Juyungo Quotes

Rate this book
Clear rating
Juyungo Juyungo by Adalberto Ortiz
53 ratings, 3.64 average rating, 7 reviews
Juyungo Quotes Showing 1-24 of 24
“Дочь дона Клемента, Кристобалина, уже трижды была замужем, и мужчины за глаза называли её «вонючкой». Она занималась целительством. Её приёмный сын, крестник, остался без матери, умершей вскоре после родов от неизвестной болезни, и Кристобалина заботилась о нём, как настоящая мать.
Старик говорил так:
— Дочь моя любому мужчине сто очков вперёд даст. Правда, шатается где попало, но она свободна и может делать что ей вздумается.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Cristobalina, three times a widow, and branded as a “bad risk” and an herb curer, was the oldest child. She had been like a mother to her godson Cangá since the time his mother died of an unknown illness.
Talking about Cristobalina, her old man always used to say:
“My daughter is an Amazon. She run all over the place. But she a free woman, and she can do whatever she wants with her body.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Cristobalina, ki je bila trikratna vdova in so o njej govorili, da ima poper v kikli, je bila najstarejša hči dona Clementa. Malega Azuleja, kateremu je umrla mati kmalu po porodu zaradi neznane bolezni, je vzgojila kot prava mati.
Starec je govoril o svoji hčerki:
“Cristobalina je čmrlj, leta čez hrib in dol, ampak nazadnje je svobodna ženska in lahko razpolaga s svojim telesom, kakor hoče.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Cristobalina, trostruka udovica, o kojoj se govorilo da ima papra u krilu, bila je najstarija kći Don Clementea. Ona je malog Azuleja, kojemu je majka umrla uskoro poslije poroda od neke nepoznate bolesti, odgojila kao prava majka.
Starac je o svojoj kćeri uvijek govorio:
“Cristobalina, ona je bumbar; leti preko brda i dolova, ali je ona, na kraju krajeva, slobodna žena i može raspolagati sa svojim tijelom kako god hoće.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Cristobalina, die dreifache Witwe, von der es hieß, sie hätte Pfeffer im Schoß, war die älteste Tochter Don Clementes. Sie hatte den kleinen Azulejo, dessen Mutter bald nach der Geburt an einem unbekannten Leiden gestorben war, wie eine wahre Mutter aufgezogen.
Der Alte sagte immer von seiner Tochter:
»Sie ist eine Hummel, die Cristobalina, sie fliegt immer über Berg und Tal, aber schließlich ist sie eine freie Frau und kann mit ihrem Körper machen, was sie will.«”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Cristobalina, trois fois veuve, avec la réputation de mauvais œil et guérisseuse, était la fille aînée. Elle avait été comme une mère pour son filleul Canga, depuis que la sienne était morte d’un mal inconnu.
En parlant de “don Cristo”, le vieux s’exprimait toujours de la sorte :
“Ma fille est un homme. Elle est toujours par monts et par vaux. Mais elle est libre, cette femme, et elle peut bien faire de son corps tout ce qu’elle a envie d’en faire…”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Třikrát ovdovělá Kryštofa s pověstí dobré bylinářky byla Clementovým nejstarším dítětem. Její přijatý syn Cangá se u ní měl jako u vlastní matky od té doby, co mu matka zemřela na nějakou neznámou nemoc.
Stařec říkal o „donu Kryštofovi“:
„Ta moje dcera je jako chlap. Vandr­uje od čerta k ďáblu. No, ale je to svobodná ženská, ať si dělá, co chce.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Jadeando, por aquí pasarán un día ruedas tremendas. Los crótalos alborotarán la sonaja de sus cascabeles, sacudiendo la duda de los caminos y confundiéndose con las bestias espantadas. El bordón de la marimba de ocho sonidos escalados quedará sin acompañamiento de cantos y tambores. Sólo el coro de aves madrugueras vivirá en los montes. El cielo siempre será claro en las noches despejadas y lunadas, propicias a los aparecidos y a los enamoramientos abismales. Y cuando sea oscura, más que con los ojos, viviremos la selva con los oídos. Pero nunca desaparecerá el vaho tibio y aprisionador de la yungla; agarrador, como una mujer de grandes funciones ováricas.
Algún día habrá roncos rumores de máquinas. Algún día. Aunque ahora sólo sea sexo masculino en la femenina y chúcara manigua.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Ten siempre presente estas palabras, amigo mío: más que la raza, la clase.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Antonio soñaba ya bañándose en sus aguas, que traían todavía un frescor de serranía.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Todo el tiempo se está solo, para los padres, para los amigos, para las mujeres, para los hijos. Hablo como viejo, lo sé. Nadie puede entrar en el mundo de nadie. Únicamente se llega a las habitaciones primeras. Ni los seres más cercanos alcanzan a mirar muchas cosas que guardamos.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“La cultura de los blancos nos ha metido, por medio del cine especialmente, el arquetipo femenino de la beldad blanca. ¿Y qué le ocurre a uno? El choque brutal entre esa ficción y la realidad nos hace polvo el espíritu.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Nada más insuficiente que la geografía, ni nadie más insignificante que un hombre parado en el seno rumoroso de la selva.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Según las Sagradas Escrituras, la tunda fue, en el tiempo en que los animales hablaban, uno de los ángeles preferidos del Señor: pero, por desobedecer la voluntad del Todopoderoso, cayó en este valle de lágrimas para castigo de ella misma y de los niños malos. En cambio, no falta gente ignorante que dice que es una madre que mató a su hijo en el monte y lo anda buscando hasta el día del Juicio Final. Y lo que es más, esa misma gente asegura que la tunda se casó con el Patica y tuvo un hijo feísimo Llamado Cuco. Por eso dice el refrán: "Es más feo que el cuco".”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Empiezo a olvidar toda aquella ciencia inútil, impracticable que aprendí artificiosamente en las aulas, y me place el constatarlo. De poco o nada sirve estudiar en este país, aquí hay que ser arribista, no tener vergüenza, dar golpes de audacia y nacer con suerte. Si, señor, creo en la suerte como creo en mis propios pantalones. Y es por eso que, a veces, lo humano se me antoja malo y feo.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“En la mitad de esta casa,
hoy me han venido a velá,
y por ser la última vez,
ay, véngame a compañá.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Cuando los guayacanes florecen, el mar se pica.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“En la ley de la manigua, hay un instante en que el hombre tiene que escoger entre matar, ser matado o pasar por un cobardón. Y Lastre, como muchos negros, tiene a mucha honra no ser flojo.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“La preocupación por sus amigos, Juyungo y María, era constante; pero, como es natural, su propio destino la inquietaba más; el destino de sus amores.
- Es por todo eso y por algo más. Por la llama de la guadua seca... Mira como arde tan violentamente, para luego apagarse, dejando sólo un montón de cenizas.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Sobre mil troncos de mil árboles distintos, perforaban mil pajaros carpinteros de muerte.
Tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“No era por la patria, sino por él mismo; él también era la patria.”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Carlo Concha é mi papá,
bajao desde el infinito,
si Carlo Concha se muere,
el negro queda solito.
¡Aayayay aea!
¡Ya papaya y la badea!”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Alfaro trujo un cañón
de la misma Inglaterra,
que cada vez que dispara,
hace temblar a la tierra.
¡ Aayayaay, guacuco!
¡La escopeta y el trabuco!”
Adalberto Ortiz, Juyungo
“Cristobalina, tres veces viuda, con fama de mal bajo y de yerbatera, era la hija mayor. Para su ahijado Cangá había sido como una madre, desde que muriera la de éste, con un mal desconocido.
Refiriéndose a don Cristo, el viejo siempre se expresaba así:
—Mi hija es un marimacho. Anda de la ceca a la meca. Pero ella es una mujer libre y puede hacer de su cuerpo lo que le dé su real gana.”
Adalberto Ortiz, Juyungo