La melancolía de los feos Quotes
La melancolía de los feos
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Mario Mendoza3,953 ratings, 4.18 average rating, 508 reviews
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La melancolía de los feos Quotes
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“Quizás para compensar ese cuerpo maltrecho y grotesco que me había tocado en suerte, mi cerebro vivía siempre atento, ávido, y aprender se me facilitaba sobremanera, como si desde un comienzo supiera que mi inteligencia iba a ser la única arma de supervivencia en medio de un mundo cruel y amenazante”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Como siempre, el paisaje está ahí, frente a nuestros ojos, pero uno se empeña en verse la suela de los zapatos”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“¿Están los locos de verdad tan locos como creemos? ¿Por qué una percepción es superior a otra o más correcta que otra? ¿Por qué la democracia no se aplica en los terrenos de la locura? ¿Por qué no respetamos a aquellos que son diferentes, que ven de otra manera, que oyen voces que los otros no oyen?”
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
“No nacemos el día que alguien nos arroja al mundo entre estertores y líquidos sanguinolentos. Ese parto físico es insignificante y fútil. Nacemos el día en que nos parimos a nosotros mismos, el día que nacemos psíquicamente. Ese es el auténtico ulises que atraviesa las Columnas de Hércules para lanzarse en busca de lo desconocido.”
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
“Ese era yo. No había nada de que enorgullecerse. Un tipo con una vida mediocre y sin una salida a la vista. Recuerdo que justo por esos meses uno de mis pacientes bipolares me dijo:
- ¿Sabe una cosa doc? Yo lo veo a usted con esa bata blanca, caminando por los pasillos o sentado en su oficina escribiendo informes sobre nosotros, y la verdad es que no lo envidio para nada”
― La melancolía de los feos
- ¿Sabe una cosa doc? Yo lo veo a usted con esa bata blanca, caminando por los pasillos o sentado en su oficina escribiendo informes sobre nosotros, y la verdad es que no lo envidio para nada”
― La melancolía de los feos
“Como te podrás imaginar, vivir de esa manera, negándote, esquivándote, huyendo de ti mismo, no solo dañino, sino en cierta forma patológico: te crea una división, otro que habita dentro de ti, pero que no tiene nada que ver con tu cuerpo enfermo”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“La inteligencia no es inocente: busca cómo dominar al otro, cómo someterlo y explotarlo”
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
“En el cuadro "Tormenta de Nieve", Turner no pintó una tormenta de nueve, sino un estado del espíritu. Sus palabras me parecen la confesión de un gran descubrimiento. Dice Turner: no lo pinté para que fuera entendido, sino porque quería mostrar cómo luce semejante espectáculo. Hice que los marineros me ataran al mástil para poder observarlo. Cuatro horas seguidas me mantuvieron atado. Creí que iba a morir. Pero yo quería fijar su imagen en caso de sobrevivir". Al final, creo que lo que Turner pintó no fue ese espectáculo exterior, sino el espectáculo interior, lo que le pasó a su cerebro después de estar cuatro horas enteras soportando los embates de una tormenta en alta mar. Lo que hay en la pintura no son objetos, cosas, materia, sino la psique durante un estado alterado de consciencia. Así me siento yo. No soy más que fuerzas desplegadas en un caos cuyo centro escasamente se sostiene.”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“como no pudimos ayudar a nuestro padre a salir de su alcoholismo repetitivo, buscamos ayudar ahora a nuestra pareja, como si al salvarla estuviéramos salvando también al fantasma que está detrás. Error gravísimo. Lo más seguro es que no salvemos a nadie y que lo único que logremos sea nuestra propia destrucción.”
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
“Es increíble que a veces los mejores gestos nos llegan de las personas que menos esperamos.”
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
“Una cosa es lo que uno desea para sí mismo y otra muy distinta lo que uno es. Y, entre la realidad y el deseo, la brecha que los separa se llama infierno.”
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
“Siempre notamos aquello que nos hace falta, pero nunca celebramos nuestros privilegios.”
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
― La melancolia de los feos (Autores Españoles e Iberoamericanos)
“Por aquel entonces acababa de cumplir los 39 años de edad y tenía la vaga impresión de estar llegando al límite de algo, como si me estuviera acercando peligrosamente a una línea divisoria de la cual dependía por completo mi vida. Muchas veces, en un parque o en una cafetería, me llegaba de pronto esa sensación de estar acercándome a una zona oscura y tenebrosa cuyas trampas yo desconocía, pero que debía atravesar para poder continuar hacia adelante y quizás, construir algún día un futuro, si no feliz, al menos razonable”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Después al graduarme, esa radicalidad, en lugar de disminuir y brindarme la posibilidad de relacionarme con una mujer, lo que hizo fue aislarme aún más hasta el punto de asfixiarme y de empezar a hacerme daño de verdad. Sabía muy bien que el amor excesivo a una vocación puede llegar a destruir la vida completa de un sujeto, pero por más que me esforzaba por escapar de esa celda que yo mismo había construido para mí, no lograba ni siquiera asomarme a los barrotes de la ventana”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Inés no escapó de ese destino macabro. Apenas cumplió los 23 años, empezó a sufrir de depresiones crónicas que la enterraban en casa de sus padres durante días enteros. Le costaba trabajo bañarse, arreglarse y salir a la calle. El mundo de afuera le parecía amenazante, difícil. Como si la estuviera esperando una jauría de bestias para devorarla. De pasar tantos días sin lavarse la boca, sus dientes se llenaron de caries y perdió los 2 colmillos y varias de las muelas traseras. Bajó de peso y dos ojeras muy marcadas le hirieron el rostro de mala manera. Las drogas que tomaba no le hacían efecto y en cambio le destrozaron el estómago. Recuerdo que una tarde, sentada en la cama de su cuarto, me dijo con una voz de ultratumba que era apenas un hilo:
-No sé qué sigues haciendo aquí, León. No entiendes que tu presencia, en lugar de reconfortarme, lo que me hace es más daño. Yo ya no tengo remedio. Me voy a morir y ya lo sé. Tú, en cambio, tienes toda la vida por delante. Así que te voy a pedir un favor: vete y no vuelvas más. Consíguete a otra novia y olvídate de mí. Hablo en serio. Si me quieres de verdad, no vuelvas más. Tu presencia es una tortura en este estado”
― La melancolía de los feos
-No sé qué sigues haciendo aquí, León. No entiendes que tu presencia, en lugar de reconfortarme, lo que me hace es más daño. Yo ya no tengo remedio. Me voy a morir y ya lo sé. Tú, en cambio, tienes toda la vida por delante. Así que te voy a pedir un favor: vete y no vuelvas más. Consíguete a otra novia y olvídate de mí. Hablo en serio. Si me quieres de verdad, no vuelvas más. Tu presencia es una tortura en este estado”
― La melancolía de los feos
“Cuando empecé a tomar conciencia de la situación, ya estaba atrapado en una vida rutinaria y poco feliz, cercano a los 40 años y sin saber cómo recomponer las fichas de un juego en el que estaban a punto de darme un jaque mate”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Hay un paso maravilloso en el paso del lenguaje oral al lenguaje escrito: lo inconsciente se hace consciente, y entonces entendemos el por qué y el cómo de lo que nos ha sucedido”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Una de las condiciones indispensables para ser lo que son (superhéroes) es la soledad: el calor de hogar y las felicidades familiares son para los otros, los seres gregarios, los de la manada. Ellos constituyen una casta aparte que busca en los confines de lo humano. Y hay una actitud que los caracteriza: no los vemos haciendo mercado ni endeudándose en los bancos porque están ocupados salvando al mundo”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Ese gesto de ternura, el único que había tenido conmigo esa mujer en 10 años, había roto un dique interior y me permitía descubrir una parte de mí que no quería reconocer: que en el fondo de mi inteligencia y mi aparente dureza espiritual, yo era un niño como los demás, necesitado de cariño y de una caricia que le recordara su importancia en este mundo”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Siempre notamos aquello que nos hace falta, pero nunca celebramos nuestros privilegios”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“En principio, creemos que las personas amoldan a sus mascotas a su propio temperamento. Es exactamente al revés: los dueños, poco a poco, en esa larga lección de integridad y entereza afectiva, van aprendiendo a comportarse según las reglas que sus perros les enseñan. Un perro siempre mejorará al individuo que tenga cerca, no al revés”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Desde el primer día, supe que en esa ambulancia se habían llevado la cuota mínima de calor humano que había necesitado para sostenerme en pie durante mi primera infancia”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“No me sentía capaz de decirte adiós. Quería confesarte cuánto significabas para mí, pero sabía que las palabras se me atragantarían y que terminaría echándome a llorar. Para impedir una escena tan bochornosa, preferí encerrarme y no darte la cara”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“No somos más que una miserable especie extraviada en medio de un universo que no terminamos por comprender a cabalidad”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Regresé a mi casa y me recosté el resto de la tarde. Era evidente que yo había retenido ese pasado doloroso en uno de los rincones mejor guardados de mi memoria y que durante décadas no había querido entrar allí. Y, al ingresar ahora, el olor de ese recuerdo putrefacto me había descompuesto. La ventaja es que ese rincón ya no podría volver a cerrarse nunca más: el aire había entrado para sanearlo definitivamente”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Es cierto que heredamos una vida que nos viene de atrás, y que por el otro lado hay un aprendizaje como producto de un contacto con el mundo circundante. Pero existe un tercer costado que cierra el triángulo y que siempre he considerado como el ángulo fundamental de toda la vida: lo que decidimos ser, lo que elegimos para nosotros y en lo que depositamos todo nuestro empeño. Pero si no están solucionados los dos primeros aspectos, es casi seguro que el tercero nunca arranque o que se atasque en el camino. Mi problema era que los 2 padres físicos se habían quedado extraviados en las tinieblas, perdidos en la oscuridad”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Ese ritmo de vida tan doloroso la había convertido en una mujer que había tenido que recapacitar, revisarse y aceptar que más de la mitad de su existencia había sido en realidad un cúmulo de desaciertos. Su sufrimiento había producido un resultado positivo: tuvo que bajar la cabeza y redujo su ego hasta el punto de terminar convertida en una anciana tierna que agradecía cualquier visita, cualquier llamada, cualquier regalo que le hiciera para la temporada navideña o en el Día de la Madre”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“Si la fidelidad fuera algo natural, no existiría una vigilancia extrema sobre el cuerpo de los que amamos. No, lo natural es la infidelidad. Deseamos lo que no tenemos. El deseo es subrepticio, sinuoso, experimental, subversivo. En contraposición a la pareja tradicional, al matrimonio, al concepto de familia, está siempre la esperanza del deseo, que es irregular. Y vivir bajo estas premisas no es fácil, y menos si eres mujer”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“No sé si lo sabes por experiencia propia o no, pero en un burdel no puedes decir la verdad: que eres un hombre retraído y solitario, que la vida te importa muy poco, que lo único que en realidad disfrutas es la lectura y que sientes que estar en este mundo es un error, un desperfecto que no has sido capaz de corregir metiéndote una bala en la cabeza o cortándote las venas cualquier noche antes de dormir”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
“La depresión es un hueco que se abre entre los demás y uno, un hueco que uno desea saltar, pero que sabe que las piernas no le alcanzan para ello”
― La melancolía de los feos
― La melancolía de los feos
