¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué? Quotes

Rate this book
Clear rating
¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué? (Spanish Edition) ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué? by Claudia López Hernández
16 ratings, 3.75 average rating, 2 reviews
¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué? Quotes Showing 1-13 of 13
“Aproximadamente cada cincuenta años una generación de colombianos ha tenido la oportunidad de decidir cómo acabar una guerra de larga duración y cómo construir instituciones para un país moderno, incluyente y en paz. Primero le tocó el turno a la generación que vivió el fin de la Guerra de los Mil Días a inicios del siglo XX y construyó las bases del primer posconflicto en nuestra historia (Malcom Deas, 2015), luego a la generación que padeció la violencia bipartidista de mediados del siglo XX y se inventó el Frente Nacional. Ahora es nuestro turno.”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“Schock encontró que las semidemocracias eran más violentas que los regímenes más abiertos, y también que los más cerrados. Explicó el fenómeno con el siguiente mecanismo. Los desafíos armados al Estado se producen cuando los agentes que lanzan el desafío tienen tanto motivos como oportunidades. En las democracias plenas, carecen de los motivos. En las dictaduras plenas, carecen de las oportunidades. Es en las semidemocracias en donde se encuentra la confluencia entre motivos y oportunidades. Si esto fuera cierto, entonces habría una relación de U invertida entre democracia y violencia política y, por tanto, aunque en el “extremo superior” (cuando el país ya es bastante democrático) sí funcionaría la relación positiva entre apertura y fortaleza estatal, en los otros lugares del espectro no. En términos un poco más técnicos, la retroalimentación positiva entre democracia y fortaleza estatal no es monótona, y tiene efectos de umbral: en ciertos tramos más democracia puede producir más violencia. Algo similar encontró posteriormente el State Failure Task Force (véase 1995 y 1998). Sin”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“Pero la esencia del Estado son los impuestos (según el ya clásico trabajo de Margaret Levi, 1988). Es a través de los impuestos que se construye el aparato administrativo, se establecen relaciones de largo alcance con la población, y se pueden proveer servicios sociales. Con”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“En síntesis: las teorías clásicas siguen proveyendo el instrumentario básico para nuestra comprensión del Estado, así como de qué puede significar “construirlo”. De hecho, pese a las enormes diferencias que hay entre ellas, eventualmente se remiten a un núcleo duro que confluye en la idea “preteórica” (jurídica, esto es, ajena a alguna conceptualización del poder político) del Estado como ente de jure que ejerce la soberanía sobre un territorio. Posiblemente la mejor recapitulación la han hecho Hall e Ikenberry (1989), quienes aparte de hacer énfasis en las dimensiones organizacionales del Estado, muestran cuán amplio es el consenso alrededor de los rasgos fundamentales de la estatalidad. Para ellos, está compuesta de las siguientes características: El Estado es un conjunto de instituciones […]. La más importante es la relacionada con los medios de violencia y coerción. Estas instituciones son el centro de un territorio geográficamente acotado. El Estado monopoliza la capacidad de enunciar las reglas (rule making) dentro de este territorio36 (Hall e Ikenberry, 1989, pp. 1 y 2).   A la luz de estas teorías clásicas, y de la manera en que fueron adoptadas por actores políticos y canalizadas hacia el espacio público, estaba más bien clara la noción de Estado, pero la idea de “construcción” seguramente no era fundamental. Cierto,”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“las FARC emplean a unas 65.000 familias cocaleras y otras miles en minería criminal en el país. Desaparecer a las FARC —algo que todos deseamos con fervor— no es simplemente desmovilizar a unos 50.000 combatientes, milicianos y allegados a las FARC, sino sobre todo construir para cerca de medio millón de colombianos rurales “empleados por las FARC” otras fuentes de ingreso y regulación de su vida y desarrollo territorial que no sean las que ofrecían las FARC o las que podría ofrecer otro ilegal.”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“Hoy, gracias a la receta de programas presidenciales para llevar el Estado a las regiones, paces negociadas y descentralización política y fiscal, somos tres países: una Colombia urbana institucionalizada e integrada, una Colombia semiurbana y semiintegrada y una tercera Colombia rural, pobre, básicamente sin Estado y muy desintegrada del resto del país. Así”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“Hoy, gracias a la receta de programas presidenciales para llevar el Estado a las regiones, paces negociadas y descentralización política y fiscal, somos tres países: una Colombia urbana institucionalizada e integrada, una Colombia semiurbana y semiintegrada y una tercera Colombia rural, pobre, básicamente sin”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“Colombia era en 1986 dos países: un puñado de ciudades y el resto, fundamentalmente porque el poder político y el gasto público estaban brutalmente concentrados; para la muestra baste citar este botón: “En 1972 tres ciudades (Bogotá, Medellín y Cali) absorbían el 72 % de todos los gastos del Gobierno nacional, mientras que el 28 % restante era distribuido entre los 900 municipios que en ese entonces tenía el país” (Falleti, 2005).”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“Nos quedarán desafíos de seguridad enormes como el crimen y la delincuencia organizada, las Bacrim, la inseguridad urbana y rural y, sobre todo, la rampante corrupción de la política, la justicia y la Policía, pero habremos puesto fin al conflicto armado colombiano de la segunda mitad del siglo XX.”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“Si logramos culminar la negociación de paz con las FARC y el ELN, habremos culminado la desmovilización de todos los grupos armados ilegales que surgieron desde el Frente Nacional alegando”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“La actual negociación de paz con las FARC y el ELN es el décimo proceso de paz en Colombia. Pocos países tienen más experiencia en conflicto armado y guerra civil que Colombia, pero ningún otro tiene más experiencia en paz; Colombia es el único país del mundo que ha hecho nueve procesos de paz, desmovilización y posconflicto en los últimos treinta años. Los”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“En las diferentes entrevistas y documentos examinados sobre el Plan Colombia no fue posible encontrar el listado detallado de los 242 municipios en los que se hicieron inversiones sociales con recursos del Plan Colombia, ni”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?
“La participación de una sociedad civil vigorosa es un bien social en sí, y puede tener muchos efectos positivos. Sin embargo, necesita condiciones institucionales y materiales, y agencias estatales capaces de resistirse efectivamente a la captura. Este”
Claudia Nayibe López Hernández, ¡Adiós a las Farc! ¿Y ahora qué?