Bailar con la soledad Quotes
Bailar con la soledad
by
José María Rodríguez Olaizola248 ratings, 4.44 average rating, 29 reviews
Open Preview
Bailar con la soledad Quotes
Showing 1-30 of 67
“La palabra es un lujo. Y la lectura, un privilegio. Y la imaginación, un milagro”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Y aun así, es la única solución»[30].”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Esto es lo que lo cambia todo. Tener un horizonte, una dirección, ponerte metas en la vida. Trazar algunas líneas que son, de algún modo, innegociables y que sabes que no estás dispuesto a cruzar, porque van más allá de lo que sientes como convicciones inscritas en tu entraña. Señalar, en el horizonte, algunos puntos que conviertes en destino, en anhelo, y que desde entonces tiran de ti y te ayudan, una y otra vez, a enderezar la ruta. El proceso de ir aprendiendo a elegir es un proceso de liberación frente a la incertidumbre que te descoloca. Es conquistar parcelas de seguridad frente a la vacilación que te paraliza. Es aceptar una mayoría de edad que no es la de la ley, sino la de la responsabilidad.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Lo bonito es ir aprendiendo a decidir. Es ir descubriendo a dónde quieres ir. E ir clarificando también a dónde no quieres llegar de ninguna manera. Porque ya he insistido en que no tenemos todas las garantías de acertar, y todos podemos equivocarnos. Pero, dicho eso, no es lo mismo vivir a lo loco, jugarse la vida a cara o cruz y elegir sin criterio ni sentido, que poder decir, en un instante de serena lucidez: «Sé a dónde quiero ir».”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Jesús no exige, llama. No impone, propone. No obliga, invita. La gente a la que se dirige siempre tiene alternativas. Lo único que no será posible para ellos es elegirlo todo a la vez. Repicar y estar en la procesión o nadar y guardar la ropa son binomios incompatibles.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Esa hora que nunca brilla es el momento de lo cotidiano. Y aprender a amarlo no es tan solo tolerarlo porque no queda más remedio. No es que la rutina, o las horas más grises, sean un peaje que hay que asumir, o un paréntesis en medio de los momentos de diversión, brillo o plenitud. Es que hay tanto de nuestra vida y de nuestras relaciones que se expresa, se vive y se construye en las horas grises que es necesario aprender a valorarlo.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“En el extremo opuesto, también el desierto puede ser espacio para los encuentros. Cuando hablo de desierto, me refiero a esos espacios de horizontes más amplios, donde el silencio se vuelve tangible, donde las relaciones importantes, por los motivos que sean, están a distancia. Sin embargo, esto, vivido con paz y sin presión, puede ser algo elegido que, lejos de aislarte, te ayuda a profundizar en los vínculos que tienes. Hay gente que, por diversas razones, busca un poco de quietud, de silencio, de tranquilidad y lejanía. Hay quien se retira para encontrarse –y encontrar a los otros–. Hay quien vislumbra, en un paseo solitario por la ciudad, muchos más vínculos de los que podría percibir en una red incesante de interacciones y palabras. Hay quien, por carácter, necesita su espacio, su tiempo y su ritmo, sin que ello le lleve a vivirse aislado. Y hay, en fin, algunas personas con las que tienes relaciones tan sólidas, tan asentadas y tan libres que aun a distancia sabes y sientes que forman parte de tu vida, de tu presente y de tu horizonte, aunque en el momento no estén cerca.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“¿Cabe sentirse solo en medio de una muchedumbre? Sin duda. Sentirse solo, aunque tu vida esté llena de vínculos. Aunque pases tu tiempo sin un instante para ti mismo. Aunque siempre haya otros a tu alrededor, cerca, tendiendo una mano, una palabra, una propuesta. Puede ocurrir, en medio de esas agendas sobrecargadas, que la falta de instantes de alejamiento, intimidad con uno mismo o quietud, se vuelva la peor barrera para llegar de verdad a los otros.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Todos tenemos como una banda sonora propia, en la que encajan nuestros ruidos, palabras, silencios, ritmo, sentimientos, y encuentros.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Entonces comprendí que cuando Jesús, en la cruz, grita, no lo hace desde el miedo a haber perdido a Dios. Lo que está haciendo es su última oración, la única que puede hacer en ese momento. Una oración que nace del dolor, del temor, de la sensación de fracaso.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“orgullo y humildad, creatividad para vislumbrar caminos nuevos, imaginación que alimentamos mirando al mundo y la capacidad de reflexionar sobre la vida, a veces se agrupa en una única categoría, como es la de «vida interior». Pero la vida interior no es únicamente un discurrir personal sobre los acontecimientos de la existencia. Puede ser también vida espiritual, y si hay fe, espacio de un último encuentro: el encuentro con Dios.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“que también la palabra es un lujo. Y la lectura, un privilegio. Y la imaginación, un milagro.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Gracias a los libros, podemos remar como un solo hombre, convertirnos en guardianes, poetas o prisioneros; podemos comprender que la patria cada uno la ve de maneras diferentes; resolvemos misterios; viajamos a la velocidad de la luz; vemos la cara más amable y también la más violenta del mundo; somos pacifistas o soldados, magos o frailes, vivimos en la corte del Rey Sol o construimos catedrales medievales. Viajamos por los desiertos, por las cumbres, por las calles de todas las ciudades. Creemos, y dudamos.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Hay gente que considera que cualquier tipo de reclamación, o de exigencia por parte de otro, es una manera de restringir y constreñir su libertad. Cuando se vive así, comienzan los agobios, la sensación de ahogo, el miedo a la posesión. Pero el compromiso implica darle al otro permiso y entrada para opinar sobre tu vida. Implica ceder algo de tu autonomía, como condición para sentar las bases de un proyecto común y compartido. Implica pensar menos en singular y más en plural. Dicho esto, sin embargo, hay que evitar vivir las relaciones desde dependencias insanas, desde el afán de controlar a la otra persona o desde intromisiones constantes en el espacio del otro. Porque la libertad es compromiso, pero no cadena. Es vínculo, pero no condena.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“si, por el contrario, las relaciones se construyen desde el deseo de conocer, de comprender, de dar(te); si de verdad descubres que, como dice san Pablo, siempre serás rico para ser generoso; si consigues comprender que lo que está en tu mano es vaciarte para volcar en los otros tu talento, tu alegría, tu música, tu fuerza (y tu debilidad); si aprendes a vivir con los puentes tendidos, para cruzarlos o para dejar que otros los crucen hacia ti; si compartes tu tiempo, tu cansancio, tus proyectos, tus ideas; si te interesas de verdad por el otro, y le das espacio en tu tierra, entonces habrá encuentro.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“El egoísmo es muy mal compañero de viaje. El egoísta termina solo, aunque esté rodeado de gente. Si solo vas a lo tuyo; si siempre piensas en tu beneficio y tu conveniencia; si cada vez que llamas a los amigos es para pedir algo, nunca para ofrecer o sencillamente para interesarte por sus vidas; si solo conjugas la primera persona; si en cada conversación tienes que ser el protagonista, el centro de todas las anécdotas, el perejil de todas las salsas, el que llame la atención; si siempre cuentas tus problemas, pero nunca tienes tiempo ni interés para escuchar los problemas de los otros… es posible que termines viviendo –como hemos dicho en otra sección– la lógica de los espejos, en la que los demás solo te sirven para ver tu propio reflejo.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“la gratuidad no es la desproporción absoluta. Es, más bien, la disposición a no medir, a no llevar cuentas, a aceptar que todos somos diferentes, y por eso respetar que las formas que cada uno tiene de sumar, de entregar(se), de compartir, son también distintas. Gratuidad no es que no desees respuesta. Es que aprendes a no exigirla como condición del amor.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Uno de los grandes peligros que existen en las relaciones importantes es el de caer en la lógica de la negociación. El intercambio pactado y medido es algo que termina generando rigideces en las relaciones. Cuando todo tiene que tener una contrapartida, cuando uno empieza a medir quién aporta más, quién pone más, quién llama más, quién escribe más… es como elegir la dinámica de la compensación frente a la de la gratuidad. La gratuidad es la disposición a poner de tu parte, sin exigir respuesta. La gratuidad es aceptar la asimetría en las relaciones. No construirlas desde la conciencia de que todo lo que se da debe medirse para reclamar un pago a su debido tiempo.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“siempre corremos el peligro de convertir la tribu en secta. Algo que ocurre si entramos en la dinámica, más perniciosa, de encerrarnos en círculos exclusivos y excluyentes, si solo construimos nuestra identidad por rechazo al diferente, o si los prejuicios pesan más que la disposición al encuentro. Cuando esto último ocurre, terminamos encerrados en prisiones compartidas. Pero, cuando consigues sortear esos peligros y la familiaridad te protege sin aislarte, te identifica sin cerrarte al otro y te define sin agotarte, entonces las pertenencias –normalmente muchas y variadas– se convierten en apoyos para un camino en el que bailamos con otros.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Al final, llegará ella, con fanfarria o discreta, imprevista o dándonos tiempo para despedirnos. Y la despedida tendrá siempre algo de liturgia, algo de inseguridad y algo de baile.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“La muerte nos lleva a preguntarnos por la vida, por su sentido, y por la trascendencia, despertándonos interrogantes que nos empujan a buscar respuestas. Desde la fe, la muerte se abre a la resurrección. Ello no hace menos dolorosas las despedidas, pero sí enciende una esperanza diferente en quien cree en ello.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“«Vamos a jugar a desmontar generalizaciones. No todos los de derechas son fachas. Ni los de izquierdas, perroflautas o pesebreros. Ser funcionario no es automáticamente signo de trabajar poco. No todos los andaluces viven del Estado. Ni todos los curas son pederastas. Ni todos los obispos son carcas. No todos los políticos son corruptos. No todos los sindicalistas son unos jetas. No todos los catalanes son tacaños. No todos los de tu partido son honrados y los otros, impresentables. No todos los gais son promiscuos. Ni son todos sensibles y nobles. No todas las decisiones del partido con el que simpatizas son correctas y oportunas, y todas las del partido que te revienta son idioteces. Los jóvenes, por el mero hecho de serlo, no son más solidarios, comprometidos o generosos que los mayores. Por la misma razón, tampoco son más flojos, más frívolos o más superficiales. No todos los madrileños son castizos. No todos los empresarios son explotadores, ni todos los trabajadores son víctimas de un sistema clasista, del mismo modo que no todos los empresarios son dinámicos creadores de empleo ni todos los asalariados son vagos preocupados por su propia holganza. No todos los espectadores son tontos. Las rubias tampoco son tontas (de hecho, muchas rubias no son realmente rubias). No todos los asturianos son afables, ni todos los pucelanos son fríos. ¡No a las etiquetas! ¡A los prejuicios y diagnósticos simplones! Que la vida es sutil, compleja, y las personas somos diferentes y llenas de peculiaridades»[29].”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“en vez de dividir el mundo en buenos y malos. La tentación del maniqueísmo es atroz. Cuando divides el mundo entre buenos y malos, puros e impuros, míos y ajenos, lo que consigues es dibujar escenarios nítidos, líneas divisorias inamovibles, y llenarte las manos de piedras para arrojarlas al que piensa distinto, opina lo contrario o actúa de una forma diferente. Pero cuando nos damos tiempo para el matiz, para la escucha y para encontrar las similitudes entre lo propio y lo ajeno, ahí estamos construyendo un suelo donde se pueden sembrar encuentros.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Esta es la música de la belleza única de cada vida. Hay un reto para cada uno de nosotros, que es aprender a mirar, y a mirarnos, de una forma diferente.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“La sensación de no ser queridos, de no valer, de tener que amoldarse a las exigencias de un grupo o de un mundo que tiene determinados valores y excluye otros, está en la raíz de muchas de las soledades contemporáneas. Por ejemplo, a muchas personas las martiriza la presión por la imagen. No por cualquier tipo de imagen, sino por entrar dentro de unos parámetros determinados, donde la juventud, la belleza y la delgadez se identifican como algo bueno y la vejez, la fealdad (o ni siquiera eso, más bien la normalidad) y la gordura inmediatamente se estigmatizan como algo indeseable. La inseguridad por no entrar dentro de los cánones, el miedo al rechazo, el disgusto con el propio cuerpo se vuelven batalla que a muchas personas bloquea y deja devastadas. Y quien dice imagen, dice también otro tipo de exigencias: entrar dentro de determinados estándares económicos para no sentirse menos que otros; el pensamiento único dentro de cualquier grupo –ya sea ideológico, político, religioso–, que muchas veces no es tanto una fidelidad a las convicciones que inspiran a dicho grupo cuanto el imperativo de compartir una única forma de interpretar los conflictos y los problemas; encajar en una moda… Cualquier cosa, con tal de no parecer asocial, mal integrado o ser etiquetado como raro.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Hay miedo a mostrarnos vulnerables, o demasiado complejo de héroe en nuestro mundo. Mucha gente que siempre parece dispuesta a ayudar –lo que no es malo– pero nunca parece preparada para dejarse ayudar –lo que no es bueno–. Creo que el mundo no se divide en salvadores y víctimas. Todos tenemos que extender dos manos, una para ofrecer y otra para pedir. Demasiadas veces la ayuda se convierte en una relación, no solo asimétrica, que eso a veces es inevitable, sino unidireccional, que eso ya es un poco peor.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“«Tanto tiempo que he estado contigo –le dice– y nunca me has dado ni siquiera un cabrito para compartirlo con mis amigos». Esa frase contiene un mundo interior de tormento y soledad.”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“mundo espejo es un mundo de una sola melodía: la propia. En cambio, asomarse a otras vidas es tratar de descubrir sus voces, su música y su verdad. Es aprender a escuchar el canto de los otros. Y, sin duda, el baile es mucho más rico. ¡Que no pare la música!”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“Hay una riqueza, una belleza y una genialidad única en los seres humanos… Las personas somos diferentes, cada uno un misterio, una fiesta, un mundo. Cada uno ponemos una música distinta en esta gran partitura. Y aprender a descifrar y conocer al otro es un viaje lleno de sorpresas. Asomarse al otro no es andar indagando sobre sus intimidades, desde la curiosidad malsana o un cotilleo mal entendido. Pero sí es el interés genuino por su historia. Es la voluntad de comprender las batallas que forman parte de cada vida. Es ver mucho más allá de un perfil, o de cuatro rasgos genéricos. Es estar dispuestos a conocer –y dejarse conocer”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
“también es posible un mundo-ventana, en el que de veras nos asomamos a los demás, tratando de conocerlos. Pero no una ventana virtual, que mantiene la distancia y se cierra a golpe de clic. Más bien una ventana física, la que abres y entonces entran el ruido, el frío, el calor o la lluvia. A la que te asomas y entonces el viento te da en la cara. La que se puede convertir en puerta para cruzarla al encuentro del”
― Bailar con la soledad
― Bailar con la soledad
