Así es la vida Quotes
Así es la vida
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Arnaldo Malfatti4 ratings, 3.50 average rating, 0 reviews
Así es la vida Quotes
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“ERNESTO.—(Enojado.) ¡De qué me sirven! Pero ¿vos te creés que los hijos se traen al mundo para que nos sean útiles, como una cosa, como un terreno, como una cuenta en el Banco? ¡Qué sabes vos lo que es un hijo! ¡De qué me sirven...! Para tener la alegría de saberlos fuertes, sanos, creando una familia y un hogar; para que los nietos hablen del abuelo y besen su retrato viejo que se guarda en la casa como una reliquia. ¡De qué me sirven!... ¡Ya me sirvieron, viejo zonzo! ¡Ya me dieron la alegría de verlos crecer, la pena de verlos enfermos, y esas alegrías y esas penas fueron otra vida que iban viviendo dentro de la nuestra y que sigue viviendo aún! ¡De qué me sirven, preguntás!”
― Así es la vida
― Así es la vida
“BARREIRO.—Sí, señor; muy natural. Y los viejos que se sacrificaron toda la vida por nosotros, uno murió sin vernos, y la vieja está sola, sin una mano que le haga una caricia, ni una boca que le dé un beso, ni quien la cuide en sus achaques de anciana. También muy natural, ¿Verdad, señora?
ELOISA.—(Dudando.) Y... claro que... Pero... así es la vida.
BARREIRO.— Ahí está la cosa, señora: ¡la vida! La vida no entiende de cariños ni de sacrificios; la vida es una cosa que marcha sobre los afectos, sobre los recuerdos, sin detenerse ni un segundo, sin importarle nada todo el dolor que va dejando atrás, ni el que produce al marchar sobre todas esas cosas. Los hijos, mientras son pichones, todo va bien; pero crecen, se hacen grandes... y cada uno busca su camino, aunque le duela dejar el nido donde no queda más que la tristeza de los viejos al verlos marchar. ¡No, no...! Casarme. Tener hijos, no. Eso no. (Pequeña pausa en la que todos quedan un poco tristes. ELOISA se ha levantado y mira con angustia la sala donde se supone están los hijos.)
ERNESTO.—(Pasandose la mano por la frente, como queriendo quitar una preocupación.) Bueno, che, hijos, no...; pero ¿una copita?
BARREIRO.—(Transición.) ¡Hombre, eso ni se pregunta!”
― Así es la vida
ELOISA.—(Dudando.) Y... claro que... Pero... así es la vida.
BARREIRO.— Ahí está la cosa, señora: ¡la vida! La vida no entiende de cariños ni de sacrificios; la vida es una cosa que marcha sobre los afectos, sobre los recuerdos, sin detenerse ni un segundo, sin importarle nada todo el dolor que va dejando atrás, ni el que produce al marchar sobre todas esas cosas. Los hijos, mientras son pichones, todo va bien; pero crecen, se hacen grandes... y cada uno busca su camino, aunque le duela dejar el nido donde no queda más que la tristeza de los viejos al verlos marchar. ¡No, no...! Casarme. Tener hijos, no. Eso no. (Pequeña pausa en la que todos quedan un poco tristes. ELOISA se ha levantado y mira con angustia la sala donde se supone están los hijos.)
ERNESTO.—(Pasandose la mano por la frente, como queriendo quitar una preocupación.) Bueno, che, hijos, no...; pero ¿una copita?
BARREIRO.—(Transición.) ¡Hombre, eso ni se pregunta!”
― Así es la vida
