Paradais Quotes
Paradais
by
Fernanda Melchor18,515 ratings, 3.62 average rating, 3,255 reviews
Paradais Quotes
Showing 1-18 of 18
“¿No que muy machote, no que muy chingón? Muy hombre para andar de parranda, pero pal jale eres un pinche huevón.”
― Páradais
― Páradais
“¡Y todo para enterrarle el fierro a una vieja! Como si una vil panocha justificara todo ese esfuerzo, toda esa energía, la hecatombe que tendría lugar, el apocalipsis de sus vidas, todo arrasado por un maldito coño que era exactamente igual a cualquier otro: un hueco negro, baboso, lamoso, hediondo a ciénaga podrida.”
― Páradais
― Páradais
“A veces Polo tenía ganas de decirle que ni siquiera era para tanto. Sí, se sentía chingón; sí,
uno se olvidaba de todo cuando la estaba rempujando y se creía el bato más cabrón del universo, pero aquello nunca duraba suficiente, y tarde o temprano había que sacarla y lidiar con todo lo demás, los reclamos y las artimañas de la vieja a la que te acababas de ensartar.”
― Páradais
uno se olvidaba de todo cuando la estaba rempujando y se creía el bato más cabrón del universo, pero aquello nunca duraba suficiente, y tarde o temprano había que sacarla y lidiar con todo lo demás, los reclamos y las artimañas de la vieja a la que te acababas de ensartar.”
― Páradais
“Te da miedo, ¿verdad?, rio el marrano. ¿Te da miedo mi pistola? Me da miedo tu pendejez, balbuceó Polo.”
― Páradais
― Páradais
“Fírmalo primero y luego lo lees, qué ganas de hacerle perder el tiempo al licenciado.”
― Páradais
― Páradais
“un buen trago directamente de la botella para empezar a sentir el alivio cálido, algodonoso, que envolvía su cuerpo entero y lo protegía de los bordes ásperos del mundo,”
― Páradais
― Páradais
“¿Temía acaso ensuciarse con la mugre de Polo, contagiarse por contacto de su naquez y pobreza?”
― Páradais
― Páradais
“Los que más miedo daban eran los que dormían como angelitos nomás su cabeza tocaba la colchoneta, ésos sí eran unos hijos de puta de cuidado.”
― Páradais
― Páradais
“Nadie se había molestado en explicarle nada pero el culo no estaba para besitos y tenía miedo de abrir el hocico y cagarla preguntando una mamada.”
― Páradais
― Páradais
“Ni aunque la pinche vieja le abriera la puerta en pelotas, como él fantaseaba, ni aunque ella misma le rogara que le metiera la ñonga, ni así sabría el muy pendejo por dónde empezar.”
― Páradais
― Páradais
“Para eso te pagan, lo sermoneaba su madre cada mañana, para que hagas lo que te dicen y te calles el hocico”
― Páradais
― Páradais
“Ni siquiera era para tanto. Sí, se sentía chingón; sí, uno se olvidaba de todo cuando la estaba rempujando y se creía el bato más cabrón del universo, pero aquello nunca duraba suficiente, y tarde o temprano había que sacarla y lidiar con todo lo demás.”
― Páradais
― Páradais
“Oh! exclaimed the girl, you're looking for kidnapper tape! and she bent down to look around on the bottom shelf. Fatboy started gigging hysterically and Polo had to elbow him and step on his foot. That's what people call it, the girl said with her metal smile.”
― Paradais
― Paradais
“he would make the same fucking mistake that he always did when he felt happy: the mistake of wishing that moment of solitary peace would never end.”
― Paradais
― Paradais
“…una barca modesta y estrecha pero lo suficientemente espaciosa como para que Polo pudiera tumbarse dentro a mirar transcurrir del cielo entre palios de ramas y madreselvas, el clamor de millares de grillos negros y los chillidos melodiosos de las sabandijas que fornicaban y se devoraban unas a otras ahogados por la voz perentoria del río, su canto frío, incansable, sonoro de noche que en cualquier otra hora del día , o eso era lo que su abuelo le contaba cuando pescaban de madrugada bajo el puente, las botas de goma hundidas hasta los tobillos, en el cieno espeso sembrado de cristales rotos, huesos filosos, latas oxidadas, la mirada fija en la oblicua línea clavada en el centro del espejo empañado que era el agua del remanso a esas horas de la mañana…”
― Paradais
― Paradais
“cuando los abuelos se largaban al club los fines de semana y el gordo podía encerrarse en su cuarto sin que nadie lo estuviera chingando, a mirar su porno con audífonos y remendar los manoseados videos con escenas de su propia cosecha, superponiendo el rostro de la señora Marián encima de los vulgares rasgos de las encueratrices, la verga fierruda en la mano, los pantalones enroscados en los tobillos, susurrando una y otra vez su nombre, invocándola con las ingles y los párpados cerrados y los dientes rechinando, cruzando la distancia que los separaba como un fantasma que de pronto se desprendía de la inmensa mole de carne que yacía sobre la cama, y volaba, ingrávido, atravesando la ventana de su cuarto y las paredes de la casa vecina, buscándola por todas partes hasta encontrarla,”
― Páradais
― Páradais
