Samuel, el ciclista de oro. Quotes

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Samuel, el ciclista de oro. (Spanish Edition) Samuel, el ciclista de oro. by Nacho Labarga
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“Alonso decidía congelar su proyecto de equipo: “Lo hemos intentado hasta el final, pero ha sido realmente imposible tener un equipo ciclista en 2014. Mi pasión por este deporte, las ganas de colaborar y poner nuestro granito de arena permanecen intactas, con lo que esto solamente ha sido el comienzo del futuro. Desde mañana empezamos a trabajar en construir, si hiciera falta desde la nada, un equipo del que podamos sentirnos orgullosos… El ciclismo y sus aficionados se merecen lo mejor y ahora disponemos de tiempo para ello. No ha podido ser, ¡pero será! Esta aventura no ha hecho más que empezar. ¡Con ilusión a por el 2015!”.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“La contrarreloj final decidiría el ganador definitivo de la carrera. El día presagiaba una bonita batalla con la lluvia de testigo. Pero a Purito pronto se le mojó la pólvora. Samuel, muy cómodo durante los 19 kilómetros de un recorrido que había explorado en marzo, le recortó tiempo desde el segundo sector. El trazado resultaba complicado: estrecho, con muchas curvas y rincones. Ideal para motoristas como Samuel a los que les gustan las emociones fuertes. Por eso no dejó en ningún momento de pisar el acelerador hasta que se vio entrando como líder en meta. Samuel había superado a portentosos especialistas como Tony Martin. Fue una victoria espléndida, de las que se sueñan durante años: “Nadie se podía imaginar las ganas que tenía de conseguir esta Vuelta. Ningún corredor del planeta podía tener ni la mitad de ganas. Fueron tantos años de tiros al poste… Pero, cuando las cosas cuestan, al final saben mejor.A los 34 años puedo seguir cumpliendo retos y este, después de ganar el oro de Pekín y subirme al podio del Tour, era uno de los que me faltaban. Estoy plenamente feliz”.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“A su regreso, al día siguiente, Samuel fue recibido como un auténtico héroe en Oviedo, ciudad que en 2009 le nombraría Hijo Predilecto y que le recordará para siempre gracias a la estatua creada en su homenaje en la antigua calle Teniente Coronel Tejeiro, que actualmente se llama Samuel Sánchez.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“Un kleenex para Cándido Mientras Rebellin y Cancellara intentaban robarle la gloria a Samuel por el asfalto pekinés, Cándido Sánchez circulaba tranquilo con su coche por las carreteras asturianas. La dirección no era otra que Infiesto, el pueblo asturiano en el que el progenitor tiene una casa para descansar. Con las manos en el volante y los ojos centrados en la calzada, Cándido, nacido en Extremadura pero asturiano de corazón, deslizó sus dedos por el interruptor de la radio. Un narrador emocionado comentaba la prueba de ciclismo en ruta. “Pensaba que era la de chicas. Estaba convencido de que la de los hombres era al día siguiente. No sé qué me pasó por la cabeza para despistarme”, recuerda con gracia sobre su tremendo olvido: seguir la prueba de su hijo. El locutor, cada vez más entusiasmado, avisaba por las ondas que Samuel Sánchez andaba en el grupo de escapados. Cándido no pudo esperar más y dio un volantazo drástico que acabó en un pequeño bar situado en el Cogollo de la Pola. En la Cafetería Vaporetto, con prisas y nervios, papá Sánchez iba a vivir el momento más emocionante de su vida.Y de la de su hijo. Sin tiempo para pedir nada, Cándido se hizo dueño del bar. Con la televisión a tope, perdió los papeles dando golpes a la barra y a todo lo que encontraba a su paso. “Vamos Samu.Venga, dale más fuerte”, gritaba sin parar. Los ojos, según pudieron presenciar los sorprendidos clientes del local, parecían salirse de sus órbitas.Aquel desconocido exaltado se había vuelto definitivamente loco. La meta se acercaba y él se encontraba en un bar desconocido. Maldito despiste. Los clientes, sin saber todavía a ciencia cierta quién era, comenzaron a sospechar.Vale que fuera asturiano, pero nadie en su sano juicio viviría con semejante intensidad la carrera de un paisano. Cuando acabó la prueba, todos se dieron cuenta: aquel hombre era el padre del flamante oro español. “Un kleenex para este hombre”, se pudo escuchar. Las lágrimas se derramaban sin cesar por su rostro. Pura alegría. “Me emocioné como un niño. Creo que incluso más que mi propio hijo. Su imagen entrando en meta no la olvidaré jamás. Cuando le vi arrancar estaba seguro de que lo iba a conseguir”, evoca con las manos manchadas de grasa y sentado cerca de la barra de otro bar, pero este cercano al taller que regenta en Gijón. Después, mientras se dirigía a Infiesto, preparó una gorda en la carretera nacional: “Iba escuchando la ceremonia de entrega de las medallas por la radio y estaba tan centrado, que iba casi parado. Organicé una caravana de veinte coches detrás de mí”. Mientras se secaba las lágrimas, su móvil recibió una llamada muy especial: “¿Qué tal me viste, papá?”. Era su hijo, de cuyo cuello colgaba una presea color oro. Cándido casi no pudo ni contestar. Estaba roto por la emoción. “Al final le llegaba la recompensa. No es porque sea su padre, pero llevaba muchos años mereciendo un triunfo de esas características. La suerte y la justicia se pusieron esta vez de su lado porque en muchas ocasiones le habían esquivado”. Aquella mañana de agosto, Cándido pasó, en apenas unos instantes, de la tranquilidad vacacional al adrenalítico estado de uno de los mejores días de su vida: “Probablemente no habrá otro igual”.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“Samuel ha sido clave para que consiga la medalla. Él me había dicho, a falta de cinco kilómetros, que esprintase con el 12 y he metido el 11. Me he equivocado”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“Samuel se quedaba con el regusto amargo del segundo puesto: “Como me temía, se me ha atragantado el final. Sabía que esta carrera la iba a ganar quien calculara mejor la distancia, y ha sido Valverde. Yo me he precipitado un poco”.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“Su madre había muerto y nosotros fuimos su mejor vía de escape. Prefería estar sorteando olas del mar a permanecer en el tanatorio.Tengo la imagen de verlo entero, nada roto. Pero con él ya se sabe: la procesión va por dentro”.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“El primer dorsal como profesional se lo colgó Samuel Sánchez el 6 de febrero del 2000 en Palma de Mallorca.Tenía 22 años. El asturiano relató de su puño y letra la experiencia en una columna, aquí, resumida, publicada el día siguiente en La Voz de Asturias: 'El sueño de cualquier niño ya es realidad' La nueva temporada ciclista ha echado a andar y me piden unas líneas a través de las que expresar las sensaciones vividas en mi primera experiencia como un integrante más del pelotón profesional. Desde aquí, en el descanso del trepidante primer día de carrera, lo primero que se me ocurre decir es que ahora sí me creo que formo parte de esta gran familia. Ello no significa que antes no lo tuviera claro. Para eso se firmaron unos compromisos con mi equipo, el Euskaltel- Euskadi. Me veía con la ropa –por cierto, de un llamativo y bonito color naranja–, entrenándome a tope al lado de los otros profesionales asturianos, pero me faltaba algo. Era la competición. El primer contacto ya ha llegado y empiezo a convencerme del lugar en el que me encuentro. Las ilusiones y las ganas por hacerlo bien en esta temporada de estreno son aún mayores, si cabe, que las que tenía el día que me confirmaron el paso a la máxima categoría. El sueño de cualquier niño que empieza a correr en bicicleta ya es una realidad en mi vida. El pelotón profesional es otro mundo. Me ha dejado impresionado el montaje de alrededor".”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“Samuel sabía que ahora le llegaba el momento de la verdad: “Siendo juvenil corrí la Vuelta a Vizcaya, donde los Madariaga me propusieron pasar a aficionado. Para mí han sido tres años muy buenos. He tenido la suerte de encontrarme con Rubén y Julián Gorospe, que han confiado en mí. Intentaré no defraudarles y dejarme la piel en la carretera. Ahora llega lo complicado”.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“Madariaga nos reunió a los padres. Nos dijo: ‘Estos jóvenes son ya hombres y no os necesitan en las carreras. No vengáis, porque los haréis peores’.Tenía razón”.”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.
“SAMUEL, el ciclista de oro Nacho Labarga”
Nacho Labarga, Samuel, el ciclista de oro.