La Cosecha Estelar Quotes

Rate this book
Clear rating
La Cosecha Estelar (El Eterno Retorno, #2) La Cosecha Estelar by Pau Varela
10 ratings, 4.20 average rating, 2 reviews
Open Preview
La Cosecha Estelar Quotes Showing 1-5 of 5
“La cápsula al fin se detuvo, se abrió como un capullo al florecer y arrojó a Nolan a una sala con monitores en las paredes y holomesas que daba vueltas. Ni siquiera se le ocurrió que pudiera ser su vista la que bailaba en un delirio. El agujero abierto en el casco se tragó la atmósfera y con ella a los pobres desgraciados que habían tenido la mala fortuna de encontrarse allí.

Nolan activó el campo magnético de sus botas y disparó a los cuerpos que pasaban ante él sin pausa ni juicio. Una cadena de explosiones sangrientas lo llenaron todo de rojo y las llamas se tragaron la sala. Su mente se reinició varias veces sin llegar a razonar el cambio de realidad. La presión que había sentido en su esfínter cesó y el hedor a su propia inmundicia saturó el interior del biotraje.

Concéntrate. Apunta. Dispara. El puente de mando. Busca.”
Pau Varela, La Cosecha Estelar
“Yarra blandió su espada en el aire y cortó el brazo de uno de los soldados justo por debajo del codo. La sangre se derramó sobre el fino polvo lunar como perlas negras.

El soldado se volteó y cayó ante Yarra.

Dentro del casco el rostro de una chica, tal vez solo un par o tres de años mayor que ella, la miró con la mandíbula partida en un lamento y con los ojos rojos e hinchados. En un gesto compasivo, Yarra le hundió el filo de su espada en la garganta antes de que la descompresión diera cuenta de ella.

En apenas un suspiro todo acabó.”
Pau Varela, La Cosecha Estelar
“El polvo que empacaba el aire se abrió para mostrar la espalda robusta de una mujer de melena parda que corría furiosa en vertical por la fachada del edificio. Vestía con pieles negras y placas de materiales de origen diverso moteadas con pintura roja. Aquella mujer no conocía el miedo. No había descontrol en ella.

Si el hombre es conflicto y anarquía, ¿qué demonios será esa mujer? se preguntó Térica.”
Pau Varela, La Cosecha Estelar
“—¿Te queda algo? —preguntó Aziz.
Su amigo dudó y tragó saliva. El puntito de luz roja que era su ojo derecho tembló.
—Ya sabes que no. Hace días que lo terminamos.
—No me mentirías, ¿verdad? No a mí. Nos conocemos desde hace demasiado tiempo como para eso. No le mentirías a tu único amigo, a la persona que podría abandonarte aquí a tu suerte. —La sonrisa en el rostro de Aziz se apretó—. Dime, ¿sabrías encontrar el camino de vuelta sin mí?

Roc acomodó su peso en el asiento y los amortiguadores gimieron. El vehículo que conducía estaba equipado para recorrer los desiertos, compuesto por un chasis de malla espacial que se asemejaba a una jaula sostenida por cuatro ruedas enormes. El cañón de un rifle de aspecto cruel asomaba a su lado, dispuesto a ser usado en caso de necesidad. Arrastraba un remolque de un eje que estaba cubierto por una lona, sin nada todavía con lo que cargar. El motor anclado en la parte de atrás del vehículo hacía un ruido infernal.

—Tú nunca… —empezó a decir Roc.
—¿Yo nunca te haría eso? —bufó Aziz—. Tal vez, pero cada día que pasamos aquí es peor que el anterior y todavía tenemos que volver. Es mucho tiempo, Roc. Muuuuucho tiempo. Quién sabe qué puede pasar por la cabeza de una persona tantos días aquí fuera. Y más si esa persona lleva ya demasiado tiempo sobrio.”
Pau Varela, La Cosecha Estelar
“El mayor peligro al que uno podía enfrentarse en el espacio era el aburrimiento. Hattori Shiro, primer oficial de la Vilardell, había visto a soldados recios perder la razón al pasar meses suspendidos en la caída libre mientras esperaban y esperaban a ser asignados a su siguiente misión. Algunos no podían vivir sabiendo que más allá de los espacios reducidos de las astronaves no había nada a miles de kilómetros, se metían en alguna esclusa de aire y se dejaban llevar por el vacío. Otros recurrían a soluciones más extremas y llevados por la locura acribillaban el casco interior de las astronaves con sus rifles de plasma.

Para Shiro, matar el tiempo se había vuelto una forma de supervivencia más.”
Pau Varela, La Cosecha Estelar