Generación idiota Quotes

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Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo by Agustín Laje
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“Al homosexual que no respalda la militancia LGBT le falta «conciencia de género», es un desgenerado,162 como el obrero sin conciencia de clase era un desclasado. Esta forma de colectivismo es atroz, porque deshace a la persona en un único atributo arbitrario que se postula como el núcleo absoluto de su identidad político-ideológica. Tan importante se ha vuelto el asunto de la identidad en nuestros tiempos que el término identity politics o «políticas de la identidad» se ha hecho muy recurrente desde principios del siglo XXI. La política pasa a gestionar la identidad de los individuos, que se recuestan a su vez en ella para obtener reconocimiento. En una sociedad así, se genera una paradoja interesante: la política no se trata de mirar a la polis, sino al ombligo. El individuo selecciona algún rasgo que considere pertinente de su identidad personal, preferentemente alguno tenido por «marginal» o «minoritario», y lo transforma en material político.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Al homosexual que no respalda la militancia LGBT le falta «conciencia de género», es un desgenerado,162 como el obrero sin conciencia de clase era un desclasado. Esta forma de colectivismo es atroz, porque deshace a la persona en un único atributo arbitrario que se postula como el núcleo absoluto de su identidad político-ideológica.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“El colectivismo de estos grupos identitarios consiste en el establecimiento de una relación necesaria entre un determinado atributo de la identidad y toda una serie de posiciones políticas e ideológicas que se desprenden automáticamente de dicho atributo. Un homosexual no puede no ser progresista, una mujer no puede no apoyar el aborto, un afroamericano no puede siquiera pensar en votar por Donald Trump,161 un inmigrante en España no puede apoyar a Vox, un indígena no puede no abrazar a los partidos de izquierdas que hablan en su nombre. Lo contrario supone una anormalidad, una falta de «conciencia identitaria», a la que se le pone distintos nombres según el caso: «falta de sororidad», «falta de empatía», «falsa conciencia», «funcionales a la heteronormatividad», «traidores», «ignorantes», «sumisos», etcétera. Así, el color de la piel, el sexo o la orientación sexual, por ejemplo, reclaman por sí solos una adhesión político-ideológica que ejerce una enorme presión sobre las personas.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“La ideología de género es la resultante de esta operación. Lo que ella afirma por doquier es que mi sexo, como biología, no dice nada acerca de mi identidad. Es el género, como conjunto de roles sociales, expresiones culturales y orientaciones del deseo, el que interviene en mi identidad. Pero al quedar el género escindido del sexo, y volverse contra este último, se revela como una entidad ficcional. El género se presenta como un mero conjunto de atributos culturales sin ningún piso natural en el que reposar. De ahí que el individuo, que se ha quedado sin suelo, sea invitado por esta ideología a escribir su propia ficción, más allá de cualquier determinación biológica. Como resultado, se dirá por fin que mi «identidad de género» determinará mi género, y que yo mismo escojo mi «identidad de género» a través de mi autopercepción. La categoría género quedará vaciada entonces incluso de cualquier solidez sociocultural de otrora, apuntando”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Ponerse en riesgo a sí mismo y a los otros en función de ningún valor, de ninguna norma, de ningún elemento trascendental, es el clímax del vacío. Así, se toca el absurdo: no se está dispuesto a ofrecer la propia vida por ningún valor ni por ninguna creencia, pero se está dispuesto a ponerla en riesgo para obtener likes en redes sociales. ¿Pero puede un like otorgar sentido a la”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“En cualquier caso, la gestión artificial del sentir es lo único que queda por hacer cuando el sentido ha desaparecido de la vida. La narrativa del sentido ya no tiene fuerza para hacer sentir la vida, y por eso se la reemplaza por químicos que la releven en esta función. El suicidio también se convierte hoy en un indicador relevante. El suicidio moderno, desprovisto de cualquier sentido, apunta justamente al desfallecimiento de todo sentido.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“El tiempo se precipita como una avalancha porque ya no cuenta con ningún sostén en su interior. Cada punto del presente, entre los cuales ya no existe ninguna fuerza de atracción temporal, hace que el tiempo se desboque, que los procesos se aceleren sin dirección alguna, y precisamente por no tener dirección alguna no se puede hablar de aceleración.134”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“atrevemos a llamar «diversidad» son en verdad meras exterioridades, tales como colores de cabellos, tatuajes o estilos de indumentaria, dado que las interioridades jamás habían sido tan uniformizadas en el más desesperante vacío. No existe un orden, no existen metas consistentes, no existe un proyecto: todo lo que hay son vivencias acumuladas sin relaciones estables entre sí, sin una narrativa coherente, sin etapas ni fases. No es casualidad que hoy los libros de autoayuda caigan a menudo en el lugar común de instar a sus lectores a «acumular vivencias» o «experiencias», en un sentido realmente pasivo (entregarse a la vivencia), sustraído de toda investigación.133 La sociedad adolescente es una sociedad del tanteo.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“De esta manera, hoy se empuja al individuo a encontrar su propio sentido, pero se lo priva de la materia prima necesaria: para empezar, de una historia compartida y del acervo común de sus antepasados. No recibe nada significativo ni de Dios ni de la historia. El individuo tiene que crear un sentido ex nihilo, de la nada, y esto hace que uno vaya a los tumbos, sin direcciones claras, chocando con las propias experiencias que no llegan a formar narrativas consistentes. El imperativo actual de «probarlo todo» refleja bien esta carencia. La vida no encuentra otro sentido más allá de vivenciar todo lo que pueda en el poco tiempo de que dispone. Los criterios de lo que se debe vivenciar son siempre los mismos: jamás se ha celebrado tanto la «diversidad», pero jamás la gente había sido tan igual en todas partes.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Es que los rituales y los símbolos son prácticas y elementos sociales cargados de sentido comunitario. Allí donde no hay sentido compartido, el ritual y el símbolo pierden toda eficacia. Esto resulta especialmente importante para el tema de este libro, porque las etapas de la vida de los individuos han sido siempre separadas por rituales. El servicio militar en los jóvenes, el matrimonio en las mujeres, el bautismo de los infantes, etcétera. Alain Badiou remarca que «“joven” significaba “el que no fue iniciado”».131 Así, es esperable que la sociedad adolescente pierda progresivamente sus rituales: al estar desdiferenciando las etapas de la vida, no tiene necesidad de rituales. No hay nada que iniciar, nada que separar, nada que simbolizar y nada necesita recibir sentido de la comunidad (pues ella misma ya lo ha perdido).”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Hoy es difícil pensar que las personas estén dispuestas a dar su vida por algún valor, alguna creencia, alguna forma de vida en concreto. Según Schopenhauer, «la razón del envejecer y del morir no es física, sino metafísica».125 Sin una razón metafísica, el envejecimiento y la muerte quedan vaciados de todo sentido. No traen ni dejan nada consigo, más que una espantosa degradación de la materia. Si la vida no tiene sentido, se trata solamente de retrasar el reloj, de demorar la degradación. Rousseau, en su tiempo, ya arremetía contra los apegados a la mera vida:”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“¿Qué queda de la Historia allí donde apocalipsis nucleares, climáticos y pandémicos aterrorizan las perspectivas de futuro de la sociedad, y la confianza en el progreso desaparece? ¿Qué queda de la Patria allí donde las fronteras se vuelven totalmente permeables, la migración descontrolada amenaza con cambios culturales e idiosincráticos radicales y los Estados ceden cada vez más su soberanía a las organizaciones internacionales? ¿Qué queda del Hombre en una sociedad manejada por robots y por inteligencia artificial? ¿Qué queda del Trabajo en un contexto en el que las vocaciones ya no son estables, los trabajos no se sostienen en el tiempo, la automatización «inteligente» avanza sin cesar y la noción de «carrera» va desapareciendo?”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“En el fondo de la escena, el nihilismo y el hedonismo se extienden sin cesar. El individuo posmoderno se inserta en un mundo que, en un nivel social, carece de sentido. Era de la posmoralidad: el único acuerdo que existe sobre la ética consiste en decir que cada uno tiene la suya propia.118 Era de la posverdad: sobreviene una indiferencia abrumadora respecto de la importancia de la verdad, encubierta bajo la idea, mal interpretada, de que «no existen hechos, solo interpretaciones».119 Era posfáctica: surge «una apatía hacia la realidad, e incluso una anestesia para la realidad»;120 la realidad incluso sucumbe al simulacro.121 Era de las identidades posnacionales y posclasistas: ni la patria ni el trabajo, que se disputaron la lealtad de los grupos sociales a lo largo del siglo XX, creando encendidas narrativas para ellos, otorgan hoy un sentido identitario fuerte a la mayoría de los individuos.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“le dicen al individuo cómo comportarse frente a otras personas y otros grupos que tienen distintas visiones de la vida. Sin embargo, no nos dicen cómo deberíamos conducir nuestra vida cuando comienza a temblar el carácter incuestionado del orden tradicional.115”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Pero la actual dictadura de la empatía es un régimen de posverdad102 que obliga a hacerse cómplices del sentir ajeno de forma automática e inexorable. Así, condena la propia percepción, estropea el uso de la razón, porque las somete”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“que le encanta al idiotismo contemporáneo y que repiten los jóvenes en todas partes: «falta de empatía». Nada más condenable hoy que ser señalado como alguien que padece semejante falta. Nuestra sociedad adolescente todo lo mide a través de la «empatía», que ya nada tiene que ver con lo que Adam Smith, el gran filósofo de la simpatía, quería decir con ella.100 La capacidad de ponerse en el lugar del otro (eso sería la empatía) no implica la obligación de hacer del sentimiento y la emoción ajenos una fuerza de mayor importancia que la verdad. Los sentimientos y emociones ajenos que impactan sobre nosotros pueden y deben aún ser evaluados por nuestras percepciones y nuestra razón: ¿se adecúan a su objeto?, ¿cuáles son sus causas?, ¿qué acciones implican?”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“la comunidad trans. Fobias, odios: el idiota no atinaba a nada más que atribuir a sus contrincantes sentimientos negativos. El autobús fue apedreado y destruido por donde pasó, por parte de quienes tienen sentimientos positivos. Y como los sentimientos y las emociones lo resuelven todo, el Juzgado de Instrucción Número 42 de Madrid prohibió circular al autobús al interpretar que sostener públicamente que los hombres tienen pene y las mujeres vagina es una «humillación» para quienes sienten lo contrario.99 Mutatis mutandis, decir que 3 + 2 = 5 podría ser humillante para quienes sostienen que es 4.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Un ejemplo interesante de esto último se ha visto hace algunos años, en España y en otros países de Hispanoamérica, con un autobús que despertó una polémica inusitada. El vehículo, diseñado por la asociación HazteOír, tenía una inscripción que decía: «Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva, que no te engañen». Semejante «biologicismo» despertó la ira del idiota por doquier. ¿Cómo se podía afirmar semejante cosa, habiendo personas que tienen otros sentimientos? Lo más interesante es que los ataques contra el autobús no podían más que señalar, a su vez, emociones y sentimientos: lo llamaron «el autobús transfóbico», y acusaron en él un «discurso de odio» contra”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Aquello sí que serviría para «deconstruir» los estereotipos sexualizados. O si de danzas se trata, por qué no el tradicional agbadza, conocido también como «el baile del pollo» por los movimientos similares al ave de corral que se ejecutan con los brazos, en lugar del perreo. La respuesta es obvia: porque en el fondo es un asunto narcisista, en el que la hipersexualización del idiota y su irrefrenable deseo de ser visto y celebrado se maquilla con causas sociales canonizadas por los medios de comunicación. El idiotismo contemporáneo es tan narcisista y está tan ensimismado, pero al mismo tiempo pretende dominar lo social en tal medida, que otorga a sus emociones un valor de verdad absoluta. Sus emociones rigen al mundo y a los demás. Todo lo que contraríe sus emociones debe ser negado, marginado, patologizado e incluso criminalizado. Pero ocurre que las emociones no se miden en términos de verdad o mentira: las emociones se sienten o no. Por ello, son incapaces de determinar una verdad más allá de sí mismas. Si yo siento que soy un perro, es evidente que es verdad que siento que soy un perro, pero de ello no se sigue que efectivamente lo sea. Si yo siento que hoy seré secuestrado por extraterrestres, es verdad que siento que seré secuestrado esta noche por estas entidades, pero del mero presentir no se sigue que tal cosa ocurrirá realmente.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“«La vergüenza de las prácticas africanas tradicionales no es nuestra. El trauma se mantiene en el cuerpo, sacúdelo».98 Pero si el asunto consistía en reivindicar prácticas africanas tradicionales, podríamos preguntar también por qué no deformarse el labio con enormes discos tal como hace la mujer mursi, en lugar del twerking.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Pero el idiota mira su ombligo, y su ombligo no reporta resultados sobre la sociedad, sino sobre sí mismo. ¿Cuántos midieron los resultados concretos de estas performances, y cuántos escrutan la medida en que logran la inclusión cambiando la «a» y la «o» por la «e»? Los resultados del idiota remiten a él mismo, y este es su engaño mayor: su «compromiso con las causas sociales» no suele ser más que una forma de narcisismo. Sus propios resultados los ve reflejados en likes y en aceptación social: esa es su medida real en todo esto. Hablar «lenguaje inclusivo» quizás no sirva para incluir a nadie distinto del que se esfuerza por hablarlo. Estudiar y realizar la coreografía del himno feminista quizás no sirva para salvar a ninguna mujer de ser violada, pero sirve para viralizarse a sí misma en las redes sociales y, si se tiene más suerte aún, salir en televisión. Un buen ejemplo del narcicismo que motoriza al idiota en sus búsquedas de un «mundo mejor» lo encontramos en el twerking o”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Además, nadie reparaba en la evidente contradicción que supone acusar al Estado de violador y al mismo tiempo pedirle que solucione el problema de la violación y proteja a las mujeres. El feminismo es, en todas partes, una forma de estatismo: sus demandas siempre se canalizan en última instancia por vía estatal. ¿Pero cómo se canaliza estatalmente la lacra de la violación si el mismo Estado es un violador? Las contradicciones habitan el absurdo, y el idiotismo posmoderno adora el absurdo. De más está decir que tantas entonaciones y coreografías pseudoguerreras, tantos dedos acusadores apuntando hacia las cámaras de televisión y tantos periodistas comprometidos con la difusión de estos eventos no sirvieron para absolutamente nada: ningún violador resultó conmovido y las mujeres no viven hoy en un lugar más seguro que entonces.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“También puede pensarse en un ejemplo cuyo fin sea realmente serio: pongamos por caso la lacra de las violaciones. Nadie con un mínimo de moral negaría que urge combatir este tipo de violencia que, sin contar lo que ocurre en las cárceles, sufren principalmente las mujeres. La discusión que debería darse, por lo tanto, atañe a los medios. Pero es aquí donde el idiotismo aflora por doquier. En el año 2019, por ejemplo, se lanzó la canción «Un violador en tu camino» —también conocido como «himno feminista»— del grupo de mujeres feministas Las Tesis, y se convirtió en un furor internacional. En todas partes se llevaron a cabo verdaderos happenings en los que grupos de mujeres con los ojos vendados con una”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“negra, y con el reglamentario pañuelo verde abortista en el cuello o el brazo, representaban una coreografía de movimientos y señales más parecidas a una marcha militar orwelliana que a una performance progresista. Mientras tanto, iban entonando los versos de la canción, acusando de violadores a los policías, a los jueces, al presidente y al mismísimo Estado, redefinido como «macho violador». Por doquier, estos eventos fueron presentados mediáticamente como una forma de combatir el flagelo de la violación que sufren las mujeres en el mundo. Se tomó tan en serio el asunto que incluso un equipo de fútbol de chicos menores de 17 años fue investigado y sancionado en México por haber replicado la coreografía en un video casero de manera burlona.97 Lo que a prácticamente nadie se le ocurrió fue decir que estas coreografías no guardaban ningún vínculo real con el fin que decían perseguir: en una palabra, que no servían para nada. Sostener”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“social, el idiota del «lenguaje inclusivo» cree que está realmente incluyendo a los demás y reafirma su estatus de «persone cool». Nunca fue tan fácil ser, al mismo tiempo, revolucionario y cool, desde que ambas cosas se lograban comprando la camiseta del Che Guevara (lo que, al menos, involucraba un desembolso dinerario).”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“luego a existir sobre cierta altitud de pretérito amontonado. Este es el tesoro único del hombre, su privilegio y su señal. Y la riqueza menor de ese tesoro consiste en lo que de él parezca acertado y digno de conservarse: lo importante es la memoria de los errores, que nos permite no cometer los mismos siempre.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“La participación no cura el idiotismo. En este caso, lo agrava: se convierte en un peligro para los demás. El hombre-masa reduce las exigencias públicas a sus caprichos privados. No tiene ni le interesa tener los conocimientos mínimos para la vida pública y política. Le ha sido atornillada en la cabeza la idea de que su opinión —desinformada, improvisada, superficial y previsible— tiene valor real, porque toda opinión valdría por igual. Lo invade una sensación de completitud, de perfección, que hace que sus opiniones infundadas (han aparecido en su mente «de la nada»; no han sido conducidas por ninguna investigación ni estudio en absoluto, sino más bien acríticamente absorbidas del medio y formateadas por sus sentimientos)”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“El idiota que Ortega y Gasset llama «hombre-masa» sufrirá, por tanto, una mutación sustantiva: allí donde el idiota griego llevaba una vida ensimismada, carente de conocimientos y, por tanto, de participación pública, el idiota masificado llevará la misma vida reducida a su propio ombligo, pero su voz, sus gustos y sus normas (o su falta de ellas) se impondrán en la esfera pública. Así, el idiota griego era un idiota porque no tenía la voluntad ni las facultades para participar en lo que corresponde a los asuntos comunes; el idiota masificado es un idiota que no tiene las facultades para hacerlo, pero sí la voluntad.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“81 En una palabra: hombre-idiota. Pero, a diferencia del idiota de antaño, el hombre masificado del siglo XX es un idiota afortunado. En efecto, desde el siglo XIX ha experimentado una mejora inédita en sus condiciones materiales de vida. La revolución científica, la revolución democrática y la revolución industrial le han brindado un mundo muy distinto al que habitaba el hombre vulgar de las sociedades premodernas, condenado a llevar una vida difícil. Nuevos bienes y servicios se ponen ahora, por doquier, a disposición del hombremasa; las exigencias físicas y las penurias del cuerpo y de la salud decrecen cada vez más; los sistemas políticos colocan su eje en el valor «igualdad», lo que supone que las opiniones del hombremasa tienen realmente valor.”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo
“Del mundo antiguo a nuestro mundo ha pasado mucho tiempo, pero la figura del idiota se ha mantenido en pie. Ortega y Gasset, el gran filósofo de la sociedad de masas, describe al hombre-masa como un verdadero idiota: hombre de «cabeza tosca», hombre «hecho de prisa», «hombre hermético», hombre que «va a la deriva», hombre «mimado» y «poco inteligente».”
Agustín Laje, Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo

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