Find & Share Quotes with Friends

La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida Quotes

Rate this book
Clear rating
La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida by Elvira Sastre
3,792 ratings, 4.09 average rating, 520 reviews
La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida Quotes Showing 1-10 of 10
“La soledad es mirar a unos ojos que no te miran.”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“Perdóname si no abro la puerta.
Este dolor, lo único que tengo,
es lo que me recuerda que sigo viva.”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“Me pregunto que piensas cuando no qieres pensar en mi,”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“No quisiera que pensaras
que no te pienso
porque no te escribo”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“Estoy rota por dentro y no lo oculto.
Sé que mi risa es una meta y mi tristeza el camino.
Pero ahora sólo necesito cuidar de mí misma
y dejarme en las manos del tiempo que me acompaña
Siempre.”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“Sé que pronto ya no pasará nada,
que no hablaré de esta soledad obligada,
de este agujero inesperado,
la única manera de vaciase de amor
es llenándose de silencio.”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“No quisiera que pensaras que no te pienso porque no te escribo.”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“Que el viento me lleva a otro sitio,
que te quiero y que me voy queriéndote
Y así, con el dolor de lo inevitable,
perdóname si no abro la puerta”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“Que el viento me lleva a otro sitio,
que te quiero y que me voy queriéndote
y así, con el dolor de lo inevitable.”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
“Sé que me esperaste
inmersa en tu reloj y en tus deseos,
y no me concediste ni un segundo
cuando el tiempo me adelantó.”
― Elvira Sastre, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida