Psicología del aprendizaje Quotes
Psicología del aprendizaje: Principios y aplicaciones conductuales
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Manuel Froufe6 ratings, 4.00 average rating, 1 review
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“Es mala política paterna acabar cediendo ocasionalmente a las pretensiones absurdas de un niño que trata de conseguirlas mediante pataletas, cuando este persiste en su pataleo. Eso no es sino aplicar en un contexto natural un programa informal de refuerzo parcial a los berrinches, que luego resultarán muy difíciles de combatir (extinguir), aun cuando ya no estemos dispuestos a ceder, por más borrica que se ponga la criatura.”
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“Cuando un niño se pone especialmente zalamero al llegar la abuela de visita a casa, probablemente en bastantes casos sea porque en el pasad ese comportamiento le ha proporcionado numerosos obsequios: la abuela se ablanda aún más que de costumbre al ver así de meloso a su nieto.Si ese es el caso, sin duda se trata de una manifestación de amor verdadero, pero también algo interesado, que se dispara en presencia de la abuela, para conseguir regalos extras. Esperemos que ella no se sienta reducida a un mero EC+. Aunque si no se trata de alguien que lea cosas tan extrañas como la que tiene el lector entre manos no sabrá de qué estamos hablando, si lo supiera seguro que preferiría ser el ER que el niño se esfuerza en obtener, como tal, más que el EC+. Dicho lisa y llanamente: habría preferido que el nieto la quisiera por ella misma, más que por los regalos que le da. Pero como la realidad cotidiana generalmente es bastante más compleja que las situaciones de laboratorio, esperemos que la abuela sea las dos cosas a la vez: señal de refuerzos y recompensa en sí misma o, aunque ella no lo sepa expresar de esta guisa críptica, EC y ER.
El caso es que en la medida en que funciona como señal que desencadena en el niño el comportamiento encaminado a conseguir regalos actúa de estímulo facilitador, no como refuerzo. De ser así, seguro que el niño hace menos carantoñas a aquellos familiares que, maniobre como maniobre el angelito, nunca tienen un detalle con semejante inocente criatura, por más que le quieran. Obsequiar con cariño está muy bien, pero nuestro protagonista parece que agradece de manera muy especial otros detalles más tangibles, ¿quién no?”
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El caso es que en la medida en que funciona como señal que desencadena en el niño el comportamiento encaminado a conseguir regalos actúa de estímulo facilitador, no como refuerzo. De ser así, seguro que el niño hace menos carantoñas a aquellos familiares que, maniobre como maniobre el angelito, nunca tienen un detalle con semejante inocente criatura, por más que le quieran. Obsequiar con cariño está muy bien, pero nuestro protagonista parece que agradece de manera muy especial otros detalles más tangibles, ¿quién no?”
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“Se pude hablar de una notable tendencia a preferir "virtudes" diferidas y, sin embargo, caer en "vicios" inmediatos. Por eso, pese a que con frecuencia nos hacemos firme propósito de enmienda de cara al futuro con respecto a comportamientos placenteros inapropiados -una vez realizados, por supuesto-, con la impresión de que esa vez va en serio y lograremos cambiar, cuando más tarde se vuelve a presentar la ocasión es bastante usual caer de nuevo en la tentación. Se trata de impulsividad e incapacidad para posponer una gratificación inmediata y, por tanto, de falta de autocontrol.”
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“¿No será precisamente el efecto inmediato que tienen las acciones terroristas uno de los factores que les otorgan un atractivo añadido, frente a otras posibles actuaciones orientadas a lograr los mismos objetivos? Sobre todo cuando se trata de terrorismo empapado de fanatismo y fundamentalismo religioso en el que, además, se hace creer a los hombres-bomba que irán directamente al paraíso, si mueren matando al "enemigo". Por eso, no es extraño ver a estos terroristas suicidas sonriendo rodeados de armas y parafernalia de su causa en vídeos grabados la víspera de adosar los explosivos al cuerpo. Su acción infringe un daño inmediato al enemigo (justo lo que buscan) y ellos alcanzan directamente el paraíso, ¡eso seguro! Total, una combinación diabólica, para quien se lo crea.”
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“En las personas es muy frecuente señalar verbalmente (y reforzar imaginariamente) las conductas merecedoras de refuerzo, tanto a posteriori como por anticipado: "si estudias y sacas buenas notas este verano te compro una bici, qué digo una bici, ¡un quark!", le promete un padre rumboso a su hijo, disimulando malamente las ganas que tenía de semejante artilugio marciano, para sí.”
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“Cuando no se puede aplicar inmediatamente un refuerzo primario, una forma de mitigar la influencia contraproducente de su demora es manejar refuerzos secundarios inmediatos o marcar la respuesta instrumental mediante el lenguaje. Imaginemos una leona que acaba de hacer un salto excepcional atravesando con gran precisión un aro de fugo en una exhibición circense, que al domador le interesaría reforzar, como es natural. No quedaría elegante (y además interrumpiría la dinámica de la exhibición, que debe continuar) darle inmediatamente una posta de carne como recompensa. Sin embargo, se pueden manejar, por ejemplo, claves verbales inmediatas (¡¡¡eso es, bravoooo!!!) que funcionen como refuerzos secundarios, porque antes se han asociado con comida; o que al menos sirvan para marcar la conducta merecedora del refuerzo que se dispensará al final del espectáculo lo antes posible, fuera ya de la vista del público.”
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“Sucede que en las personas también una alabanza verbal, el olor de una barbacoa o un billete de 500 € -sobre todo este último- constituyen refuerzos altamente eficaces, pese a que no reducen directamente por sí mismos ninguna necesidad biológico. Hablamos de refuerzos secundarios, que han adquirido valor incentivo mediante su asociación con alguno primario. Pensemos, por ejemplo, en la expresión "¡bien, muy bien!" dicha a personas e incluso a algunos animales. En sí misma no resultaría reforzante, si no fuera porque a lo largo de sus vidas han recibido muchas veces, desde los primeros momentos de su desarrollo, una caricia, una sonrisa, una golosina y otros refuerzos primarios por el estilo a la vez que les decían la frase. Así es que esta expresión (para los hispanohablantes, que no para los suahijihablantes) acaba adquiriendo valor reforzante por asociación con esos refuerzos innatos.”
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“Un perro que sube de cuando en cuando a lo alto de una colina próxima a su casa para otear el ambiente, si a partir de una ocasión se encuentra un muslo de cordero asado y aliñado allí arriba cada vez que va, seguro que acaba frecuentando la colina con asiduidad. Por el contrario, si allí es atacado inmisericordemente por un lobo (que se considera dueño de ese lugar con vistas al valle: ¡la eterna corrupción urbanística, porque la colina es de todos!), seguro que deja de subir, y mejor se queda en su jardín acostado a la sombra.”
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“Los ejemplos de omisión en la vida cotidiana están a la orden del día y pueden adoptar diferentes formas. Enviar a un niño a su cuarto por morder con entusiasmo al colegui con el que estaba jugando en el salón (es decir, cancelar su juego por mor de la agresión) sirve para combatir esa conducta. (...) Enviar al niño a su habitación no es someterlo a tratamiento punitivo, propiamente, sino solo privarle de una fuente de placer, la de jugar con su amigo, que habría seguido disfrutando de no ser por su comportamiento caníbal.”
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“El consumo de narcóticos en drogodependientes parece responder más a refuerzo negativo (intento de atajar el sufrimiento generado por el síndrome de abstinencia) que a refuerzo positivo (disfrute de los efectos genuinos de las sustancias.”
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“Para hacerse una idea, el lector pude pensar en una situación familiar: su cuenta corriente, si la tuviere, si no, toca imaginar una cuenta ajena. En cada momento puede realizar sobre ella dos tipos de operaciones bancarias, hacer ingresos y hacer cargos, pero el estado resultante de esas operaciones es bien un saldo positivo o números rojos (nunca las dos cosas a la vez) dependiendo del valor relativo de ingresos y cargos.”
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“Imaginemos la reacción de un joven entusiasta de los coches al que acaban de prestarle uno por primera vez en su vida. Al principio experimentará alegría, incluso euforia. Luego, conforme transcurre el tiempo, aunque sigue contento, la excitación de sentirse motorizado se va atenuando poco a poco. Y si pasado un mes disfrutando del auto a sus anchas, ya no puede continuar disponiendo de él y tiene que devolverlo, de entrada no recuperará su estado original: sentirá añoranza de cuando lo tenía. Lógicamente, con el paso del tiempo también esta morriña se irá desvaneciendo progresivamente, hasta volver al estado emocional de partida.”
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“Ante los estímulos que inicialmente generan sensibilización finalmente suele acabar apareciendo habituación si se repiten muchas veces seguidas: es decir, si no sucumbimos antes, acabamos habituándonos casi a cualquier cosa.”
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“Al tocar la llama los receptores del dedo estimulan neuronas sensoriales que conducen el mensaje de dolor a la médula espinal, donde lo recogen las interneuronas y lo transmiten a las motoras. Estas activan los músculos del brazo, que retiran la mano de la llama. Al mismo tiempo, es enviado un mensaje de dolor al cerebro, el cual también puede transmitir mensajes de activación o inhibición a las neuronas, contribuyendo así a la regulación superior del arco reflejo.
Por ejemplo, sin ser ningún faquir, un servidor es capaz de pasar un dedo por la "queimada gallega" y aguantar la llama en él a modo de antorcha, cuando se lo propone, es decir, ¡si la ocasión lo merece: está oscuro, el público es impresionable...!”
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Por ejemplo, sin ser ningún faquir, un servidor es capaz de pasar un dedo por la "queimada gallega" y aguantar la llama en él a modo de antorcha, cuando se lo propone, es decir, ¡si la ocasión lo merece: está oscuro, el público es impresionable...!”
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“(Pie de foto) Figura 2.1. Boakes y Watson sometiendo a prueba en la "barra fija" el reflejo palmar de la joven atleta: ¡¡¡con una sola mano y sin entrenar!!!”
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“Verificar la operación de condicionamiento inconsciente exige constatar en los sujetos la ausencia de conocimiento expreso de la contingencia EC-EI. (...) Una opción drástica para lograrlo podría consistir en eliminar quirúrgicamente el cerebro de quienes participaran en estudios de este tipo: así se garantizaría de raíz la ausencia de cualquier tipo de conciencia. No obstante, tal vez intuyendo los problemas que esto les acarrearía a la hora de conseguir voluntarios para sus estudios (y también a la hora de lograr condicionamiento), los investigadores intentaron algunos procedimientos algo menos drásticos, como por ejemplo, el recurso a tareas concurrentes distractoras, cuya ejecución exige mucha atención, lo que impide tomar conciencia de la covariación EC-EI manejada en ese contexto.”
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“Pongamos por caso, una vaca especialmente beligerante que ronda con insistencia nuestra tienda en una acampada libre, casi nunca es vista desde el mismo ángulo, a la misma distancia, con la misma luz, etc. Sin la tendencia a generalizar sólo podríamos aprender las propiedades ligadas a cada estímulo concreto mediante la experiencia directa con él, lo que no resultaría muy práctico. Los elementos parecidos suelen tener consecuencias similares. (....)
Si nuestra tienda ha sido embestida una vez por la vaca de marras, en el futuro procuraremos ponernos a salvo en cuanto volvamos a verla acercarse, aunque sea a mucha distancia y ni parezca aún la misma; e incluso cuando veamos que se acerca cualquier otro objeto con rabo, cuernos y cuatro patas que le llegan al suelo; probablemente alguna "colega" de la belicosa.”
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Si nuestra tienda ha sido embestida una vez por la vaca de marras, en el futuro procuraremos ponernos a salvo en cuanto volvamos a verla acercarse, aunque sea a mucha distancia y ni parezca aún la misma; e incluso cuando veamos que se acerca cualquier otro objeto con rabo, cuernos y cuatro patas que le llegan al suelo; probablemente alguna "colega" de la belicosa.”
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“Cuando alguien es atacado por un perro, la agresión la realiza un animal particular. Sin embargo, es probable que la víctima desarrolle miedo también a los demás canes de su raza, y hasta a los de otras razas parecidas, o incluso a cualquier perro; en casos excepcionales el miedo adquirido podría incluso abarcar gran parte de la fauna: perros, cabras, avutardas... y demás bichos vivientes "sospechosos", es decir, prácticamente todos.”
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“La aversión adquirida a sabores se inició con la observación de la "vergüenza-al-cebo" de los ratones domésticos (...), que si se encuentran con alimento de "sabor especial" (cebo envenenado) suelen consumirlo en pequeñas dosis, y si a continuación enferman pero no sucumben en el intento, nunca más "pican": ¡no vuelven a probar bocado de semejante delicioso manjar, por traidor!
Es más, dada su tendencia natural a multiplicarse exponencialmente y, por tanto, a necesitar cada vez mayor acopio de subsistencias, algunas colonias de roedores están dispuestas a zamparse casi todo lo que pillan (...) y corren serios riesgos al ingerir nuevos alimentos con los que les falta experiencia respecto a su salubridad. Vamos, que hacen bueno el dicho de que "lo que no mata, engorda". Lo malo es que hay alimentos que matan, pese a su aspecto y sabor más o menos apetitoso. Algunas colonias adoptan probadores oficiales, especializados en catar los manjares nuevos, y según cómo les vaya a ellos, comen o no los demás. Dicho sea de paso, los probadores suelen ser adultos, ¡machos! Al fin y al cabo, si "la palman", tampoco se pierde gran cosa. Ponen a otros en su lugar, y aquí no ha pasado nada.”
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Es más, dada su tendencia natural a multiplicarse exponencialmente y, por tanto, a necesitar cada vez mayor acopio de subsistencias, algunas colonias de roedores están dispuestas a zamparse casi todo lo que pillan (...) y corren serios riesgos al ingerir nuevos alimentos con los que les falta experiencia respecto a su salubridad. Vamos, que hacen bueno el dicho de que "lo que no mata, engorda". Lo malo es que hay alimentos que matan, pese a su aspecto y sabor más o menos apetitoso. Algunas colonias adoptan probadores oficiales, especializados en catar los manjares nuevos, y según cómo les vaya a ellos, comen o no los demás. Dicho sea de paso, los probadores suelen ser adultos, ¡machos! Al fin y al cabo, si "la palman", tampoco se pierde gran cosa. Ponen a otros en su lugar, y aquí no ha pasado nada.”
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