Cuentos cruentos Quotes

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Cuentos cruentos (Spanish Edition) Cuentos cruentos by Dino Lanti
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“DOCTEUR JOUVE AND MÍSTER MAC

TITULAR

Aquí está el extraño caso
que conmocionó al país,
los crímenes más terribles
de Mister Mac en París.

NOTICIA

El docteur Jouve nació
en el corazón de Europa,
cosa que se traslucía
en sus modos y en su ropa.

De niño fue algo precoz,
si bien su primera cita
no fue una cuestión de amor
sino, más bien, erudita.

Por la mañana se tomaba
un tostón de Thomas Mann,
un vaso de Joyce de frutas
y un milhojas de Renan.

Llamó a su perro Lacan,
llamó a su gato Goethe,
el benjamín era Walter
y su esposa La Feyette.

Tenía un chale en la Pleyáde
una casa en la Montaigne
y un Nietzsche en el cementerio
con un busto de Verlaine.

Cuando estaba en la Camus
su esposa era Simenon
porque le cogía un Sófocles
si él quería un Fenelón.

Como estaba Debussy,
ella se sentía sola,
por eso empezó un diario
y al final se sentió Zola.

Los años van Maupassant,
se va quedando Calvino,
se siente un poco Stravinski,
y muy poco cervantino.

Pero el docteur Jouve esconde
un secreto terrorífico
tras las botellas de Evian
que inundan su frigorífico.

Tiene oculta entre el burdeos,
en gruyère y el gorgonzola,
una pócima secreta
que se llama coca cola.

Cada vez que se la bebe
se le altera el mecanismo
y se transforma en un monstruo
de contumaz consumismo.

Se arranca entre convulsiones
la americana pana,
los pantalones a cuadros
y la bufanda de lana.

Luego se pone sus levis,
sus adidas y su custo
y sale con ganas de
consumir con sumo gasto.

De este modo transformando
docteur Jouve en míster Mac
se va directo de compras
sin pasar por el FNAC.

De golpe adora a los USA
compras nikis de la NASA
le pone Pamela Anderson
y su cultura de masas.

Después de haberse comprado
un doble de Britney Spears,
va a depilarse la espalda
pues no es un lobo en París.

Tiene una serie de Friends
que invita siempre a su House
para mirar la MTV
y en los highlights pone pause.

Por la mañana volvía
a ser el gran europeo
que viste ropa de Sartre
y es -gracias a Dios- ateo.

Era tan grande su Ovidio
que desde una estantería
<<¡Qué vedo!>>, exclamaba Góngora
y <<¡Te Virgilio!>>, Marías.

Pero una noche quemó
su nutrida biblioteca,
y no se salvó del fuego
ni el penúltimo planeta.

Otra noche mató a un hombre
que parecía Balzac
y luego entró en un McDonalds
y se pidió un big mac.

Por estar leyendo un libro
de un tal Jünger Habermás
dicen que a un colega suyo
nadie lo volvió a-ver-más.

Con su Northface y sus RayBan
y su jerga angloparlante
Míster Mac se llevó a muchos
al infierno por peDantes.

CIERRE

No hace falta que escojáis
entre Pamela y Balzac
que todos somos a ratos
docteur Jouve y míster Mac.”
Dino Lanti, Cuentos cruentos