Simón Rodríguez, maestro de América Quotes

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Simón Rodríguez, maestro de América Simón Rodríguez, maestro de América by Alfonso Rumazo González
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“Albert Camus escribió que, por la muerte, el pasado de un hombre es irremediablemente transformado en destino. Simón Rodríguez, con su muerte, fijó ante la historia su destino de Maestro de América.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Año del Señor de mil ochocientos cincuenta y cuatro, a primero de marzo, yo don Santiago Sánchez, presbítero, cura propio de la parroquia de San Nicolás de Amotape; en su iglesia di sepultura eclesiástica al cuerpo difunto de don Simón Rodríguez, casta de español, como de edad de noventa años al parecer, el que se confesó en su entero conocimiento y dijo que fue casado dos veces y que era hijo de Caracas, y la última mujer finada se llamó Manuela Gómez, hija de Bolivia, y que sólo dejaba un hijo que se llama José Rodríguez; recibió todos los santos sacramentos y se enterró de mayor, para que conste firmo. SANTIAGO SÁNCHEZ.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“¿Cuántos años hace que no nos vemos? Un francés me saca de aquí para llevarme a Lambayeque. Mañana salgo, embarcado como Noé en una balsa. Escríbame a Lambayeque, y si puede mándeme un socorro, porque estoy como las putas en cuaresma, con capital y sin réditos. Preguntando por usted, unos me dicen que está en Lima, y otros en Chile. El dador de ésta es el señor Landarou, persona de mi confianza. ¡Adiós, amigo! Deseo a usted como para mí salud para que no sienta que vive distracción para que no piense en lo que es y muerte repentina para que no tenga el dolor de despedirse de lo que ama y de sí mismo para siempre.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“¡Oh, mi Maestro!, ¡Oh, mi amigo!, ¡Oh, mi Robinson!... Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Damos a la luz el extracto de una rara e interesante obra de educación hecha por su autor Simón Rodríguez, hombre extraordinario que obtuvo la merecida fortuna de ser maestro del Libertador Simón Bolívar, y que vive, anciano y retirado, en una de nuestras provincias, consagrando el resto de sus días a la enseñanza de los niños. Reproducimos en lo impreso el modo particular de distribuir las cláusulas que distinguen los escritos del señor Rodríguez, cuyo singular talento veneramos, y cuya suma pobreza es la prueba más visible del desprendimiento y constante beneficencia de aquel patriarca de Colombia.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Ya estoy cansado de verme despreciar por mis paisanos. Abogaré, sí, por la primera enseñanza, como lo he hecho siempre, porque mi patria es el mundo, y todos los hombres mis compañeros de infortunio. No soy vaca para tener querencia, ni nativo para tener compatriotas. Nada me importa el rincón donde me parió mi madre, ni me acuerdo de los muchachos con quienes jugué al trompo. Adiós, amigo. Salud y paciencia. Memorias a Gual, a Umaña y a O’Leary.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Yo amé al Libertador; muerto, lo venero, y por esto estoy desterrada por Santander, quien me da un valor imaginario: dice que soy capaz de todo y se engaña miserablemente. Lo que soy es un formidable carácter, amiga de los amigos y enemiga de mis enemigos, y de nadie con la fuerza que de este ingrato hombre.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Manuela no se arredra; ¡sabe ser fiel! Dos años antes rechazó la fortuna cuantiosa que le dejó su marido, el inglés Thorne –murió asesinado en una hacienda de Huayto–: la había declarado heredera universal, a pesar de que no volvió a verla desde los tiempos de Bolívar. La quiteña prefirió padecer necesidades hasta el fin, por dignidad, por orgullo, porque su espíritu tenía los tubos grandes y el sonido oceánico del órgano.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Fuera del título de maestro del Libertador, tengo algunos títulos para pasar con honra a la posteridad”. Fue Maestro de Bolívar y su defensor; y fue y sigue siendo ¡Maestro de América!”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Establezca el gobierno una escuela en que se enseñe la lógica, el idioma y el cálculo, por principios; y como los principios están en las cosas, con cosas se enseñará a pensar. Se nombrarán cosas y movimientos que se vean, oigan, huelan, gusten y toquen; se hará conocer lo que es voz y boca; se harán consistir las letras en el movimiento de la mano, no en apretones y cabellos. Se hará entender que se habla para el oído y se escribe para el ojo; que no ha de haber oes con ombligo, ees con cresta, eres con oreja de perro, ni palos que el lector tome por eles o por tees, por efes o por pees como le parezca; que en las cantidades no ha de haber ocho con cuernos, ceros con tripas, ni treses sin pescuezo; y que no llamen todo eso la “inglesa”, porque el Parlamento no ha mandado que destruya el alfabeto que usa toda la Europa y toda América, sin contar las demás partes del mundo.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Varias repúblicas han caído en poder de tales o cuales nombres; algunos de éllos, constituidos en “dueños del suelo y sus habitantes”: Juan Manuel de Rosas en la Argentina; Gaspar Rodríguez de Francia en el Paraguay, Jean Pierre Boyer, en Haití y la República Dominicana, a la que ha invadido ¡y en la cual se quedará veintidós años! En otras, se han erguido hombres fuertes, erigidos en indispensables: José Antonio Páez, en Venezuela –irá al poder en tres lapsos–; Agustín Gamarra, en el Perú; Joaquín Prieto, en Chile; el binomio Flores-Rocafuerte, en el Ecuador; Santa Anna, en México; Fructuoso Rivera, en el Uruguay; Francisco Morazán en las “Provincias Unidas del Centro de América”; en Bolivia, Andrés Santa Cruz. ¡Qué superabundancia de militares en el poder; casi todos son Generales o Mariscales! La guerra, obra de ejércitos, se ha vuelto predominio de los rectores de tropas, con desalojo de los civiles. Obvio era que fueran gastándose contiendas: la de Chile y el Perú, por causa de la Confederación Perú-Boliviana; la de segunda independencia de la República Dominicana, para liberarle al país de la dominación haitiana; la del Pacífico –Chile contra Bolivia y el Perú–; la Federal, en Venezuela; la de Rosas y el Uruguay (sitio de Montevideo); la de los argentinos y Rosas; la de la Triple Alianza –Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay–; la del Ecuador para expulsarle a Flores; la de México y los Estados Unidos, por la posesión de Texas. Sobre esta última escribirá Rodríguez (carta al coronel Anselmo Pineda): “¡Los angloamericanos se han tragado a México como un pastelito!”.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“En la verdadera República, la autoridad está sobre las costumbres, y no éstas sobre aquella. Por deducción lógica, enjuicia la Independencia: “Es absurdo declarar la Independencia diciendo que el país no es ni será propiedad de una persona, de una familia, ni de una jerarquía, y decirlo ante familias y jerarquías que se creen dueños no sólo del suelo sino de sus habitantes. Asimismo, absurdo contar para el sostén de la Independencia con esclavos de cuyo trabajo subsisten las jerarquías, y con libertos exentos del trabajo, para hacer trabajar”. ¿A este pensador le llamaban loco? Leyéndolo, cabe preguntar: ¿habla Rodríguez de la América de entonces, o de la de ahora en tan vario punto todavía irredenta, colonizada? Hay que esclarecer el camino que trazaba la América en esa década de los años treintas, muerto ya el Libertador. Lo habrá observado Rodríguez, cuando publicaba su Sociedades Americanas en 1842.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“El mal no está en saber idiomas –el maestro dominaba al menos siete–; el daño –piensa– proviene de no cuidar y situar a salvo el casticismo.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Lo primero que divisa y enfoca son los dos grandes: Napoleón en Europa, Bolívar en América. El contraste, a pesar del esquematismo con que se les trata, es estupendo, restallante: “Napoleón no suspiraba por su Córcega, ni de General, ni de Cónsul, ni de Cónsul Vitalicio, ni de Emperador, ni de yerno de emperador; sólo pensaba en su monarquía universal. Bolívar, nunca olvidó a su Caracas; en Venezuela valía por su propia persona; de haberse separado del servicio, habría dejado de ser Presidente y General, sin desmedro; Caracas, entre las ciudades de América, ¡no era retiro oscuro para un Libertador!”. Napoleón ”se infló y se elevó como un globo; al faltarle el gas, fue a caer en un islote”. Bolívar quiso hacer en América lo que no entendían todos; así se produjeron sus émulos, sus rivales, sus enemigos; sus paisanos lo proscribieron, “y ya con un pie en el barco, lo reclamó Santa Marta, pero fue para enterrarlo”. Francia, al cabo de veinte años –no se lo permitieron antes los ingleses– fue llorando a sacar los huesos de su emperador y se los llevó a París. Venezuela, al cabo de doce, se acuerda de los de Bolívar. “Napoleón tenía y tiene más amigos en Francia, que Bolívar en América”. Conclusión clara, a la que llega Rodríguez: Bolívar, como calidad de espíritu y esencia de ideales, muy superior a Napoleón; pero el pueblo francés, más noble con su héroe que el venezolano.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Voltaire detestaba a Rousseau; nunca abandonó el esfuerzo para sustituir el sentimiento con la razón”.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“No hay simpatía verdadera sino entre iguales. Simpatizan en apariencia los súbditos con los superiores, porque el que obedece protege las ideas del que manda; pero la antipatía es el sentimiento natural de la inferioridad, que nunca es agradable”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Fácil será pintar la boca con las letras y la moral con las obras”. “Al que no sabe, cualquiera lo engaña, y al que no tiene cualquiera lo compra”. “No hay oveja que busque al pastor, ni muchacho que busque al maestro”. “El amor propio es como las moscas: ¿en qué no se meterá, cuando se mete en la ignorancia?”. “Se necesita más poder para penetrar que para colocarse”. “Primero pensamos en mandar que en gobernar, y primero en gobernar que en ordenar; la guerra precedió a la Jurisprudencia, y ésta a la Administración; el hombre nace mandando (obsérvese la conducta de los niños)”. "La edad es emblema de la experiencia, y la vida un curso de estudios para aprender a vivir; y cuando ya sabemos vivir, nos morimos, porque ya no hay más qué saber”. “La naturaleza no hace razas de estúpidos, esclavos, pobres ni ignorantes: la sociedad las hace, por su descuido, no por su conveniencia”. “La experiencia se adquiere a costa de la sensibilidad: goce continuo acaba en indiferencia”. “La Inglaterra es un barco varado en las costas de Europa, después de largas borrascas”. “El distintivo del hombre sensato es un ardiente deseo de acertar; el del amor propio vulgar es una pueril manía de prevalecer”. “La América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales los medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos”. “El interés general es el que constituye la civilización social, única mira de los gobiernos liberales”. “Y qué ginebra en los confesonarios: las mujeres confesándose en francés y los misioneros absolviendo pecados en castellano”. “Yo solo soy y sólo para mí, son ideas de niño; el hombre que atraviesa la calle con ellas, muere en la infancia aunque haya vivido cien años”. “Más conocemos las propiedades del perro que las nuestras”. “Hay orden, que es lo principal, y es porque de miedo nadie chista”. “Aunque lo cubran de injurias y maldiciones, no importa: con tal que le digan marqués”. “La verdad en estado de refrán pierde cuanto ganó para erigirse en sentencia”. “Los nombres no hacen las cosas, pero las distinguen: lo mismo son las acciones, con las ideas”. “Los leones no mandan tropas”.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Conocer sus aptitudes por haberlas puesto a prueba y contar con ellas para emprender, es orgullo; el amor propio, en este caso, es modesto. Los hombres de talento no pueden ser arrogantes ni vanos, envidiosos ni avaros; los limitados sin educación y los estúpidos no pueden dejar de serlo”.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Los pueblos de América no han sido monárquicos, sino colonos, es decir que jamás pensaron en gobiernos, sino en mantenerse y obedecer. Si el señor les permitía hacer algo, estaba bueno; si lo prohibía, estaba bueno también; y si no les decía nada, estaba mejor, porque tenían menos en qué pensar. Viene la revolución y les saca de la inercia. Mientras duró la guerra, se abstuvieron de pedir y esperaron con paciencia, porque no había qué darles. Cesa la guerra, y piden con instancia porque han esperado mucho. ¿Qué pediremos?, se preguntan unos a otros. Lo que nos prometieron, es claro. ¿Y qué nos prometieron? ¡Descanso y conveniencias! ¿Y en qué consiste el descanso, en qué las conveniencias? El descanso consiste en vivir sin cuidados; y las conveniencias, en tener todo barato o de balde, en no pagar derechos, tributos, alcabalas ni diezmos, y en hacer como nos parezca, ¡lo que nos dé la gana! ¿Y a quién pediremos todo esto? Al gobierno, es claro. ¡Y empiezan a pedir! ¡Qué situación la del gobierno! Sólo animado del espíritu que suscitó la revolución, puede un militar [Bolívar] mantenerse en la silla de la Presidencia. La aceptó como un honor debido a sus servicios, no creyendo que para mandar paisanos fuese menester más valor que para mandar soldados. “Mil veces preferiría estar al frente del enemigo”, se dice cada noche al acostarse. Al día siguiente reemprende sus tareas, con el mismo vigor y con más esperanzas. Más tarde: “Maldita sea la Presidencia”, dice, y hace cerrar la puerta.[205]”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Lo asaltan en su propia casa para asesinarle, sedientos de venganza por injurias supuestas o ciegos de ambición por empleo que quizás no pueden desempeñar. Sucumben y se dispersan: unos toman el partido de callar, otros el de instigar sordamente, y los más comprometidos salen a hacer en países extraños el papel de ilustres desgraciados [Santander].”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Tiene usted razón, contestóle el caraqueño: yo, que desearía hacer de la tierra un paraíso para todos, la convierto en un infierno para mí. Pero, ¿qué quiere usted? ¡La libertad me es más querida que el bienestar! He encontrado, entre tanto, el medio de recobrar la independencia y de continuar alumbrando a la América. ¡Voy a fabricar velas!”. ¿Quién de las gentes de entonces y aun de ahora, iba a entenderle a este hombre de estricta excepción?”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Conversando de estas cosas, me contó que en el curso de sus viajes, que muy joven lo habían conducido a muchas regiones de Europa y América, había descubierto el muriato de hierro nativo, del cual hay depositada una muestra en el Museo de Historia Natural bajo el nombre de Samuel Robinson, en que figuran las iniciales de su nombre y apellido.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“el maestro no fue creyente; aunque en Amotape, próximo a la agonía, se confesó, según atestiguación del cura de ese pueblo peruano. Tampoco Bolívar, su discípulo, acató creencia alguna y se confesó al final con el sacerdote de Mamatoco, Hermenegildo Barranco. Los dos caraqueños se parecieron en vida y en el desenlace final.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Habla del hombre culto: Sin conocimientos, el hombre no sale de la esfera de los brutos; y sin conocimientos sociales, es esclavo. Prohibir libros nuevos es prohibir la importación de conocimientos; condenar libros conocidos, es desmembrar el depósito. Los conocimientos son propiedad pública; puede renunciarla una generación pero no privar de ella a las siguientes. No lea, pero no oculte ni destruya.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“la hora presente? Añade el maestro: “La opinión pública exagerada es una enfermedad mental que, como todas las enfermedades, es más fácil de conocer que de curar. Si se busca el origen de la opinión casi general, porque general no puede ser, se hallarán en muchas opiniones nacientes los agüeros y las vanas observancias”.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“¿Cómo entiende la opinión? Está demostrado –dice– que la opinión es un parecer envejecido, y está probado que la opinión no llega nunca a ser razón. Apelar a la opinión pública sólo porque es pública para tener razón, es lo mismo que estarse ahogando y manotear para recoger aire en medio del agua.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“estatuye que la palabra partido puede significar “oposición, pero no enemistad”. ¡Teoría de política certera, que suele verse plasmada cuando se producen los “entendimientos” entre partidos, y aún entre personas antagónicos!”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Se encuentran ahora dos escritores, dos grandes escritores; uno de éllos, poeta. Ambos piensan en un único ideal céntrico: América; en eso coinciden. Las publicaciones periódicas de Bello se titularon, en Londres: Biblioteca Americana, Repertorio Americano; la de Chile, El Araucano. La obra “clásica” de Rodríguez, que ya comenzó a aparecer en Arequipa, se llama Sociedades Americanas. ¡Bolívar discípulo de ambos, fue asimismo América! También coinciden en el propósito de educar. Bello da clases en el Colegio de Santiago; enseña a adolescentes en su casa; es profesor del Instituto Nacional. El poeta y maestro no ha forjado innovaciones, como el otro; éste, no se ha consagrado a investigaciones en los campos de la poesía medieval (El Cid), de la filosofía, la moral. Los dos han ahondado en los estudios idiomáticos; en el mayor, hay originalidad de fondo y forma, vueltos éstos órgano vital integrado; en el otro, una mixtura elegante de casticismo académico y fervores románticos. ¡Coinciden, además, en la pobreza! Todavía no ha llegado Sarmiento a Chile ni se ha fundado la Universidad en la cual Bello será el Rector vitalicio. La actividad literaria del poeta se concentra en El Araucano, que para ese año de 1837 ya va por el número 368.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Me indica usted la miserable situación pecuniaria de esa Legación [la de Londres], que obliga al amigo y digno Bello a salir de ella a fuerza de hambre. Yo no sé cómo es esto. Últimamente se le han mandado tres mil pesos a Bello para que pase a Francia; y yo ruego a usted encarecidamente que no deje perder a ese ilustrado amigo en el país de la anarquía [Chile]. Persuada usted a Bello que lo menos malo que tiene la América es Colombia, y que si quiere ser empleado en este país que lo diga y se le dará un buen destino. Yo conozco la superioridad de este caraqueño contemporáneo mío: fue mi maestro cuando teníamos la misma edad, y yo le amaba con respeto. Su esquivez nos ha tenido separados en cierto modo y, por lo mismo, deseo reconciliarme: es decir, ganarlo para Colombia.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América
“Rodríguez y dos más –Ambrosio Lozier y Juan José Arteaga– presentan el Informe, redactado por el maestro venezolano: No quedó un solo edificio ileso: el mayor número de techos se hundió y ayudó a volcar las paredes [...] Concepción tiene sus defectos: un malísimo suelo; no se escurren las aguas; el alimento más expuesto a alterarse es el agua; le faltan objetos agradables [...] La Comisión omite entrar en pormenores de práctica que no todos entienden, para responder a algunos cargos que varias personas han hecho. La Comisión ha entrado únicamente en explicaciones científicas. Observaciones hechas con conocimiento son razones y no pareceres u opiniones. No es de creer que personas sensatas tachen de puras teorías los resultados de la experiencia. También en los científicos aparece la bestia acosante. Pero el Informe es un estudio geofísico integral y puede sostenerse, por lo mismo. Como ya antes, en el proyecto de desviación del río Vincocaya, en Arequipa, el maestro caraqueño demuestra que posee muy en amplitud conocimientos de física, planimetría, mecánica, geología, geografía y varios de los ramos de ingeniería.”
Alfonso Rumazo González, Simón Rodríguez, Maestro de América

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