Historia de la guerra del Peloponeso Quotes
Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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Tucidides97 ratings, 4.16 average rating, 12 reviews
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Historia de la guerra del Peloponeso Quotes
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“méta taûta,”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Estos macedonios683 se adueñaron también de otros pueblos, a los que todavía hoy tienen bajo su dominio;”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Pasados estos días, Cnemo, Brásidas y los otros jefes peloponesios581, queriendo provocar la batalla enseguida, antes de que pudiera llegar alguna ayuda de Atenas, convocaron primero a los soldados, y al ver que muchos de ellos, debido a la derrota anterior, estaban asustados y faltos de ánimo, les dieron alientos y les hablaron de este modo: Arenga de los jefes peloponesios «La pasada batalla naval, peloponesios, [87] si es que a causa de ella alguno de vosotros tiene miedo a la que va a venir, no ofrece ningún motivo fundado que justifique el temor. Porque, como sabéis, estuvo falta de preparativos, [2] y nos habíamos hecho a la mar no tanto para una batalla naval como para una expedición por tierra582; y ocurrió, además, que muchas circunstancias dependientes de la suerte nos fueron contrarias, y en cierto modo la inexperiencia también contribuyó al fracaso, dado que era la primera [3] batalla naval que librábamos. De modo que no fue por nuestra cobardía que sobrevino la derrota, y no es justo que un espíritu que no ha sido vencido por la fuerza, sino que mantiene dentro de sí una capacidad de respuesta, se deje debilitar por lo que ha sido resultado del azar; hay que pensar que los hombres pueden sufrir fracasos por obra de la suerte, pero que en su espíritu estos mismos hombres pueden mantenerse siempre valerosos como es debido, y que, si el valor existe, no puede haber razón para mostrarse cobardes en ningún caso alegando inexperiencia. [4] Además, en vuestro caso, la inferioridad en que os deja la inexperiencia no pesa tanto como la superioridad que alcanzáis gracias a vuestra audacia; en el caso del enemigo, en cambio, la ciencia, causa principal de vuestro temor, si va acompañada del valor, también tendrá memoria en medio del peligro para poner en práctica lo que aprendió, pero sin coraje ninguna técnica vale frente a los peligros, porque el miedo turba la memoria y la técnica sin [5] bravura no sirve de nada. Colocad, pues, la superioridad de vuestra audacia frente a la de su experiencia, y frente al temor debido a vuestra derrota, el hecho de que entonces [6] no estabais preparados583. Juegan a nuestro favor el mayor número de naves y la circunstancia de que la batalla tenga lugar junto a una tierra amiga y en presencia de nuestros hoplitas; y por lo general la victoria es de los [7] que son más numerosos y están mejor preparados. De modo que no encontramos ni un solo motivo para pensar razonablemente en el fracaso; y los errores que antes cometimos, ahora estos mismos errores actúan a nuestro favor y nos servirán de lección. Ánimo, pues, y que cada [8] uno, piloto o marinero, cumpla con su deber, sin abandonar el puesto que le haya sido asignado. Por nuestra [9] parte, nosotros no prepararemos el ataque peor que los comandantes de antes584, y no daremos a nadie pretexto para mostrarse cobarde585; pero, si alguno se empeña en serlo, será castigado con la pena merecida, en tanto que los valientes serán honrados con las recompensas al valor que convengan.»”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Porque un hombre cuyos asuntos particulares van bien, si su patria es destruida, él igualmente se va a la ruina con ella, mientras que aquel que es desafortunado en una ciudad afortunada se salva mucho más fácilmente.”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“y entre nosotros no es un motivo de vergüenza para nadie reconocer su pobreza, sino que lo es más bien no hacer nada por evitarla.”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Los atenienses estaban al frente de la Liga de Delos, que fue fundada en el 477 a. C. (cf. infra, I 96). Esta liga prosiguió la guerra contra los persas hasta la Paz de Calias (449 a. C). Comprendía la mayor parte de la costa de Asia Menor, la mayoría de las islas del Egeo y gran parte de la costa norte del Egeo. Esparta dirigía la Liga del Peloponeso, ya existente en la segunda mitad del siglo VI, a la que estaban vinculados la mayoría de los Estados peloponesios y algunos de Grecia Central (cf. infra, la Pentecontecia I 89-118). Si antes de las Guerras Médicas Esparta era la primera potencia de Grecia, después de ellas, tras las victorias navales, Atenas aumentó enormemente su prestigio; las restantes póleis se fueron alineando en uno u otro bando y el mundo griego se fue dividiendo en dos grandes bloques, división que en el 431 llevó a la Guerra del Peloponeso.”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Es difícil encontrar figuras aisladas que se libren de un juicio plenamente negativo. Este negro panorama tiene su mejor representante en Alcibíades. Fue precisamente la inestabilidad de su situación personal la que iba a promover este movimiento. En ese extraño episodio que es la llamada revolución de los Cuatrocientos, los oligarcas quizá no se habrían movido sin la incitación inicial de Alcibíades. Se dirigió a ellos haciéndoles creer que él podía transferir al lado ateniense la ayuda que los persas dispensaban a Esparta, pero con la condición de que derribaran el malvado régimen democrático. Los oligarcas bien organizados y con la actividad de las heterías de los aristócratas derribaron la democracia, pero se dieron cuenta de que Alcibíades les había engañado y decidieron no contar ya con él. Los acontecimientos demostraron que todo el poder de Atenas radicaba en dos puntos: la ciudad misma y la escuadra que se encontraba en Samos.”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Durante tres cuartos de siglo Atenas es un imperio y nada en la vida ateniense puede sustraerse a esa realidad112. La crisis de ese imperio es la guerra del Peloponeso; Tucídides fue el historiador de estos hechos a cuya comprensión aplicó su gran inteligencia”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Nada de esto llama la atención en Platón, porque sus diálogos son obras literarias en las que el autor tiene libertad para disponer las cosas a su gusto.”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“Es importante considerar que, incluso en el caso de decisiones tan importantes como el castigo de Mitilene o la aprobación de la expedición a Sicilia, el autor concede menos espacio a la presentación del tema y a la importancia de la propuesta que el que ocupa su fundamentación teórica con la que es congruente la exposición que hace el orador. Precisamente uno de ellos, Cleón, se queja77 de que los debates en la Asamblea estén establecidos de manera que el hábil o capaz para hablar pueda llevar acabo su exposición de tal manera que, en virtud de su elocuencia, el tema central pierda su posición oscurecido por una bella exposición.”
― Historia de la guerra del Peloponeso: Libros I-II
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“El hecho de que en la obra de Tucídides se encuentren frecuentemente frases que fueron escritas con conocimiento del resultado final de la guerra69, es decir, de la ruina del imperio de Atenas,”
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“ho prôtos pólemos, «la primera guerra».”
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