Un mundo huérfano Quotes

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Un mundo huérfano Un mundo huérfano by Giuseppe Caputo
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Un mundo huérfano Quotes Showing 1-6 of 6
“Cuando peleábamos, mi padre besaba una foto de mi infancia; sin mirarme decía: "lo quiero a él, no a ti", y era doloroso, también, ponerme celoso de mí mismo.”
Giuseppe Caputo, Un mundo huérfano
“Me gustaba el proyector y me gustaba que girara, especialmente mientras nos mostraba las imágenes, pues me hacía pensar (sentir, quizás) que nos multiplicábamos en cuerpo y tiempo: mi padre y yo corriendo en las paredes, posando en las paredes, sonreíamos en las paredes mientras caminábamos por la sala con otra edad, viéndonos movernos en otra edad, con otro cuerpo. Convivíamos todos en la sala -los hombres que fue mi padre, los hijos que fui, Papi, yo- y podía ser doloroso verlo a él, radiante en la pared, bailando en la pared, y en la sala, sin embargo, con la cabeza gacha. Cuando peleábamos, mi padre besaba una foto de mi infancia; sin mirarme, decía: “Lo quiero a él, no a ti", y era doloroso, también, ponerme celoso de mí mismo.”
Giuseppe Caputo, Un mundo huérfano
“Mi padre se acercó a la pareja que discutía: mientras se sentaba los saludó, como si hubiese sido invitado, y les dijo: “hablando se entiende la gente”. Ambos lo miraron, estupefactos, y antes de que pudieran decirle algo, agregó mirándola a ella: “Está bien que lo escuches, pero tampoco tienes que volverte su caneca de basura. No tienes que aceptar su mierda. No te vuelvas nunca un bote de basura”
Giuseppe Caputo, Un mundo huérfano
“Yo los miraba, y lo miraba a él mirarlos; me veía en ellos y en él. Y entendí, pues, los códigos del sitio: estábamos en un laberinto, y los hombres adentro éramos puertas, paredes o espejos. Caminos, todos, en sí mismos. Túneles, en fin: túneles”
Giuseppe Caputo, Un mundo huérfano
“Mientras lo oía, empecé a extrañar a mi padre, ahí mismo, estando a su lado, devastado por un pensamiento que se fue formando durante el brindis: “este hombre hermoso se va a morir un día”. Y mientras hablaba, entonces, y compartía su emoción, seguí extrañándolo más. Para calmar mi angustia, entonces, le empecé a rezar: “quédate siempre conmigo”, hasta que chocó su botella contra la mía. “¡Salud!”, gritó, y yo repetí “¡Salud!”
Giuseppe Caputo, Un mundo huérfano
“Es una mano invisible, más grande que yo, la que me empuja contra la cama: quiero comer y no quiero. Quiero salir y no quiero, Me quedo noches acostado. Si olvido que murió, me obligo a recordar que ha muerto”
Giuseppe Caputo, Un mundo huérfano