Hechizo de Mar y Luna Quotes
Hechizo de Mar y Luna
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Mara Oliver16 ratings, 4.50 average rating, 7 reviews
Hechizo de Mar y Luna Quotes
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“Brindaron, apuraron sus copas y Peio Anzola señaló la primera moneda, la de cobre octogonal.
—Ese maravedí compró un secreto y con él siempre sabrás la verdad. Eso no hay dinero que lo pague —añadió con un guiño y señaló la siguiente moneda—. El doblón de oro pagó el beso de una reina de Aragón. Fue una apuesta, por supuesto, y queriendo o sin querer, la reina la perdió. Con ese doblón podrás tener cuantos besos quieras y de quien tú quieras, eso tampoco tiene precio...
—¿Y esta? —se anticipó Urko, carcomido por la curiosidad. Tocó la pieza de plata y la encontró caliente, como si estuviese hechizada. Sin embargo, las otras dos permanecían frías y así lo comprobó.
Su tío le sacó de sus pensamientos con una frase sincera y sentida:
—Espero que nunca tengas que usar esa última moneda, chico. Las otras dos tienen crédito ilimitado, su magia nunca se agota, pero esa pieza de plata solo podrás usarla una vez y, cuando lo hagas, ya no será tuya. Tendrás que regalarla junto con las otras dos.
—¿Tú ya la has usado, tío?
—Eso no importa, lo crucial es que sepas quién la usó primero. Esta pieza de plata se utilizó para pagar una muerte. Una muy importante.
—¿La de otro rey? —aventuró Urko.
—Algo parecido, no te lo vas a creer cuando te lo diga. Digamos que solo hay treinta monedas como esa… y son las treinta que compraron la vida del Rey de Reyes.
—¿En serio? —masculló Urko, sin apartar su mirada del brillo de la plata—. ¿Las monedas de Judas? Vale, tío, tienes razón. No me lo creo.”
― Hechizo de Mar y Luna
—Ese maravedí compró un secreto y con él siempre sabrás la verdad. Eso no hay dinero que lo pague —añadió con un guiño y señaló la siguiente moneda—. El doblón de oro pagó el beso de una reina de Aragón. Fue una apuesta, por supuesto, y queriendo o sin querer, la reina la perdió. Con ese doblón podrás tener cuantos besos quieras y de quien tú quieras, eso tampoco tiene precio...
—¿Y esta? —se anticipó Urko, carcomido por la curiosidad. Tocó la pieza de plata y la encontró caliente, como si estuviese hechizada. Sin embargo, las otras dos permanecían frías y así lo comprobó.
Su tío le sacó de sus pensamientos con una frase sincera y sentida:
—Espero que nunca tengas que usar esa última moneda, chico. Las otras dos tienen crédito ilimitado, su magia nunca se agota, pero esa pieza de plata solo podrás usarla una vez y, cuando lo hagas, ya no será tuya. Tendrás que regalarla junto con las otras dos.
—¿Tú ya la has usado, tío?
—Eso no importa, lo crucial es que sepas quién la usó primero. Esta pieza de plata se utilizó para pagar una muerte. Una muy importante.
—¿La de otro rey? —aventuró Urko.
—Algo parecido, no te lo vas a creer cuando te lo diga. Digamos que solo hay treinta monedas como esa… y son las treinta que compraron la vida del Rey de Reyes.
—¿En serio? —masculló Urko, sin apartar su mirada del brillo de la plata—. ¿Las monedas de Judas? Vale, tío, tienes razón. No me lo creo.”
― Hechizo de Mar y Luna
“—Está bien, ¿quieres que le diga a Yeray que se traiga a algún amigo guapetón para ti?
—Sí, una pizza carbonara —bromeó Laila y empezó a tocar con la guitarra una alegre melodía—. Con suerte la compartiré con mi alma gemela, si no me da plantón. Si lo hace, la pizza será toda para mí y me casaré con ella.”
― Hechizo de Mar y Luna
—Sí, una pizza carbonara —bromeó Laila y empezó a tocar con la guitarra una alegre melodía—. Con suerte la compartiré con mi alma gemela, si no me da plantón. Si lo hace, la pizza será toda para mí y me casaré con ella.”
― Hechizo de Mar y Luna
“—Mamá, de verdad que me encuentro fatal. No quiero levantarme, quiero casarme con mi cama, ahora mismo y vivir feliz para siempre entre las sábanas. No quiero saber nada del mundo de ahí fuera.”
― Hechizo de Mar y Luna
― Hechizo de Mar y Luna
