Libertad para amar a través de los clásicos Quotes
Libertad para amar a través de los clásicos
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Mariano Fazio44 ratings, 4.32 average rating, 5 reviews
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Libertad para amar a través de los clásicos Quotes
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“Recuerdo ahora —seguramente alguno de vosotros me habrá oído ya este mismo comentario en otras meditaciones— aquel sueño de un escritor del siglo de oro castellano. Delante de él se abren dos caminos. Uno se presenta ancho y carretero, fácil, pródigo en ventas y mesones y en otros lugares amenos y regalados. Por allí avanzan las gentes a caballo o en carrozas, entre músicas y risas —carcajadas locas—; se contempla una muchedumbre embriagada en un deleite aparente, efímero, porque ese derrotero acaba en un precipicio sin fondo. Es la senda de los mundanos, de los eternos aburguesados: ostentan una alegría que en realidad no tienen; buscan insaciablemente toda clase de comodidades y de placeres...; les horroriza el dolor, la renuncia, el sacrificio. No quieren saber nada de la Cruz de Cristo, piensan que es cosa de chiflados. Pero son ellos los dementes: esclavos de la envidia, de la gula, de la sensualidad, terminan pasándolo peor, y tarde se dan cuenta de que han malbaratado, por una bagatela insípida, su felicidad terrena y eterna. Nos lo advierte el Señor: quien quisiere salvar su vida, la perderá; mas quien perdiere su vida por amor a mí, la encontrará. Porque ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? Por dirección distinta, discurre en ese sueño otro sendero: tan estrecho y empinado, que no es posible recorrerlo a lomo de caballería. Todos los que lo emprenden, adelantan por su propio pie, quizá en zigzag, con rostro sereno, pisando abrojos y sorteando peñascos. En determinados puntos, dejan a jirones sus vestidos, y aun su carne. Pero al final, les espera un vergel, la felicidad para siempre, el Cielo. Es el camino de las almas santas que se humillan, que por amor a Jesucristo se sacrifican gustosamente por los demás; la ruta de los que no temen ir cuesta arriba, cargando amorosamente con su cruz, por mucho que pese, porque conocen que, si el peso les hunde, podrán alzarse y continuar la ascensión: Cristo es la fuerza de estos caminantes[10].”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“El fin de nuestra vida es el amor de Dios, nuestra identificación con Cristo, no el cumplimiento de unas metas de perfección que nos hemos propuesto contando con nuestras fuerzas. Las categorías propias del trabajo profesional competitivo —resultados mesurables, productividad, eficiencia, superación constante, hasta llegar al paroxismo— no se aplican a nuestro camino hacia la felicidad. El Señor nos juzgará no por nuestros resultados, sino por nuestras disposiciones interiores. Dios no quiere «una hoja de servicios inmaculada»[6]: desea un corazón humilde, lleno de deseos de amar, contrito por sus faltas y esperanzado en la misericordia de Dios.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Pondus meum amor meus”: mi amor es mi peso, decía san Agustín, refiriéndose, no al hecho evidente de que a veces amar sea costoso, sino a que el amor que llevamos en el corazón es lo que nos mueve, lo que nos lleva a todas partes. “Eo feror, quocumque feror”, allí donde voy, es él que me lleva. Pensemos, cada una y cada uno, ¿cuál es el amor que me lleva a todas partes?»[5]. Poco”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“«Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón indiviso. También hoy se nos da como pan vivo; ¿podemos darle a cambio las migajas? A él, que se hizo siervo nuestro hasta el punto de ir a la cruz por nosotros, no podemos responderle solo con la observancia de algún precepto. A él, que nos ofrece la vida eterna, no podemos darle un poco de tiempo sobrante. Jesús no se conforma con un “porcentaje de amor”: no podemos amarlo al veinte, al cincuenta o al sesenta por ciento. O todo o nada»[2].”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Seguir las pasiones sin otros puntos de referencia conduce a la tragedia vital.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“La ley del gusto termina en la mediocridad, en una vida que dejó pasar las oportunidades de llenar este mundo de belleza, de verdad y de amor[6].”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“La seguridad y firmeza en las decisiones y compromisos manifiesta madurez. Si las circunstancias externas —incomprensiones de las personas que nos rodean, ambiente social hostil ante un estilo de vida cristiana— o las interiores —un cambio en el estado de ánimo, un oscurecimiento pasajero de nuestra alma, la pérdida de la ilusión que teníamos al iniciar el camino— hacen que vacilemos en la fidelidad a nuestros compromisos, pongamos nuestra esperanza en el Señor para reaccionar humana y sobrenaturalmente, y procuremos valorar lo bello y noble que es mantener la palabra dada. Se tratará de volver a enamorarnos de ese ideal que se identifica con nuestra felicidad, por más que en esta tierra no podamos evitar el sufrimiento”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Auténtico es quien se comporta con humanidad. Quien se maneja solo a partir de los instintos acaba asemejándose a una bestia, que carece de corazón.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Tener un corazón capaz de amar, un corazón que puede conocer la ansiedad y el sufrimiento, que puede afligirse y conmoverse, es la característica más específica de la naturaleza humana. El corazón es la esfera más tierna, más interior, más secreta de la persona, y es precisamente en el corazón de Jesús donde habita la plenitud de la divinidad»”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Dios nos ha hecho polifónicos. El señorío de sí, también conocido desde siempre como templanza, no es frialdad cerebral: Dios nos quiere con un “corazón grande, fuerte, tierno, afectuoso y delicado” (Amigos de Dios, n.º 77)»[2].”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“En orden a desplegar todas las potencialidades de la libertad radical, de la libertad “para”, decíamos más arriba, tenemos que trabajar nuestra alma para vivir las libertades “de”. Liberarnos de nuestro propio yo —tarea que nos llevará toda la vida—; liberarnos de nuestras culpas mediante sucesivas conversiones; liberarnos del peso del rencor y del resentimiento, perdonando de corazón. Para caminar hacia nuestra meta de amor con soltura, con los músculos sueltos de nuestra alma, con el paso seguro y nuestra mirada clavada en la felicidad que nos espera, también hemos de trabajar el corazón. Ninguno de nosotros somos solo razón, ni solo voluntad. Hay una tercera dimensión de nuestra vida, que abarca los sentimientos, los afectos, las emociones, las pasiones, y que llamamos corazón. Es el núcleo más íntimo de la persona humana, que ha de armonizarse con la razón y con la voluntad. Insistamos: una persona sin cabeza nunca alcanzará una vida lograda, plena; una persona sin corazón no es auténticamente humana.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Hay que tener cabeza y corazón. Los dos ocupan un lugar importante y se complementan mutuamente. Pero ¡ay del que solo tiene cabeza!, y ¡ay del que solo tiene corazón! En la primera exageración cayó la Ilustración del siglo XVIII; en la segunda, el Romanticismo del siglo XIX. Y todos nosotros, querido lector, somos hijos de la Ilustración y del Romanticismo. De ahí que haya que buscar un sano equilibrio entre los dos, si no queremos perder las riendas de nuestra propia existencia.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“La gente que tiene el corazón en el cuello, en los labios, en los pantalones, en fin, en cualquier otro lugar que no sea en su lugar, acusa de no tener corazón a quien sí lo tiene en su lugar. Después de haber buscado en vano ese corazón en cada uno de los lugares que ellos conocen para el corazón, se convencen de que no tiene corazón; pues él lo tiene justamente en su lugar y ahí no se les ocurre buscarlo[1].”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“¿Le ves? —dijo el capuchino con voz baja—, puede ser castigo, puede ser misericordia. El sentimiento que experimentas ahora por ese hombre que tanto te ha ofendido, será el mismo con que Dios te mirará en el tremendo día. Bendícele, y serás bendecido. Hace cuatro días que ha entrado aquí como lo ves, sin dar indicios de razón. Quizá el Señor está dispuesto a concederle una hora de arrepentimiento, pero querrá que tú se lo ruegues; quizá querrá que tú con la inocente Lucía intercedáis por él; quizá quiere conceder la gracia a tus oraciones, a las oraciones de un corazón afligido y resignado. Quizá depende de ti la salvación de ese hombre, y la tuya; de una muestra sincera de tu perdón, de compasión, y… de amor. Cayó, y juntó las manos sobre la cabeza, como para rezar: lo mismo hizo Lorenzo. A poco de estar en aquella postura, se oyó el tercer toque de la campana. Recobráronse ambos, y, según lo acordado, salieron. Ni el uno hizo preguntas, ni el otro protestas; sus rostros hablaban.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“—¡La misericordia, el amor al prójimo, el amor a los que nos aman, el amor a los que nos odian! —murmuró entre dientes—. Debemos ser misericordiosos incluso con nuestros enemigos. Este es el amor que Dios predicó entre los hombres, el amor que me aconsejaba la princesa María y que yo no sabía comprender. Es por esto por lo que siento morir. Si viviera, amaría a todos mis enemigos, pero ahora ya es demasiado tarde. ¡Ya lo sé!”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“«El perdón es el nombre cristiano de la venganza».”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Dios castigará duramente a David, que aprenderá la lección. El rey hace penitencia, rectifica, y acabará siendo reconocido como el santo rey David. En sus salmos están contenidos todos los sentimientos que un corazón humano puede albergar para con su Señor. De su estirpe nacería el Salvador. Es una fuente de esperanza para nosotros, que podemos pasar también por momentos de ceguera, como la del santo rey de Israel, que se arrepintió cuando, ayudado por los demás —Dios y sus instrumentos— cayó en la cuenta de su triste situación.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“veces nos da miedo enfrentarnos con la realidad de nuestra alma. Decía Goethe: «¿Conocerme a mí mismo? Si lo hiciera, saldría corriendo espantado».”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“«un corazón que ama desordenadamente las cosas de la tierra está como sujeto por una cadena, o por un “hilillo sutil”, que le impide volar a Dios»”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Algunos psicólogos mencionan cuatro tipos de egocentrismo. En primer lugar, está el tipo Nerón: quiere imponer su voluntad a toda costa, y piensa que es omnipotente. El segundo es el Star: desea ser el centro de la atención, busca el aplauso continuo y quiere brillar con luz propia. Un caso muy difundido en nuestro tiempo es el tipo Cenicienta: considera que es la única persona que sufre, pasa la vida quejándose y se despreocupa de los demás. Por último, el tipo Tortuga, que se encierra en su propio caparazón y no es capaz de comunicar su mundo interior en busca de ayuda, pues le humilla mostrarse vulnerable[2]”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“La esclavitud más sutil es la del propio yo, la del egocentrismo. Quien se pone a sí mismo en el centro del universo, además de hacer el ridículo ante Dios y los demás, enrarece el entorno que le rodea. El egocéntrico repele, porque no ama sino a sí mismo, con un amor desordenado, y no encuentra en su corazón un lugar para su prójimo. Es la contrafigura de Jesús, que exclama: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, porque mi yugo es ligero y mi carga es suave (Mt 11, 28-30).”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Si quiero ser libre para amar tengo que liberarme de mi egoísmo, de mi sensualidad, de mi avaricia, del consumismo, de mi afán por coleccionar likes.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“no somos átomos aislados en este mundo, y nuestra conducta influye necesariamente en las vidas de muchas otras personas, a las que estamos ligados por lazos de sangre o de amistad.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“«¿Que cuál es el secreto de la perseverancia? —El Amor. Enamórate y no “le” dejarás»[8]. Porque el amor es más fuerte que la muerte.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“«aquel que tiene algo por qué vivir es capaz de enfrentar todos los cómos».”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
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“Si por una malinterpretada libertad no fuéramos habitualmente fieles a esos compromisos de amor, caeríamos en la incoherencia, y si no rectificáramos con humildad, nuestra vida iría perdiendo poco a poco significado: de peregrinos nos transformaríamos en errantes.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“«la fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor»”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“Ante cualquier decisión de cierta importancia que tengamos que tomar, hemos de preguntarnos: ¿es coherente con el estilo de vida evangélico que deseo encarnar?; esta elección, ¿me acerca o me aleja de mi fin último? Porque lo decisivo es llegar a la meta, no experimentar todas las posibilidades que se le presentan a cualquier persona.”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
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“Si para transmitir eso tuviéramos que proponernos dar ejemplo, probablemente significaría que no hemos entendido aún la maravilla de la entrega. Quien la ha captado, no desea prescindir de ella, porque la ama: no encuentra su felicidad contra la entrega, ni siquiera al margen de la entrega, sino precisamente en la entrega, por más que, al mismo tiempo, note el peso del sacrificio»[10].”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
“De los milagros del Maestro, la conversación en torno a la mesa había pasado a los milagros menores de bondad y generosidad que realizaban a diario sus hijas. El viejo Hermano que al principio había iniciado el himno citó la frase del deán: «Las únicas cosas que podemos llevarnos con nosotros de esta vida en la tierra son aquellas de las que nos hemos desprendido». Los invitados sonrieron: ¡en qué nababs no se convertirían estas pobres y sencillas doncellas en el otro mundo!”
― Libertad para amar: a través de los clásicos (Literatura y Ciencia de la Literatura)
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