Bitácora del Naufragio Quotes

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Bitácora del Naufragio Bitácora del Naufragio by Mario Mendoza
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“Qué complejo es eso que llaman identidad. Un día nos vemos al espejo y no tenemos ni idea quién es esa persona que está ahí, mirándonos como si acabáramos de llegar de otro planeta. ¿Quién es yo? ¿Cómo harán esas personas que toda la vida se identifican consigo mismas y que están seguras de sus gustos, de sus ideas, de sus afectos? Qué miedo ser el mismo o la misma a lo largo de cincuenta o setenta años que pobreza”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Por eso hemos quedado atrapados en nuestras propias ficciones. Ya no podemos escapar. Nuestra única opción es avanzar valientemente sabiendo que hemos cruzado el punto de no retorno, y que en esta curva por la que estamos viajando solo nos espera la entropía, el caos y el horror”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Qué complejo es eso que llaman identidad. Un día nos vemos al espejo y no tenemos ni idea de quién es esa persona que está ahí, mirándonos como si acabáramos de llegar de otro planeta. ¿Quién es yo? ¿Como harán esas personas que toda la vida se identifican consigo mismas y que están seguras de sus gustos, de sus ideas, de sus afectos? Que miedo ser el mismo o la misma a lo largo de cincuenta o setenta años. Que pobreza.”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Bienaventurados nosotros, los perdidos, que hemos dejado atrás toda soberbia y toda vanidad posibles.”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Y si, en esto nos hemos convertido: En personajes secundarios, en extras que pasan al fondo de la escena sin saber adónde se dirigen, amnésicos, monologando, perdidos, sin respetar los parlamentos. Lo peor de todo es que esta película no tiene libreto ni director. Cada quien participa como quiere y hace lo que puede. Título del film: Dios está cansado y se ha ido a dormir a otra parte.”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“jUn baby boom! Lo que nos faltaba: ir cantando tonadas infantiles mientras
vamos camino al matadero.”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Servir es un arte en el cual el yo pasa a un segundo plano y lo importante es el otro.”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Qué complejo es eso que llaman identidad. Un día nos vemos al espejo y no tenemos ni idea quién es esa persona que está ahí, mirándonos como si acabáramos de llegar de otro planeta. ¿Quién es yo? ¿Cómo harán esas personas que toda la vida se identifican consigo mismas y que están seguras de sus gustos, de sus ideas, de sus afectos? Qué miedo ser el mismo o la misma a lo largo de cincuenta o setenta años. Qué pobreza.”
mario mendoza, Bitácora del Naufragio
“Los intelectuales no han podido mirar el desplome de nuestra civilización cara a cara y nombrarlo como es debido. Siguen creyendo en la esperanza, en la recuperación, en que pronto empezaremos el ascenso. Continúan utilizando ese tono nostálgico de algo que aún puede componerse. No quieren aceptar lo irremediable porque, de algún modo, significa su propia derrota. Somos demasiado melindrosos, melifluos y empalagosos para poder enfrentar con coraje los difíciles tiempos que se avecinan. De allí el mérito que tienen Asimov, Bradbury, Huxley o George Orwell, entre tantos otros: que miraron el abismo sin cerrar los ojos y no les tembló el pulso para narrarlo”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“No hemos sido muy respetuosos en nuestro trato con los ecosistemas. Y ya pasamos el punto de no retorno. La esperanza es una falacia que pretende dejar todo tal cual, sin cambios profundos ni toma de decisiones radicales. Preferimos mentirnos, soñar con que se trata de una crisis pasajera, que enfrentar la verdad: que no somos una especie muy inteligente. Nuestro comportamiento demuestra hasta la saciedad nuestra ceguera y nuestra vanidad enfermiza”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Y Mateo quedó convertido en una especie de zombi que deambulaba en medio de la pandemia de terapia en terapia, de psiquiatra en psiquiatra, buscando esas razones y esos argumentos que ella se llevó consigo”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“Hacer una vida fue una experiencia que conocieron los mayores. Nosotros, los de las nuevas generaciones que saldremos sacrificados por la plaga, no tendremos nada, somos piezas inservibles desplazándose en el vacío. Somos una masa amorfa que camina hacia el abismo con nuestros somníferos y nuestros antidepresivos entre el bolsillo”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“André del Solar falleció a las tres en punto de la madrugada, la hora difícil, la hora de las sombras. Una enfermera comentó:
- No he visto a nadie arreglarse tanto para su cita con la muerte. Es el cadáver más bello que ha salido de esta clínica”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“Bienaventurados nosotros, los perdidos, que hemos dejado atrás toda soberbia y toda vanidad posibles”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“Si salir de las drogas duras es difícil, salir del bazuco es mucho peor. Porque no es un problema solo físico, sino mental. Sientes que estás traicionando a esa madre amorosa que tanto te quiso. Tienes la impresión de haberte quedado huérfano, sin hogar, como si acabaran de abortarte en un basurero”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“Y de pronto llegó el bazuco y me arropó con su dulzura, con su comprensión infinita. Es como si llegaras a los brazos de una madre amorosa y proyectora. Recuerdo que se me aguaron los ojos al sentir tanta ternura. Y caí, caí hondo”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“Esa noche, mirando las luces de la ciudad y brindando con una cerveza en la mano, me dije en voz alta:
- Debo aprender a celebrar más a menudo mi condición de cucaracha”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“O más bien hemos perdido la posibilidad de viajar a otros mundos, a otros reinos, y esto que llamamos la razón es una maravilla, pero también es una limitante que nos impide cruzar allá, al otro lado, donde nos está esperando el misterio. Quizás lo desconocido es mucho más plural y extraordinario de lo que nosotros, los hombres mordernos, podemos sospechar. Y tanto aparato y tanta tecnología nos ha convertido en una manga de incapaces, en unos lisiados mentales, en unos tarados sin imaginación alguna que solo consideran real aquello que puedan ver y tocar”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Afuera, en el mundo real, la gente está atrapada en aislamientos preventivos, cuarentenas y toques de queda. La verdad es que ya nada me importa. Le he dicho a esa presencia que se los llevó que venga por mí también, que me mate, que termine su trabajo. No respeto las normas, salgo a la hora que me da la gana sin tapabocas, no me desinfecto, no me lavo las manos. He visitado a unos vecinos enfermos de coronavirus con la secreta ilusión de que me contagien. Los ayudo, les llevo comida, los abrazo. Nada, sino sano.
Recorro la ciudad en las horas de la noche y grito como un alucinado hasta que me duela la garganta:
- ¡Aquí estoy! ¡Vamos! ¡No me asusta la muerte!
Dos veces me han detenido y los vecinos les explican a los agentes que hace poco me quedé viudo y que me estoy enloqueciendo. Tal vez sí. Tal vez ya no distingo qué es real y qué no. Morir me parece una buena solución. Es como salir por la puerta de emergencia en medio de un incendio. Si no logro contagiarme buscaré la forma de irme por mano propia. Eso es. Si la presencia quiere dejarme atrás, los alcanzaré a mi manera”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“La realidad no es más que una secuencia de ficciones las unas dentro de las otras, como un juego de cajas chinas”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Dos perros, una gata, cinco gallinas y cuatro patos conforman mi familia. Somos muy unidos y jamás nos traicionamos. Yo les doy ahora un consejo: salgan de su especie. Es muy importante. Desmárquense de los Homo Sapiens. Entonces se sorprenderán de verdad”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Este país es una mierda. Está dirigido por capos y mafiosos. Parece que hay instituciones, que hay una democracia, que votamos, que elegimos, que tenemos bancos y hospitales, y que intentamos llevar una vida común y corriente. Mentira. Esa es la apariencia. Por debajo está la verdad: somos un gigantesco cartel, nos gobiernan capos y pandillas, sicarios y matones. Aquí es imposible llevar una vida decente. Adiós. Pronto me iré y no pienso regresar jamás. Espero que no se contagien y que sobrevivan a la enfermedad, Y no olviden que yo celebro la llegada de la pandemia porque la verdadera plaga somos nosotros mismos”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“El problema de Daniel era interno. En la medida en que fueron avanzando los semestres se sintió fuera de foco, desconectado de la realidad del país, desenchufado de su gente. Empezó a tener la impresión de que la universidad, los profesores y sus compañeros disfrutaban de esa lejanía, pero él no. Los sucesos que ocurrían en el Chochó, en el Vaupés, en los Llanos Orientales o en La Guajira los tenían sin cuidado, como si se tratara de otro país o de un planeta remoto que no tenía nada que ver con ellos. Daniel no entendía por qué sus propios compañeros, que estudiaban una carrera de humanidades, se comportaban de ese modo, como si la gente del Amazonas o de Buenaventura fueran bichos cuya existencia no tuviera ninguna importancia”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Nadie es normal, Karla – Le dijo su madre con sinceridad –. Todos tenemos algo que nos extrapola, que nos saca, que nos impide sentirnos a gusto con nosotros mismos.
- Pero no a este nivel. La gente sale, comparte, va a cine, baila, se enamora, disfruta de la vida. Yo no.
- Eso es lo que vemos desde afuera – volvía a decirle su madre para darle cierto ánimo –. Pero si acercamos el lente empiezan a aparecer las crisis, las depresiones, las psicosis, las culpas. Toda vida tiene su infierno”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“Y si, en esto nos hemos convertido: en personajes secundarios, en extras que pasan al fondo de la escena sin saber adónde se dirigen, amnésicos, monologando, perdidos, sin respetar los parlamentos. Lo peor de todo es que esta película no tiene libreto ni director. Cada quien participa como quiere y hace lo que puede. Título del film: Dios está cansado y se ha ido a dormir a otra parte”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Para cerrar el artículo, el periodista habla del incremento de la tasa de suicidios durante la pandemia. Muchos jóvenes saben ya que sus vidas están liquidadas. Por lo menos dos generaciones saldrán sacrificadas a causa del virus: recesión económica, desempleo, falta de fondos para becas y estudios. Mejor una noche de sobredosis de somníferos que décadas de hambre y pesadumbre”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“De un lado están los matones con sus planes mafiosos consolidándose sin contratiempos, y del otro está la ciudadanía encerrada en largas cuarentenas, arruinada, sin trabajo, desesperada, deprimida, rota. El virus ha sido un arma política muy efectiva para aniquilar voluntades. El acuartelamiento al que hemos sido sometidos, el desempleo de la clase trabajadora, el empobrecimiento de la clase media, la deserción escolar y universitaria, y, sobre todo, la angustia y la pesadumbre que nos han destruido moralmente, son capitalizados por la derecha criminal que hace y deshace a su antojo mientras nosotros vemos Netflix y ponemos alarmas para tomarnos nuestros antidepresivos a tiempo”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“No estamos aprendiendo ni engrandeciéndonos como humanidad. Vamos a salto de mata hacia lo peor de nosotros mismos. Somos una especie suicida. Estamos cavando nuestra propia tumba”
Mario Mendoza, Bitacora del naufragio
“No nos dirigimos hacia los ideales de la Modernidad: fraternidad, igualdad, solidaridad. Es un espejismo. Vamos hacia los nepotismos, los totalitarismos y las prácticas mafiosas. Se está activando el cerebro reptil, el más primitivo, el de los instintos y las pulsiones bestiales. Lo que se va a imponer es la lógica tribal; cada quien se va a matricular en algún clan con el cual se identifique y luego se van a enfrentar entre ellos hasta destruirnos a todos como sociedad”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio
“Un espectáculo decadente que confirma el punto de inflexión: estamos cayendo ya en el vacío. No nos encontramos al borde de un abismo, no, sino que soltamos nuestro último asidero y estamos en caída libre hacia lo desconocido”
Mario Mendoza, Bitácora del Naufragio

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