Vida perdida. Memorias I Quotes

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Vida perdida. Memorias I (Spanish Edition) Vida perdida. Memorias I by Ernesto Cardenal
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Vida perdida. Memorias I Quotes Showing 1-30 of 36
“Afuera los primeros pájaros cantan tristes, llamando al sol. Es la hora de las tinieblas. Y la iglesia está helada, como llena de demonios, mientras seguimos en la noche recitando los salmos.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“2 AM. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia en penumbra parece que está llena de demonios. Ésta es la hora de las tinieblas y de las fiestas. La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado. “Y mi pecado está siempre delante de mí.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Viniste a visitarme en sueños pero el vacío que dejaste cuando te fuiste fue realidad.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Yo había tenido muchos enamoramientos. Unos fueron correspondidos, y otros—tal vez los más—no lo fueron. Estos últimos han predominado más en mi poesía, no sólo por más numerosos sino sobre todo porque inspira mucho más el amor desdichado que el amor feliz; y esto ha sido así en la poesía mundial.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“el enamorado es el que descubre en el ser amado unas perfecciones que realmente tiene pero que los demás no son capaces de ver. No es un visionario sino un clarividente.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Estaba la teoría de Stendhal, de que el amor es un error. No es que a veces pueda errar, sino que por naturaleza es un error. El que ama se imagina perfecciones que no existen. Cuando esas fantasías desaparecen de la mente, cesa el amor. El amor no es ciego sino peor que ciego, es visionario, ve lo que no hay. A”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Coronel defendía también su preferencia por las feas diciendo que cuánta belleza debía haber en una mujer fea, cuando, a pesar de ser fea nos atraía,”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Se dice que una de las curas del amor, de las pocas curas, son los viajes”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Volveré con un poco de lodo en los zapatos / y una palabra alegre que decirte”.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Una persona muy emocionada no tiene tiempo de notar la emoción de quien produce la suya”.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Un nicaragüense no se siente verdaderamente nicaragüense si no ha viajado. Aunque sea a Costa Rica. El nicaragüense adquiere su verdadera nacionalidad hasta que ha viajado”.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“ojos grandes y una mirada grande de esos ojos y una pestaña que se desnuda con una penetrante luz abierta. (¡Ah,”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“me impresionaron sus grandes ojos dorados; después de haberme enamorado ya aquella imagen no la olvidé”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“El amor es saber que uno ya no es uno sino dos, y que uno es incompleto sin la persona amada. Y es no sólo estar pensando todo el tiempo en la persona amada, sino sentir que ya no puede estar separado.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“El amor y el arte son lo mismo. Chaplin decía que toda obra de arte es una carta de amor escrita a alguien […]”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Todo hombre es poeta. Olvidan hacer versos porque se dedican a hacer otras cosas, hacer dinero, por ejemplo.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Los monos cantaban cerca de la casa en la madrugada, y un poco más tristes al atardecer, y eso contribuía a que se acentuara más la sensación de la soledad y el misterio, y la emoción de la vida salvaje.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Lo más impresionante de aquellos días, y más todavía de aquellas noches, era la soledad, el profundo sentimiento de soledad, de aislamiento, de saberse sin ningún habitante a quién sabe cuántos kilómetros a la redonda;”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“la crucifixión (amarrado a la cruz) y una vez, estando en la cruz, se le cayó a Jesús el trapo que lo cubría y quedó desnudo en pelota”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Los burgueses en su mayoría estaban con los Estados Unidos, Inglaterra y Francia, países en los que muchos de ellos habían estudiado o a los que visitaban.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“pensaba que tal vez era cierto que estaba loco y creía que no lo estaba porque los que están locos creen que no están locos,”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Se dice que esa mujer peleaba valientemente junto a él con un sable, y lo amaba con locura.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“acusaron de defender “el comunismo de la propiedad”.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“En este monasterio somos viajeros que viajan sin equipaje. Deportados que regresan a la patria. Liberados que no traen nada de las celdas en que estuvieron o de los campos de concentración.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua: un olor a tierra recién llovida, y un olor a calor, a flores, a raíces desenterradas, y a hojas mojadas (y he oído el mugido de un ganado lejano…) ¿O es el olor del amor?”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Primero una fundación de la orden trapense tradicional. Después una reforma de la orden trapense. Después una fundación fuera de esa orden. Por último, una pequeña comunidad llevando una vida sencilla sin regla y sin hábito.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Es la hora en que brillan las luces de los burdeles y las cantinas. La casa de Caifás está llena de gente. Las luces del palacio de Somoza están prendidas. Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra y los técnicos en torturas bajan a las prisiones. La hora de los policías secretos y de los espías, cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas y se ocultan los cadáveres. Un bulto cae al agua.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Las luces del “Copacabana” rielando en el agua negra del malecón, que mana de las cloacas de Managua. Conversaciones absurdas de noches de borrachera que se repiten y se repiten como un disco rayado. Y los gritos de las ruletas, y las roconolas. “Y mi pecado está siempre delante de mí.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Como canta de noche la esquirina     al esquirín que está sobre otra rama: “Esquirín, si querés que vaya, iré si querés que vaya iré” y a su rama la llama el esquirín: “Esquirina, si querés venir, vení, si querés venir vení”,  y cuando ella se va donde él está el esquirín se va para otra rama: así te llamo yo a ti,                            y tú te vas.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I
“Ileana: la Galaxia de Andrómeda, a 700 000 años luz, que se puede mirar a simple vista en una noche clara, está más cerca que tú. Otros ojos solitarios estarán mirándome desde Andrómeda, en la noche de ellos. Yo a ti no te veo. Ileana: la distancia es tiempo, y el tiempo vuela. A 200 millones de millas por hora el universo se está expandiendo hacia la Nada. Y tú estás lejos de mí como a millones de años.”
Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias, I

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