En París se han vuelto locos Quotes
En París se han vuelto locos
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Jon Rivas17 ratings, 3.18 average rating, 0 reviews
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En París se han vuelto locos Quotes
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“Eddy Merckx sigue siendo un mito, aunque todavía se acuerda de los momentos amargos: «Pasé 500 controles y di tres positivos. El primero en el Giro fue una injusticia; el segundo por un jarabe que por error me recetó el médico. El tercero, porque me estaba curando de una gripe y tomé un antibiótico».”
― En París se han vuelto locos
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“Ante 9.000 personas, iluminado por la luz de 120 focos, sobre la pista de 397,27 metros, consigue dar 115 vueltas, recorre 45,871 kilómetros,”
― En París se han vuelto locos
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“después de que Bahamontes, con su retirada, cubriera de oprobio a los aficionados españoles».”
― En París se han vuelto locos
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“Lapébie fue también un deportista adelantado a su tiempo. Se convirtió en el primer ciclista vegetariano en una época en la que la alimentación de los corredores llegaba a ser caótica por lo general y nefasta en algunas ocasiones.”
― En París se han vuelto locos
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“También llegó primero en 1934 en la París-Roubaix, pero no ganó. Fue castigado por terminar la prueba montado en la bicicleta de un espectador, después de haber roto la suya. Era una reglamentación absurda pero implacable. No se podía cambiar de bicicleta bajo ningún concepto. La transgresión de la norma llevaba como pena la descalificación.”
― En París se han vuelto locos
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“«No tiene usted ni idea de lo que es el Tour de Francia», le confesó Pélissier. «Es un calvario. Es como el camino de la cruz, pero en vez de catorce estaciones nosotros tenemos que recorrer quince. Nosotros sufrimos durante todo el camino. ¿Quiere saber cómo sobrevivimos?». El periodista, como es lógico, dijo que sí: «Esto de esta bolsa es cocaína para los ojos, esto otro cloroformo para las encías. Aquí tengo una pomada para el dolor de las rodillas», siguió relatando. «¿Y píldoras. Ve usted estas píldoras?», enseñando tres botecillos que también sacó de un bolsillo: «Brevemente», dijo Francis. «Nosotros marchamos con dinamita». Henri siguió con su descripción: «Mírenos usted cuando llegamos al hotel y nos metemos en el baño. Pague por el espectáculo: Estamos blancos como sudarios, la diarrea nos vacía. Tenemos que curar nuestras heridas antes de dormir. Cuando bajamos de la bicicleta estamos tan delgados que se puede pasar a través de nuestra camiseta, de nuestro culotte. Y las uñas de los pies. Pierdo seis de diez. Se mueren poco a poco en cada etapa». El artículo de Londres causó sensación. El periodista les llamó «Los forzados de la carretera». De un plumazo, los aficionados que ya llenaban las cunetas para presenciar el paso del Tour, elevaron a los ciclistas a la categoría de héroes.”
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