El caso Demichellis Quotes

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El caso Demichellis (Spanish Edition) El caso Demichellis by Francisco Marín
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“nuestros anhelos no se cumplen mantenemos una ilusión; en el momento en que se realizan, el tren de la fantasía se detiene y nos quedamos vacíos en la estación, esperando que llegue otro deseo que sustituya al anterior y nos proporcione motivación y fuerza para continuar.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Si los humanos expresáramos de viva voz todos los pensamientos que pasan diariamente por nuestra cabeza, la gran mayoría estaríamos internados en un psiquiátrico. Todos tenemos ideas raras, miedos, fantasías y locuras. Lo que diferencia a las personas cuerdas es que reprimen estos fantasmas”.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Hacía tiempo que no se planteaba dilemas morales cuando aleccionaba a un cliente para que mintiera en juicio. Constituía el derecho del imputado (“derecho a no declararse culpable y a no declarar contra sí mismo”, como recogía la Constitución) y el trabajo de un buen abogado estribaba en emplear todos los recursos a su disposición para buscar la absolución o la sentencia más favorable para su defendido.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“no digas todo lo que sabes porque el que dice todo lo que sabe dice lo que no conviene”.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Aunque el fin de la ley era loable, los medios jurídicos eran desproporcionados e inútiles. Y no iba a morderse la lengua–: Lo curioso del caso es que la mayoría de víctimas mortales nunca han ido a poner una denuncia. Precisamente el perfil de la mujer maltratada es la que sufre el maltrato y no se atreve o no sabe salir de la situación. Es decir, que las mujeres que realmente necesitan la protección no denuncian y las que tienen un día un cabreo ocasional con su pareja, le ponen una denuncia y al tipo se lo llevan detenido.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“A Ballesteros le vino a la mente el chiste que definía el cielo como un país gestionado por alemanes, los suizos administrando las finanzas, con cocina francesa, moda italiana y los españoles organizando las fiestas. Luego estaba el infierno: un país gestionado por españoles, administrado por italianos, con cocina inglesa, moda alemana y los suizos organizando las fiestas.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Ballesteros sabía que su cliente, además de la legislación, tenía en contra la presión mediática sobre los jueces. Un pensamiento pendía como espada de Damocles sobre los fiscales y los jueces de violencia a la hora de decretar la prisión o la libertad provisional de un presunto maltratador: “Si lo dejo libre y mata a su mujer, mañana mi nombre aparecerá en todos los periódicos y me nombrarán en todos los telediarios”. Por esta razón, en caso de duda, los fiscales y jueces no aplicaban la presunción de inocencia sino la prisión provisional.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Jueces, fiscales y abogados echaban pestes sobre la ley en privado, pero no se atrevían a protestar públicamente contra la misma. Tan solo una magistrada catalana había expresado abiertamente sus quejas ante los medios de comunicación y había sido duramente criticada por asociaciones feministas y partidos políticos.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“El legislador había diseñado una ley para aplicar a los maltratadores, pero no había previsto que se podía aplicar a cualquier hombre que en un momento de ofuscación pudiera insultar o, en palabras de la ley, “amenazara de forma leve” a su pareja o expareja”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Quizá pudiera establecerse un escalafón de grupos de profesionales odiados. El primero, Ballesteros estaba seguro, lo ocuparían los políticos. En segundo lugar, banqueros y abogados, aunque no sabría exactamente el orden. En tercer lugar, posiblemente estarían los funcionarios de cualquier Administración pública. Al cuarto y quinto puesto podrían optar los periodistas y taxistas. Luego estaban aquellos sectores que no gozaban de la estima de la opinión pública pero realizaban labores imprescindibles: médicos, policías y profesores.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Ya estaba acostumbrado a que los policías y guardia civiles trataran de convencerlo de la culpabilidad de su cliente. ¿No sabían que estaba obligado a defenderlo igualmente fuera inocente o culpable? ¿No sabían que la instrucción y el juicio tenían por objeto determinar la culpabilidad o inocencia? Desde luego eran unos tocahuevos.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“–¿Te compensa el turno de oficio? –La verdad es que muchas veces me planteo para qué estoy apuntado. Económicamente no es rentable. Jurídicamente no aporta mucho, todo es sota, caballo y rey. Cogen a un tipo haciendo algo, trapicheando, robando o lo que sea. Si hay pruebas, condena. Si no, absolución. Mi trabajo es mínimo.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Elegimos nueve personas por sorteo cuyo conocimiento sobre el funcionamiento de los tribunales procede de las series de televisión, les explicamos someramente el principio de presunción de inocencia, por si no lo han asimilado con las series, y hala, a decidir si condenan o absuelven a alguien de la comisión de un homicidio.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“¿A alguien se le ocurriría dejarse sacar una muela por una persona elegida por sorteo de entre el censo electoral? ¿Alguien dejaría que le arreglase su coche una persona elegida al azar? Seguramente en ambos casos preferiríamos un dentista o un mecánico con experiencia. Sin embargo, la Justicia parecía que la podía impartir cualquiera.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Ya en el siglo IV a.C. Platón había planteado que del mismo modo que para dirigir un navío o ejercer la medicina se requerían conocimientos específicos, para gobernar y ejercer la justicia también se requerían conocimientos adecuados que no se hallan al alcance de todo el mundo y por ello, concluía, los gobernantes debían ser filósofos”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“En lo que sí nos habíamos asemejado a los estadounidenses, divagaba Ballesteros, era en la institución del Tribunal del Jurado, cuya competencia se extendía al enjuiciamiento de los delitos de homicidio en grado de consumación.”
Francisco Marin, El caso Demichellis
“Ya en el siglo IV a.C. Platón había planteado que del mismo modo que para dirigir un navío o ejercer la medicina se requerían conocimientos específicos, para gobernar y ejercer la justicia también se requerían conocimientos adecuados que no se hallan al alcance de todo el mundo y por ello, concluía, los gobernantes debían ser filósofos ¿A alguien se le ocurriría dejarse sacar una muela por una persona elegida por sorteo de entre el censo electoral? ¿Alguien dejaría que le arreglase su coche una persona elegida al azar?”
Francisco Marin, El caso Demichellis