Retrospective Quotes

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Retrospective Retrospective by Juan Gabriel Vásquez
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“Pensó que los recuerdos eran invisibles como la luz, y así como el humo hacía que la luz se viera, debía haber una forma de que fueran visibles los recuerdos.”
Juan Gabriel Vásquez, Retrospective
“(…) durante la construcción de la Gran Muralla, en los tiempos de la dinastía Ming, las autoridades hicieron el descubrimiento invaluable de que nada frustraba más a los obreros que la sensación de estar metidos en una obra infinita. Tuvieron entonces la intuición de relevar a la cuadrilla entera de obreros cada li, una medida equivalente a medio kilómetro, de manera que los obreros trabajaban con la ilusión de un último día o de una tarea terminada. “Es importante saber que tu camino tiene un punto de llegada”, le dijo Lao Wang a su hermano con ese tono de filosofía budista”.”
Juan Gabriel Vásquez, Retrospective
“Un día Lao Wang le dijo a Sergio: “El saludo al Emperador no era muy distinto”. Había en su voz un lamento genuino, y Sergio entendió bien el sentimiento. Ya se había dado cuenta de que otras cosas funcionaban mal en la Revolución, y el culto de Mao no era el único síntoma”.”
Juan Gabriel Vásquez, Retrospective
“Se supo que los guardias estaban entrando en los museos para saquearlos, y que también saqueaban los templos y las bibliotecas para avanzar en la destrucción de lo que llamaban “los cuatro viejos”: viejas costumbres, vieja cultura, viejos hábitos, viejas ideas”.”
Juan Gabriel Vásquez, Retrospective
“Para los colombianos que habían vivido dentro del medio siglo de esta guerra, que habían crecido entre sus terrores, poniendo sus muertos o abrazando a quien los pone y a veces deseando la muerte de otro, de quien ha matado o de quien se ha burlado de los muertos, para los colombianos que no habían atravesado impunemente la llamas que lanzaba la historia, los fantasmas estaban en todas partes: no había forma de esconderse de ellos”.”
Juan Gabriel Vásquez, Retrospective
“se acababa el trabajo en Cómo Yukong movió las montañas,”
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“canciones de Gigliola Cinquetti, que tanto le gustaban a Marianella.”
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“Sergio pensó en los hombres y las mujeres humillados en público, las cabezas bajas, los sombreros de un metro de alto que acusaban a su portador de complicidad con el capitalismo, los letreros colgando de sus cuellos con otros cargos en letras grandes —déspotas, terratenientes, simpatizantes del enemigo, elementos de las pandillas contrarrevolucionarias—, y recordó los museos y los templos arrasados por multitudes violentas y las noticias de fusilamientos que llegaban del campo, de las que sólo se enteraban muy pocos.”
Juan Gabriel Vásquez, Volver la vista atrás
“es mucho lo que se aprende en medio siglo.”
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“Pero la calle Mallorca conservaba todavía el olor de las lluvias recientes, o el olor que la lluvia había sacado de los árboles,”
Juan Gabriel Vásquez, Volver la vista atrás
“«no es aquel que pasa su vida intentando probar que el suyo es un país mejor; es el que trata de hacer grande al país que lo recibe, porque ésta es la mejor forma de honrar al que lo vio nacer».”
Juan Gabriel Vásquez, Volver la vista atrás
“y que esas palabras sencillas ya no eran las que habían sido alguna vez: habían perdido valor, como las monedas que ya no circulan.”
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“«Cuando comienzan a hacerse fiestas de cumpleaños, es que la cosa va para”
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“que uno no podía ir por la vida sin oír un disco entero de los Beatles por lo menos una vez.”
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“el virus del exilio, la compulsión de moverse por todas partes, ya que la vida le había prohibido quedarse en su propia tierra.”
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“El helicóptero seguía sobrevolándolos: de eso estaban seguros, aunque no lo vieran. Si trataban de encontrarlo en el cielo, nada veían del otro lado del dosel verde, salvo espasmos azulados y acaso la silueta de un mico tití cambiando de rama, pero oían el revoloteo demencial de las aspas, y no sólo eso bastaba, sino que aun cuando dejaban de oírlo les parecía que seguían oyéndolo. «Ahí sigue ese hijueputa», decía Ernesto. «Llevamos un día caminando y ahí sigue, como si nos viera. Y quién quita, de pronto nos ve. Saben que aquí estamos, compañero.» Y Raúl: «Yo no lo oigo». Y Ernesto: «Cómo que no. Ahí está el ruido. Ahí sigue». Y Raúl aguzaba el oído, separaba el ruido de sus pasos del resto del mundo y le parecía que sí, que ahí estaba el ruido, que ahí seguía el helicóptero como un abejorro del infierno,”
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