordando de lo que se había salvado y la sabia elección que había hecho—, terminé casada con el ratón de laboratorio de la universidad y puedo decir que han sido los mejores quince años de mi vida.
    —Eso es imposible Vivian —señaló con incredulidad, mientras observaba como ella le quitaba las mancuernillas y las colocaba sobre el escritorio—. Puede que hayas aprendido a convivir con tu esposo, pero decir que han sido los más felices… ¿acaso no hay discusiones?
    —Las hay, claro y algunas veces muy a menudo, ya sea porque no nos ponemos de acuerdo sobre quién va a llevar a los niños al colegio, o a quién le toca comprar el pan.
    Samuel se quejó al sentir el frío apoderársele de la mano, cuando Vivian se la metió en el hielo,pero inmediatamente se hizo el fuerte y ella siguió hablando.
    —Sin embargo, son más los buenos momentos, no todo en la vida es bueno o malo, sino una mezcla de ambos y es mejor tener con quien discutir, alguien que escuche nuestras quejas,nuestras victorias y derrotas, compartir con alguien los momentos felices y llorar con alguien nuestras penas —le decía con toda sinceridad mirándolo a los ojos—. Siempre, siempre es mejor compartir la carga, para que haya un equilibrio, tienen que haber dos partes. Sino todo el peso nos caería encima y terminaría aplastándonos.”
    Lily Perozo, Dulces mentiras, amargas verdades: Decisiones



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