The Schooldays of Jesus Quotes

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The Schooldays of Jesus The Schooldays of Jesus by J.M. Coetzee
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The Schooldays of Jesus Quotes Showing 1-30 of 34
“Ana Magdalena nods. For an instant the blue eyes fix on his. 'She sees straight through me', he thinks with a jolt. 'Sees through me and doesn't like me'.
It hurts him. It is not something he is used to, being disliked, and being disliked moreover on no grounds. But perhaps it is not a personal dislike. Perhaps the woman dislikes the fathers of all her students, as rivals to her authority. Or perhaps she simply dislikes men, all save the invisible Arroyo.
Well, if she dislikes him he dislikes her too. It surprises him: he does not often take a dislike to a woman, particularly a beautiful woman. And this woman is beautiful, no doubt about that, with the kind of beauty that stands up to the closest scrutiny: perfect features, perfect skin, perfect figure, perfect bearing. She is beautiful yet she repels him. She may be married, but he associates her nevertheless with the moon and its cold light, with a cruel, persecutory chastity. Is it wise to be giving their boy - any boy, indeed any girl - into her hands? What if at the end of the year the child emerges from her grasp as cold and persecutory as herself? For that is his judgement on her - on her religion of the stars and her geometric aesthetic of the dance. Bloodless, sexless, lifeless.”
J.M. Coetzee, The Schooldays of Jesus
“Let me point out that a duck’s idea of being saved may be different from your idea of being saved. It may include being left in peace by human beings.”
J.M. Coetzee, The Schooldays of Jesus
“I don’t like wine,’ says Davíd. ‘It’s sour.’ ‘Wine is an acquired taste. When we are young we don’t like it, then when we are older we acquire a taste for it.’ ‘I am never going to acquire a taste for it.’ ‘That’s what you say. Let’s wait and see.’ Having”
J.M. Coetzee, The Schooldays of Jesus
“I’ll leave now,’ says he, Simón.”
J.M. Coetzee, The Schooldays of Jesus
“Decía que finges ser un ciudadano respetable y un hombre racional, pero en realidad no eres más que un niño perdido. Así lo decía textualmente: un niño que no sabe dónde vive ni qué quiere. Una”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Igual que a los demás niños, al joven David no le interesa la x. Lo que quiere es estar en el mundo, experimentar esa sensación de estar vivo que le resulta tan nueva y excitante.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Cuando cruzas el océano en barco, todos los recuerdos se te borran y empiezas una vida completamente nueva. Así es la cosa. No hay nada antes. No hay Historia. El barco amarra en el puerto, bajamos por la pasarela y nos zambullimos en el presente. El tiempo empieza entonces. Las agujas del reloj echan a andar.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Pero tal vez no haya un porqué. Tal vez sea como preguntar por qué un pollo es un pollo, o por qué existe un universo y no un agujero enorme en el cielo. Las cosas son como son.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Pero no va a volver. Se ha ido. Ya es agua pasada, y el pasado ya se ha ido para siempre. Es una ley de la naturaleza. Ni siquiera las estrellas pueden nadar en contra de la corriente del tiempo.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“¿Qué le da a un desconocido, a un hombre que no la vio en su vida, el derecho a ponerse una toga escarlata y decir: «Una vida entera de encierro, ese es el valor de su vida»? O bien: «Veinticinco años en las minas de sal». ¡No tiene ningún sentido! ¡Hay crímenes que no se pueden medir!”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Sin embargo, y regreso a mi primera pregunta, ¿acaso es bueno que el imperio de la ley no conceda excepciones? Si la ley se aplica sin excepciones, ¿qué lugar queda para la compasión?”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Bueno, está claro que no es fácil tener una conversación humana contigo, joven David. Creo que voy a buscar a otra persona con la que hablar.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Decía que finges ser un ciudadano respetable y un hombre racional, pero en realidad no eres más que un niño perdido. Así lo decía textualmente: un niño que no sabe dónde vive ni qué quiere.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Pero el arrepentimiento no funciona, ¿verdad? El arrepentimiento, la contrición. Es la flecha del tiempo: no se la puede hacer girar. No hay vuelta atrás.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Si no hablo, si no me explico, ¿quién soy entonces? Un buey. Nadie. Quizá un psicópata. Quizá. Pero ciertamente un don nadie, un cero, alguien sin lugar en este mundo. Tú eso no lo entiendes, ¿verdad? Tú eres un hablante parsimonioso, está claro. Sopesas y meditas cada palabra antes de soltarla. Tiene que haber de todo en este mundo.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Porque no los contaron en el último censo y por consiguiente no tienen números y por consiguiente no existen. Son fantasmas.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“le viene una imagen de los partidos de fútbol del parque: el niño, cabizbajo y con los puños apretados, corriendo y corriendo como una fuerza irresistible. ¿Por qué, por qué, por qué, si está tan lleno de vida —de esta vida, la vida presente— le interesa tanto la otra?”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Según mi escuela de pensamiento, los nombres son simplemente algo conveniente. No tienen ningún misterio”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“En cuanto a la vaga intuición que tiene él al respecto —la idea de que, lejos de faltarle pasión, su alma bulle de anhelo por algo que desconoce—, se la toma con escepticismo, y la considera la clase de relato que alguien provisto de un alma seca, racional y deficiente se cuenta a sí mismo para conservar su amor propio.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“¿Qué es lo que nos falta cuando no nos falta nada, cuando somos autosuficientes? ¿Qué es lo que echamos en falta cuando no estamos enamorados?”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Lo que él quiere saber es qué tienen que ver las estrellas con los números, qué tienen que ver los números con la música y cómo puede una persona inteligente como Juan Sebastián Arroyo hablar de estrellas, números y música en una misma frase.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Su habitación, que alguien pintó hace mucho tiempo de un deprimente color yema de huevo, nunca ha llegado a parecerle suya.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“También quiere que ella le diga qué hacer consigo mismo: si ha de seguir saliendo todas las mañanas a hacer el reparto y tumbarse por las tardes en la cama a descansar y escuchar la radio y (cada vez más a menudo) beber, y luego quedarse dormido y dormir el sueño de los muertos durante ocho, nueve o hasta diez horas; o bien si ha de salir al mundo y hacer algo del todo distinto.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“De hecho, tiene más. Porque al menos yo no finjo ser lo que no soy.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“¿Tú crees que Simón te quiere todo el tiempo? Claro que no. Te quiere y te odia, todo está mezclado en su interior, aunque él no te lo dirá. No, él lo mantiene en secreto y finge que dentro de él todo es plácido, unas aguas remansadas y sin olas. Igual que su forma de hablar; nuestro famoso hombre racional. Pero créeme, el viejo Simón tiene tanto lío dentro como tú y como yo.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“»Matar a la persona que amas: es algo que el viejo Simón no entenderá nunca. Pero tú lo entiendes, ¿verdad? Tú entiendes a Dmitri. Lo entendiste desde el primer momento.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Yo tengo ganas de decirles que la conciencia se te come hasta que no queda nada de ti, como una araña que se come a una avispa, o una avispa que se come a una araña, nunca me acuerdo de cómo va, y solo queda la carcasa.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Para ellos, en cambio, soy especial. No tengo conciencia, o bien tengo demasiada, no consiguen decidirse.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“Lo de la vida nueva es mentira, hijo, la mentira más grande de todas. No hay otra vida que esta. Esta es la única que existe. En cuanto les dejas que te corten la cabeza, todo se acaba. Ya no hay más que oscuridad, oscuridad y más oscuridad.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela
“admiro la discreción en los demás. Si tuviera otra vida, elegiría ser un hombre discreto y de confianza. Pero esta es la vida que tengo, la que me ha tocado en suerte. Soy, por desgracia, lo que soy.”
J.M. Coetzee, Los días de Jesús en la escuela

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