El punto ciego Quotes

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El punto ciego El punto ciego by Javier Cercas
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El punto ciego Quotes Showing 1-5 of 5
“Es verdad. Un libro no existe por sí mismo, sino sólo en la medida en que alguien lo lee; un libro sin lectores no pasa de ser un montón de letra muerta, y es cuando los lectores lo abrimos y empezamos a leerlo cuando se opera una magia cotidiana y la letra resucita, dotada de una vida nueva”.”
Javier Cercas, El punto ciego
“La respuesta es que la novela no es un entretenimiento (o no sólo es eso); es, sobre todo, una herramienta de investigación existencial, un utensilio de conocimiento de lo humano”.”
Javier Cercas, El punto ciego
“La novela no es el género de las respuestas, sino el de las preguntas: escribir una novela consiste en plantearse una pregunta compleja para formularla de la manera más compleja posible, no para contestarla, o no para contestarla de manera clara e inequívoca; consiste en sumergirse en un enigma para volverlo irresoluble, no para descifrarlo”.”
Javier Cercas, El punto ciego
“Hablar de un libro cuando todavía se está escribiendo me parece una mala idea, en parte porque si lo haces, como dijo Hemingway, algo esencial se esfuma -después de todo, para qué voy a escribir un libro si antes de haberlo escrito ya puedo contarlo-, y en parte porque, mientras el libro se está escribiendo, todavía es pura libertad (o casi) y pertenece sólo al escritor (o casi), como el niño sólo pertenece a la madre (o casi) mientras crece en su vientre. Todo esto cambia cuando el libro está publicado y ya es sólo necesidad (o casi) y su dueño es el lector además del escritor”.”
Javier Cercas, El punto ciego
“Se ha argumentado a menudo que teólogos, moralistas, comisarios políticos e intolerantes y fanáticos de todos los signos han recelado siempre de la novela, y siguen haciéndolo, por la misma razón por la que todas las dictaduras y sistemas totalitarios han procurado prohibirla o mantenerla bajo control: porque no hay novela digna de tal nombre que no entrañe un gesto de insumisión, una forma de rebeldía o protesta o desobediencia, una impugnación de la realidad, en la medida en que, a través de la ficción, la novela postula una realidad distinta a la de la experiencia diaria, no sometida a las constricciones e imperativos de ésta; todo lo anterior me parece válido, pero yo añadiría que los recelos y deseos de prohibición y de control que a lo largo de su historia han perseguido a la novela no guardan sólo relación con ello, sino también (y quizá principalmente) con el hecho de que las ambigüedades, ironías, equívocos y certezas huidizas y contradictorias que constituyen el nervio de las novelas —y en especial de las novelas del punto ciego, que son las que giran por completo en torno a ellas— irritan y desconciertan a los dogmáticos, los sublevan porque sienten o intuyen con razón que representan una ofensiva en toda regla contra las certidumbres sin fisuras y las verdades eternas con las que se sostienen. Antes”
Javier Cercas, El punto ciego: Las conferencias Weidenfeld 2015