Casas muertas Quotes
Casas muertas
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Miguel Otero Silva1,361 ratings, 3.99 average rating, 139 reviews
Casas muertas Quotes
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“...yo no soy partidario de la guerra civil como sistema, pero en el momento presente Venezuela no tiene otra salida sino echar plomo. El civilismo de los estudiantes termino en la cárcel. Los hombres dignos que han osado escribir, protestar, pensar, también están en la cárcel, o en el destierro, o en el cementerio. Se tortura, se roba, se mata, se exprime hasta la última gota de sangre del país. Esto es peor que la guerra civil. Y es también una guerra civil en la cual uno solo pega, mientras el otro, que somos casi todos los venezolanos, recibe los golpes.”
― Casas muertas
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“El petróleo era estridencia de máquinas, comida de potes, dinero, aguardiente, otra cosa. A unos los movía la esperanza, a otros la codicia, a los más la necesidad.”
― Casas muertas
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“—Vete, hija, a los campos petroleros, a la selva, a la Sierra Nevada de Mérida, a la séptima paila del infierno, pero no te quedes aquí de sepulturera que ese no es oficio para ti. No importa que en ese lugar donde tú quieres irte los hombres digan malas palabras, que delante de ti no las dirán. Ni que haya mujeres perdidas, que dejarán de serlo cuando tú las estés mirando.”
― Casas muertas
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“—Los que mandan son cuatro, veinte, cien, diez mil. Pero los otros, los que soportamos los planazos y bajamos la cabeza, somos tres millones. Yo sí creo que se puede hacer algo. Yo no soy un iluso, ni un poeta de pueblo, sino un llanero que se gana la vida con sus manos, que ha criado becerros, que ha domado caballos. Y sé que se puede hacer algo.”
― Casas muertas
― Casas muertas
“—¿Soñar es pecado, padre?
—Por lo general, no.
—Soñé que el arcángel ese que está en el cuadro del Purgatorio, el catire que tiene la espada en la mano, se salía del cuadro cuando yo estaba dormida cuando yo estaba dormida y me tapaba con sus alas y me besaba en la boca...
—Pero si fue un sueño, tú no tienes la culpa de haberlo soñado, hija.
—Es que —ahora sí titubeó— me gustaba, padre.
—¿Te gustaba cuando lo soñaste o te sigue gustando después? —preguntó el padre Pernía comenzando a preocuparse.
—Me gustó cuando lo soñé, padre. Ahora no me gusta. Me parece una cosa horrible, un sacrilegio...
Luego se sintió un tanto decepcionada, aunque libre de toda culpa. El padre Pernía poca o ninguna importancia le concedió a su sueño, ni pecado lo consideró. La penitencia fue la de siempre: una modesta y fugaz avemaría.
Sin embargo, el domingo siguiente, al salir de misa, el padre Pernía le notificó que había dejado de ser Teresita del Niño Jesús:
—Habla con doña Carmelita para que te corte el traje de Hija de María...”
― Casas muertas
—Por lo general, no.
—Soñé que el arcángel ese que está en el cuadro del Purgatorio, el catire que tiene la espada en la mano, se salía del cuadro cuando yo estaba dormida cuando yo estaba dormida y me tapaba con sus alas y me besaba en la boca...
—Pero si fue un sueño, tú no tienes la culpa de haberlo soñado, hija.
—Es que —ahora sí titubeó— me gustaba, padre.
—¿Te gustaba cuando lo soñaste o te sigue gustando después? —preguntó el padre Pernía comenzando a preocuparse.
—Me gustó cuando lo soñé, padre. Ahora no me gusta. Me parece una cosa horrible, un sacrilegio...
Luego se sintió un tanto decepcionada, aunque libre de toda culpa. El padre Pernía poca o ninguna importancia le concedió a su sueño, ni pecado lo consideró. La penitencia fue la de siempre: una modesta y fugaz avemaría.
Sin embargo, el domingo siguiente, al salir de misa, el padre Pernía le notificó que había dejado de ser Teresita del Niño Jesús:
—Habla con doña Carmelita para que te corte el traje de Hija de María...”
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“La gente siempre es buena en esta tierra. Los malos no son gente.”
― Casas muertas
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“—Odio las peleas de gallo —dijo Carmen Rosa y volvió a chocar con Sebastián.
—¿Por qué? —preguntó éste.
—Porque son una salvajada, un crimen contra esos pobres animales.
—Mayor crimen es torcerle el pescuezo a las infelices gallinas para comérselas
—gruñó Sebastián.”
― Casas muertas
—¿Por qué? —preguntó éste.
—Porque son una salvajada, un crimen contra esos pobres animales.
—Mayor crimen es torcerle el pescuezo a las infelices gallinas para comérselas
—gruñó Sebastián.”
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“Y luego, cuando comprendió que había llegado sola y sobresaliente a un quinto grado que nunca existiría, se echó a llorar.”
― Casas muertas
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“—Hasta tomaba aguardiente. —refunfuñaba Hermelinda—. Cuando yo le reclamaba, me respondía que lo hacía para espantar las enfermedades, que el alcohol era un gran desinfectante, que su olor ahuyentaba a los mosquitos malignos. Pero la verdad, mi hijita, era que tomaba porque le gustaba mucho.”
― Casas muertas
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“Así le decía porque esas mujeres que cruzaban, madres, hermanas, esposas o queridas de los presos, iban llorando con una tenue lucecita de esperanza en el cristal de las lágrimas y volvían llorando lágrimas opacas y oscuro desaliento”
― Casas muertas
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