Carnaval Fever Quotes

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Carnaval Fever Carnaval Fever by Yuliana Ortiz Ruano
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Carnaval Fever Quotes Showing 1-12 of 12
“El Diablo me abandona solo cuando nado o estoy arriba de los árboles. Cómo decirles a todas ellas que he sentido al Diablo en el cuerpo más de una vez, en mi cuarto que también es un cuerpo y yo la única que late, paso a ser su corazón.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“… porque yo quiero que se duerma, de ser posible por un par de meses, hasta que se calme mi cuerpo y yo pueda descubrir quién chucha está hirviendo el llanto en una olla en mi pecho desde que nací.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“Sabrosura siempre tiene alguna cosa nueva para contarme, que disque la bruja de la loma de Aire Libre dejó al marido y que la gente la ve encaramada en el techo fumando cachimba, o que el viejo que no dejaba a la gente revisar su aljibe, lo que tenía ahí guardao era plata y droga, mija, y se lo llevaron los militares, que son unos ladrones también; enesa gente no se confía, ¿oyó,?, si alguna vez usté le toca viajar a su isla sola, mija, y la bajan disque pa hacerle requisa, USTÉ NUNCA DEJE SU BOLSO, MAMI, los militares le ponen droga a las muchachitas pendejas como usté, pa arrebolar y hacerles pendejás, mamita, jodido es el norte lleno de militares.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“El barrio se llamaba Voluntad de Dios y eso me hacía sentir más ahogada. Nada que tenga a Dios en su nombre trae cosas buenas. ¡Vea por Dios!, carraspeaba mi papi Chelo antes de llevarse a Noris para castigarla con su cinturón en el patio de la casa; el ñañerio tembloroso subía el volumen de la radio, pero yo igual sabía lo que estaba pasando. O ¡ay, Dios mío!, gritaba mi mami Nela antes de encerrarse a susurrar, a hablar rezando con las ñañas dentro del cuarto por una, dos, tres, cuatro, cinco, seis horas y luego todas salían rojas, ahogadas, respirando para dentro los mocos y las lágrimas.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“La Mama Doma probó de todo para curar a su muchachita, le pasaba yerbas de chivo, le hacía tomar espiritusanto, la bañaba con hojas de achiote, le dio noni y dulcamara. La llevó al único médico en el que confiaba, el doctor Minda, el que cuando alguna mujer preñada no tenía dinero le decía vea, amiguita, vaya con fe a donde doña Doma, ella le puede ayudar a que tenga su hijo, vaya de mi parte y llévele cariños. Pero ese doctor también le dijo, Domita, la bebe no tiene remedio, hay que operarla y para hacerlo tenemos que llevarla a Quito y eso es caro. La Mama Doma salió con su muchachita pandada sin saber qué hacer, fue hasta su casa de la Eloy Alfaro, agarró una muda de ropa, la metió en el bolso y les dijo a todos, ya vengo.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“Irene, asustada, le decía Chechito, nos van a castigar volvamos, pero Irene no sabía que mi mami ya no era la muchacha de diecisiete años a la que no dejaban salir ni a la esquina, sino un agua chúcara desbordada, como el agua de las pozas donde crían camarones, metes la pierna ahí y puedes llegar a China, que es también cavar en la arena para escaparte a un mundo de lenguas raras y cuerpos distintos.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“No importa el tiempo que pase, no importa el hambre de la casa, las mujeres que se coge o las trompadas que reparte a hijas, hombres y muchachas de la limpieza con la misma dureza, el papi Chelo, cuando vuelve, siempre es bien atendido por mi mami Nela.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“Para mí, los papis son seres que ni se puede decir que adornan la casa, sino que la joden. Sobre todo, el papi Chelo jode a todas las mujeres de la casa solo con su presencia.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“Yo tampoco sé por qué mis formas de hablar se van dispersando, como cuando uno mea por la ventana y ve caer las chispas divididas en mil hilitos en la tierra y se forma un dibujo, como de raíces color marrón, que luego desaparece por fuerza del sol. Pero ese pequeño momento en el que uno puede dibujar con el agua que le nace de la chepa es bello, aunque mi mami me descubrió haciéndolo y me dijo que si soy un perro macho y casi me avienta contra la ventana. Por suerte el papi Manuel, que de todo se ríe, entró y calmó las aguas.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“Yo no sé qué mierda pasa en los cuerpos de las personas en el barrio, la playa y la ciudad.
No sé tampoco qué mierda pasa en mi cuerpo putito que se calienta y recalienta; mi cuerpo que se va inflando y removiendo, como una burbuja de moco que se escapa en risotada del niño de enfrente de la calle principal, al que su familia nunca lava. Mi cuerpo empieza a hervir solo, a picotearse solito cuando llega enero y las personas en la república independiente del sabor se declaran en autonomía carnavalera sin que el calendario le importe un poquito a alguien.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“Mis ñañas y mis mamis han decidido que ciertas cosas no pueden poblar mi cabeza, entonces yo voy a despoblar de sus cabezas mi nueva intimidad; es lo justo. Una no puede abrir la jeta siempre para ir diciendo lo que siente y le sucede sin recibir nada de vuelta.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval
“Nos encaramamos un sábado por la mañana hacia el sur, las playas de los serranos aniñados. No es que estas playas estén en la sierra, al contrario, están en la misma tierra nuestra, pero cuando uno llega allá, no se siente en casa. Hay acentos distintos y cuerpos cremosos rojos, como los de los niños monstruosos de la capital.”
Yuliana Ortiz Ruano, Fiebre de carnaval