Y quererte en estéreo Quotes

Rate this book
Clear rating
Y quererte en estéreo (CAR, #2) Y quererte en estéreo by Susanna Herrero
2,173 ratings, 4.33 average rating, 370 reviews
Y quererte en estéreo Quotes Showing 1-9 of 9
“El lugar más solitario del mundo es cualquiera en el que tú no estés a mi lado.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“—¿ En serio se lo has contado a Murnuais y a mí no?—le pregunta Andrés a Arturo todo indignado—. Flipo. Y, por cierto…—Andrés se acerca meloso a Nicki. A ver, un poco pedo sí que va. No tanto como Arturo, pero fino fino no anda—. ¿Tú desde cuándo sabes que yo soy yo? Nicki le guiña un ojo y Andrés sonríe.—Luego voy a sacarte a bailar—le dice.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“Y vuelve a tocarle a Nicki:—Pasa la lengua por el cuello de alguien de este grupo. Más vítores y risas. Pero entonces Nicki se acerca a Arturo y a mí se me corta la respiración. ¿Perdona? La miro con la boca abierta, incapaz de detenerla, mientras le baja un poco el cuello de la sudadera y le pasa toda la lengua por el cuello. Y la cara de Arturo es de puro placer. ¿Perdona? Entonces miro a Andrés y otra vez a Arturo y… Andrés y Arturo… ¡Los mato!”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“Y es entonces cuando me doy cuenta de que estoy en el dormitorio de Patrick después de más de siete años. Y de que me encantaba venir aquí cuando era pequeña. Era uno de mis lugares favoritos. Me encantaba escabullirme a echar la siesta después de aquellas comidas copiosas que organizaban nuestros padres en el comedor que está justo debajo. Me encantaba abrir los cajones y los armarios en busca de tesoros. Me encantaba ir conociéndolo a través de sus pertenencias. Patrick siempre me pillaba, no es que me escondiera, y me echaba la bronca. Sobre todo en su peor época de preadolescente. Yo me reía y me tiraba en la cama. Le decía que tendría que sacarme a rastras. Y él me arrastró más de un día por el suelo. Y siempre acababa haciéndolo reír. Una vez encontré un álbum de cromos de Campeones. Así fue como supe que estaba obsesionado con Benji. Por eso pidió una portería unas Navidades y obligó a Andrés a que chutara balones en su dirección una y otra vez durante todas las vacaciones. No paraba ni la mitad, pero cómo sonreía. Y en lo único que puedo pensar ahora es en que quiero verlo sonreír. Porque la sonrisa de Patrick es muy difícil de ver y yo pagaría millones por verla. La sonrisa de Patrick es capaz de mutilar la historia universal, derribar imperios y borrar dinastías. Dios. Creo… creo que he estado enamorada de Patrick toda mi vida. Creo que lo he querido desde que tengo uso de razón.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“Andrés: Hace horas que he perdido de vista al Príncipe Encantador. Andrés: O está encerrado en su cuarto llorando por las esquinas porque le falta su tete del alma o, llámame intuitivo, va para allá. Andrés: Suerte, tato. ;) Andrés: Me gusta tato. Y no está vilipendiado. Andrés: Oh, mierda, ¡acabo de ver que Lacoste me ha dejado al cuidado de la puta coneja! Andrés: ¡No me lo puedo creer! Será cabronazo. Andrés: Verás cuando vuelva. ¡Le voy a dar bien por el culo! Andrés: No literalmente. Tú me entiendes… Arturo: Se llama René. Arturo: Su culo no. La coneja. Andrés: Gracias por la aclaración. A mí me has evitado un trauma y a Fernando que pete de una vez por todas. Arturo: Trátala bien. Arturo: No la entretengas mucho por la noche. Cuanto más tarde se duerme antes se levanta y antes va a despertarte a ti. Arturo: Y que no coma más tarde de medianoche. Andrés: ¿Qué es? ¿Un puto gremlin? Arturo: Suerte, tato. ;) Arturo: Me gusta tato. Andrés: No me cameles. Arturo: ¡Te quiero! Andrés: Recuérdalo cuando quiera cobrarme el favor.—Arturo. Levanto la cabeza y me detengo al instante. Sin darme cuenta, Chris se ha parado en la puerta de un garaje y yo casi choco con él. Arturo: ¡Te dejo! Y, sí, Chris está aquí.—¿ Con quién hablas?—me pregunta.—Con mi hermano. Chris sonríe.—¿ Ha encontrado ya el regalito que le he dejado en la puerta de su dormitorio?—Sí. Y está cabreado.—Bien. Me gusta el Andrés cabreado. Sobre todo cuando estamos a cientos de kilómetros de distancia y no tengo que verle el careto.—« Estás viendo el mío, que es el mismo»—.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“—Me he acostado con Nicki—dice Andrés de pronto. Me incorporo al instante.—¿ Otra vez?—pregunto yo.—¿ Cuándo?—pregunta Aitana al mismo tiempo.—Hace unas horas. Me ha pedido que empecemos desde cero.—¿ Y tú qué has respondido?—Que en mi barrio hay una pizzería que se llama como ella. Rompemos a reír a carcajadas y yo enseguida les ruego silencio con el dedo cuando me doy cuenta de que podemos despertar a Chris, pero sin que se me borre la sonrisa.—Estoy ilusionado—nos confiesa mi hermano—. Qué fuerte, ¿no? Con toda la mierda que tengo ahora mismo encima. Pero míralo. Le ha cambiado hasta la cara, con lo perdido que parecía.—Un rayo de luz en medio de la oscuridad—digo en voz alta.—Tampoco te pongas tan cursi. Pero sí, joder. Es justo eso—se le escapa otra carcajada.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“—¿ Y tú? ¿De verdad crees que esta mañana no iba a ir a verte a la enfermería? Me encontraba en las escaleras. Estaba enfadada contigo, pero me encontraba en las escaleras.—Andrés solo suspira—. Yo también tenía miedo. Mucho miedo. Nunca había sentido algo por alguien, no quería hacerlo, y de repente llegas tú con tu canción del Equipo A y el resto de bobadas, con esa forma de ser que me vuelve loca y esa cara tan bonita y remueves todo mi mundo.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“—Pues ya estamos todos—exclama Andrés al vernos—. O casi todos. Nicki. Le falta Nicki. La está buscando con la mirada, pero no la encuentra.—Está con Rafa, controlando a la prensa—le digo yo.—¿ Quién?—Ya sabes quién, Andrés.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo
“Nos buscamos con la mirada cada pocos segundos. Yo alterno entre su hombro y sus ojos hasta que la médico acaba la maniobra y a Andrés se le descompone el rostro. A mí se me encoge el estómago. Le cojo la mano buena al instante, se la estrujo con cariño y le aparto el pelo sudado de la frente. Él solo aprieta la mandíbula y cierra los ojos. Y cada centímetro donde nos tocamos duele. Duele de recuerdos y de no haber hecho las cosas mejor. Duele porque quiero besarlo para reconfortarlo, pero no puedo porque él no quir… A la mierda.—Shhh—susurro al mismo tiempo que le doy un beso rápido en la boca. Le arden los labios y están agrietados, pero no por eso me aparto antes. Y no me rechaza. Ni se aleja—, ya está, cariño. Ya está.”
Susanna Herrero, Y quererte en estéreo