El Opus Dei Quotes

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El Opus Dei: el cielo en una jaula El Opus Dei: el cielo en una jaula by Antonio Esquivias
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“En ese juicio canónico yo no he tenido participación, ni abogado, ni posibilidad de ver las actas, ni siquiera sé la causa que el Opus ha alegado para pedir la dispensa, pueden haber alegado que soy un borracho o que he dado escándalo con una mujer, no lo sé. Me parece una violación clarísima del derecho a la defensa, de la independencia del juez y de casi todos los principios jurídicos que conozco. Sin embargo en este momento todo esto me da exactamente igual, pues solo quiero dejarlos atrás.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Lloro también la inmensa soledad descubierta, pues me veo con cuarenta y cinco años y solo en la vida. Esto representa una dolorosísima toma de conciencia. La sensación de seguridad dentro de estructuras pretendidamente eternas es enorme, una jaula muy sólida que te mantiene al abrigo de todo. El precio es la libertad y yo he optado por salir y me he quedado a la intemperie, sin ni siquiera un chamizo en el que refugiarme. A los animales salvajes que han estado mucho tiempo enjaulados les cuesta mucho adaptarse de nuevo a vivir libres, y a veces ni siquiera son capaces de hacerlo. Esto es lo que describe mi situación en este momento: he salido de la jaula y la seguridad se desvanece como un espejismo en la carretera; todo parece ser una pesadilla que ha durado demasiados años.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Si dos importantes cardenales, con cargos afectados por la situación, no pueden hacer nada, ¿quién puede hacer algo? Hacía tiempo que estaba claro que no tenía salida en el Opus, y ahora constato que tampoco la tengo en la Iglesia. En ese momento compruebo que yo tampoco puedo hacer más, no puedo seguir actuando como sacerdote en una situación en la que no se respeta institucionalmente la dirección espiritual. Ser libre en las conversaciones que tenga con los fieles y otros religiosos es esencial para un sacerdote. Decido, al fin, irme a casa de mi madre. Desde luego no es una decisión precipitada, sino que debería haberla tomado hace tiempo, pero he vuelto a intentarlo una vez y otra, consiguiendo solamente llegar a este momento exhausto espiritual y emocionalmente. Los tres últimos años, ya sin trabajo, chupando la pared, sin esperanzas y con los directores presionando, suponen un excesivo desgaste. Ahora pienso que si lo hubiese hecho dos años antes las cosas habrían sido de otro modo, pero eso habría supuesto que daba por perdida la posibilidad de un diálogo real en una institución de la Iglesia, y que permitía que se violasen los derechos a la intimidad y a la libertad de conciencia. Necesitaba hacer llevar a cabo esa lucha porque había oído y visto a muchas personas sufrir por no sentirse respetadas en su conciencia. Así acaban tres años durísimos que no les deseo a nadie, ni siquiera a los que a conciencia me mantuvieron en esa situación.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“El guion llega a mis manos en octubre. Es tremendo. Niega expresamente todos los puntos que hemos hablado. En concreto, establece que quien recibe la dirección espiritual debe comunicar a los Directores de la Obra todo lo que sea relevante para el gobierno. Es decir, confirma lo que se hace: lo que se cuenta en la «confidencia» de la dirección espiritual se utiliza para tomar decisiones de gobierno, algo que está estrictamente prohibido en la Iglesia desde el decreto Quemadmodum de León XIII en 1890. Me quedo anonadado y escribo ocho folios a Rafael Salvador con mi opinión particularizada y razonada sobre el tema.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Mi carta al Prelado dice que estar en la calle de verdad implica vivir en libertad, lo que es incompatible con la existencia misma de esa cantidad de normas. Su mera existencia acerca al Opus a los religiosos, contra la idea misma de la Prelatura, que busca que los miembros sigan siendo fieles corrientes. Además, en los religiosos el apartamiento del mundo, el alejamiento de la calle, es algo conscientemente asumido, mientras que en el Opus seguir defendiendo que se está en medio de la calle y mantener todos esos «criterios» origina en las personas una esquizofrenia difícil de asimilar. En resumen, en el Opus no se forman personas autónomas sino, como diría Hegel, heterónomas, y que son reguladas desde fuera.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Aquel mismo septiembre, una tarde que hemos quedado, me comunican que Antonio ha sufrido un ictus cerebral y que está ingresado en el Hospital de La Paz. Durante quince días lucha entre la vida y la muerte y fallece. Su cuñado, médico de ese mismo hospital, me dice: ha fallecido a causa de la tensión personal que sufría.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Además de la tertulia, Antonio Ruiz-Retegui y yo hablamos mucho. Él se ha plantado ante los directores con motivo de una instrucción que se da a todos los sacerdotes. Se trata de lo siguiente: si durante la confesión un sacerdote oye algo que le parece importante y que la persona no ha contado a los directores, debe hacer que esa información llegue a estos y, para ello, tiene dos opciones; la primera es decirle a esa persona que le cuente eso mismo fuera de la confesión, pues al decirlo fuera de la confesión se sobreentiende que ya forma parte de la dirección espiritual habitual y que el sacerdote tiene, por tanto, manos libres para comunicarlo a sus superiores. El segundo modo es decirle: «cuéntaselo al director». En este caso el sacerdote debe verificar si la persona ha hablado con el director, por lo que a la siguiente confesión se le vuelve a preguntar y se le amonesta si es necesario, acudiendo a algo como: «díselo al director para que ponga los medios para superar el problema». En una tercera ocasión se le puede decir: «si no lo dices no tienes propósito de enmienda y no voy a poder seguir dándote la absolución de la confesión». La presión sobre una persona de buena fe, que abre su conciencia en la confesión, es tremenda, y en mi opinión hay una violación material —cuya formalización intenta evitarse a toda costa— del sigilo de la confesión, la obligación que tiene el sacerdote de no comunicar nada del contenido de las confesiones que recibe y que tiene previstas penas canónicas.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Yo me lo creo, o al menos lo acepto y me dedico a desarrollar uno de los problemas que me preocupan, el de que en el Opus Dei no se dan amistades reales. Le explico que la amistad precisa compromiso con la otra persona y que en el Opus la lealtad institucional es tan fuerte que no es posible ponerse del lado de la otra persona. Concreto mis ideas en lo que respecta a los sacerdotes, y argumento que esa falta de compromiso con las personas les lleva a distanciarse de la realidad en la que viven. Pongo un ejemplo real: un sacerdote que confiesa todas las semanas a una supernumeraria y que, desde luego, no se olvida de preguntarle si reza el rosario, lleva un año entero sin preguntarle por un hijo drogadicto, aunque conoce la situación, que supone un gran sufrimiento para esa persona.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Se produce un cierto revuelo con mi salida de Valencia, pues ya soy bastante conocido. Muchas personas me llaman y me muestran su apoyo. Evidentemente no se entiende bien mi salida; no se comprende qué razón puede tener el Opus para apartar de su puesto a un sacerdote que está haciendo una labor tan productiva, y esto da lugar a habladurías. Una supernumeraria me comenta que por dos vías diversas le ha llegado el rumor de que mi salida de Valencia está motivada porque me he escapado con una mujer. Esta misma maledicencia me llega a través de otras dos personas sin conexión entre ellas. Ante este tipo de ataques nunca recibo el menor apoyo por parte de las autoridades del Opus, cuando hubiera bastado un simple comentario de respaldo para terminar con esas calumnias propagadas por gente de la Obra.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“De este modo percibo que hay mucha distancia entre numerarios y agregados; a esa distancia yo le daría el polvoriento nombre de «diferencia de clase».”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Si algo es la religión, si un sacerdote tiene alguna función, es precisamente esa: el descubrimiento y la potenciación de la libertad de cada persona de este mundo. Si no se es libre no se puede amar a Dios; la religión no puede ser opresión ni miedo, solo puede ser libertad.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Hay además otro elemento de control que realiza especialmente el director de cada consejo local: leer las cartas personales que los numerarios reciben. Esto deben hacerlo en todo momento, esté el numerario residiendo en un centro, en un curso de verano o donde se encuentre. Esta lectura es especialmente importante y no debe pasarse nunca por alto en el caso de numerarios jóvenes. Yo he realizado esta función multitud de veces. Es verdad que mientras soy director en España pongo muy poco interés y con mucha frecuencia las pasaba sin abrirlas. Sin embargo, cuando soy nombrado subdirector del Colegio Romano, el rector, Paulino Busca, me insiste para que dedique tiempo a ese trabajo todos los días con las cartas que llegan y me dice que, si no conozco el idioma, como sucede por ejemplo con un numerario chino, la abra con él delante para que me la traduzca.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Es decir, en la parte inicial del sistema de control los directores reciben la «confidencia» de los miembros de la Obra; en la sinceridad en esa «confidencia» se insiste constantemente, hay que «ser salvajemente sinceros» en palabras del fundador, de este modo el director lo sabe todo. Para explicar esto voy a incluir el recuerdo de un chaval de diecisiete o dieciocho años, a quien llamaré Julián, que pasó una temporada muy larga de masturbación diaria y que venía igualmente todos los días a hablar conmigo y a contarme lo que había sucedido. Yo hacía cualquier cosa para conseguir animarle y, por ejemplo, muchas veces lo que hacía era leerle una homilía de Escrivá, que de una forma simbólica hablaba de que los cacharros de barro se rompen, pero se pueden arreglar con unas grapas de hierro y vuelven a servir. Esto le animaba algo, pero Julián estaba francamente cansado de su pelea cada día cuando venía a verme, ya que no lograba dejar de masturbarse cada día a pesar de poner con sinceridad todos los medios que se le indicaban: confesarse, hacer oración, mortificación, recibir la comunión, etc. Al final Julián dejó de ser numerario y ahora tiene una familia con la que vive feliz. Hoy puedo decir que ver el sexo de una forma únicamente negativa, en el caso de Julián como caídas y recaídas en el pecado, le impedía dar con una salida positiva y le hacía enfrentarse a un muro que no le era posible saltar.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“En Cavabianca, el seminario internacional en Roma, la praxis habitual del consejo local es a base de reuniones maratonianas en las que se examina despacio el historial de cada persona. Después de esas reuniones el rector, Paulino Busca cuando yo estaba, y el director espiritual del seminario lo saben todo de cada persona aquí, además, con el objetivo de decidir sobre su ordenación como sacerdote. El consejo local por tanto es el que recolecta la información a través de la «confidencia», la charla de conciencia con el director, y luego se constituye en correa de transmisión hacia arriba de la información recolectada. Todo se llega a saber y todo se transmite.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“He de decir que en la cultura del mundo en que nací, en la Iglesia y el franquismo, el control sobre los libros era habitual, y el Opus lo mantiene. La Iglesia había sostenido un Índice de libros prohibidos hasta más o menos el año 1967, año que, debido a una petición del Concilio Vaticano II, Pablo VI lo suprimió. Yo he oído decir al fundador, levantando en alto el índice derecho, que «cuando Pablo VI quitó el Índice, yo puse el mío», todo esto moviendo el dedo de modo que pudiésemos verlo claramente.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula
“Con el tiempo voy a reaccionar con fuerza contra esta formación centrada exclusivamente en las carreras profesionales y en el proselitismo en favor del Opus, ya que carece de preocupación social y de ideales cristianos, que en mi opinión han de centrarse en una igualdad de derechos real para todos y, para que esto se produzca, en una atención prioritaria a los desfavorecidos. En el Opus Dei expresamente se afirma que se pretende inundar la sociedad con el espíritu cristiano desde todos los puestos de influencia. Pero no se habla nunca de la opción preferencial por los pobres de la que habla la Iglesia. Se enseña a llegar a la cumbre de las actividades humanas, pero no la sensibilidad con todas las personas, ni con las situaciones de desigualdad.”
Antonio Esquivias, El Opus Dei: el cielo en una jaula