“Me di un millón de razones a mí misma para perdonarme el hecho de que sentía apego por un ser que no merecía mi compasión. La Paula que tenía dentro lloró por mí. Bajo el chorro de agua se dobló en dos y se abrazó a sí misma como si en realidad sostuviera el cadáver de un fallecido.”
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Alba Mei,
Muñeca