La llave de la buena vida Quotes
La llave de la buena vida
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Joan Garriga223 ratings, 3.98 average rating, 21 reviews
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La llave de la buena vida Quotes
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“el secreto de la buena vida consiste en saber ganar sin perderse a uno mismo y en saber perder ganándose a uno mismo.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Son simientes que plantaron cuando educaron a su hijo para que confiara en sí mismo, en la bondad de su propia naturaleza, en sus propios pensamientos y sentimientos, por ejemplo, y no tuviera que ocultarlos detrás de una identidad ficticia y defensiva. O cuando le transmitieron que podía hacer cualquier cosa aunque fracasase, porque fracasar no es tan importante como experimentar y aprender, especialmente si es el movimiento interior —genuino, auténtico— el que lleva a la acción. Lo valioso por ejemplo, no es llegar a ser un virtuoso del piano, sino tocar el piano cuando uno se siente movido a hacerlo y disfrutar con ello.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“primero es un pecado que rinde pleitesía al demonio de la falsedad y la impostación; el segundo, al de la cobardía, y el tercero, a la acedia o pereza de conciencia para escuchar los propios movimientos profundos. Ten siempre el coraje de respetar lo que tienes y darlo a la vida, sea lo que sea: escribe poemas, toca el arpa, cásate, sé jardinero... Entrega aquello que te mueve, que es tu don, tu talento y tu regalo. No quieras impostarte, no quieras ser quien no eres, no quieras aparentar que tienes la gracia del verso si la musa no pretendió dártela. Sé real, verdadero, no un personaje fabricado para interpretar en el mundo. Aprende a escuchar tu cuerpo y tu verdad interior en las horas más calladas de la noche: en ellas descubrirás lo que debes hacer irremediablemente. Apunta, pues, tus flechas al futuro, que construyan vida. En ello y en el amor que hayas vivido encontrarás sentido.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Te miro y veo tu vida, Juvenal: sé exactamente cómo será, y vengo a susurrarte que hay tres grandes pecados que debes evitar. El primero es dar lo que no tienes y no eres; el segundo es no dar lo que tienes y eres, y el tercero es no tomarte el trabajo interior de distinguir lo que tienes y eres de lo que no tienes ni eres. El”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“En la juventud, uno se cree muy grande, muy «yo», y lo grita a los cuatro vientos, pero luego, con el tiempo y con fortuna, se adelgaza a sí mismo y se vuelve más y más «tú», y luego más y más «todos». Avanzar, crecer, significa extender el corazón en todas las direcciones: hacia todo, hacia todos, sin exclusión. Y crecemos agrandando más y más los movimientos expansivos del corazón, hasta que no hay un solo gramo de lo que llamamos «otros» que no sea parte nuestra.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Trata de seguir la máxima de san Agustín: toma con alegría lo que la vida te trae y suelta con la misma alegría lo que la vida te quita.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Pero ¿por qué se separan las parejas? Desde luego que no por falta de amor, por lo menos en su mayoría, sino más bien por falta de capacidad para gestionar el amor en la dirección del bienestar y el crecimiento. Es una bendición cuando en la pareja uno más uno da como resultado más de dos. Entonces la pareja fluye con facilidad y se acompaña en un proyecto vital gozoso. Otras veces, por desgracia, uno más uno es bastante menos que dos. Entonces la pareja se desvitaliza y su intercambio no provee nutrición ni desarrollo, entrando así en la zona peligrosa. El amor crece en la dirección del bienestar cuando se toma en consideración el orden. Hay unos Órdenes del Amor (concepto nuclear de las Constelaciones Familiares) que, al cumplirse y respetarse, promueven que las personas se sientan bien en general, especialmente en las relaciones entre padres e hijos, así como en las relaciones de pareja. Por ejemplo, todo es más fácil cuando los miembros de la pareja toman lo que recibieron de sus padres y sintonizan con ello, porque si no es así activan demandas excesivas hacia la pareja y caen fácilmente en la frustración. Dicho de manera llana: la pareja no es una relación materno-filial, sino una relación entre adultos. También ayuda, por ejemplo, saber que los hijos aman a ambos padres y que en un divorcio no pueden elegir ni tomar partido. En el hijo, los padres permanecen juntos aunque se separen.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Una buena forma de salir del yo y sus vanidades es el agradecimiento: tomar y alegrarse cada día de lo que trae la vida. La gratitud, la conjugación del verbo agradecer, es un fertilizador y una escalera que nos acerca más y más al bienestar y a una vida real y gozosa. Esta gratitud tiene que ver con la conformidad, que no significa resignación ni conformismo burdo, sino aceptación trabajada de lo que es. O, si se quiere, de lo que ya ha sido y ya no puede ser cambiado. Así, las personas más felices son las más agradecidas, y las más agradecidas son las más capaces de tomar lo que la vida les da a cada momento y agradecerlo. Y cuando agradecen, aumenta su tomar, y cuando aumenta su tomar, aumenta su agradecimiento, con lo cual se produce un bucle de gozo, un más y más en alegría.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“fracasar”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“veces me encuentro con personas que han tenido éxito muy rápido y muy jóvenes, y pienso: «¡Pobres! ¿Sabrán surfearlo y sobrevivir a ello? ¿Logrará su alma permanecer a salvo de sus logros?». Porque corren el riesgo de confundirse, creyendo en demasía que son personas especiales y que su éxito es por méritos propios, en lugar de saber que son sólo instrumentos de una voluntad más alta que los toma a su servicio o que se trata de un regalo o un préstamo, si no de un azar de la vida. Tal vez no consigan darse cuenta de que el genuino éxito no es ganar, sino servir, esto es, poner a disposición de la vida nuestros talentos y capacidades. Quizá no comprendan que somos instrumentos y no metas, y que aquel al que llamamos «yo» y consideramos nuestra identidad resulta insignificante en la gigantesca circunferencia de las cosas. Pueden identificarse tanto con el ganar y con una idea tan hinchada de sí mismos que pierdan el contacto con el juego real de la vida y con la idea fundamental de que todo es perecedero.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“O mientras dibujamos en nuestra mente a los hijos perfectos que queremos, nos olvidamos de que nuestros hijos son reales y muchas veces no son los genios que quisiéramos, ni tienen por qué serlo; son sencillamente como son. Perfectos en sí mismos. Fritz”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Los pájaros cantaron al hacerse de día. Empieza de nuevo, oí que decían. No pierdas el tiempo pensando en lo que ya pasó, o en lo que aún no ha pasado. (...) Tañe las campanas que aún pueden repicar, olvídate de tu ofrecimiento perfecto; todo tiene una grieta, así es como entra la luz. Es importante saber que, tanto si cruzamos las puertas de la izquierda como las de la derecha, tanto si nos expandimos como si nos contraemos, los pájaros siguen cantando y su sencillo y preciso mensaje es: «Empieza de nuevo». Siempre empieza un nuevo día, constantemente hay un nuevo ahora. Vivimos ahora, siempre ahora, en exclusiva el ahora. E importa lo nuevo, el ahora sorprendente y creativo que nos llena a cada momento. Importa siempre lo posible, y lo posible es el presente. Como afirma Virginia Satir: «Eres libre de saber que todo lo que ha pasado permanece en el pasado».”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Éste es un punto importante del cuento, y es un poco arduo de explicar si no es desde una perspectiva espiritual. Para tratar de hacerlo utilizaré un poema de Leonard Cohen que forma parte también de la letra de una canción titulada Anthem.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“El segundo pecado es el de la impostura, el de la falsedad y el simulacro, muy extendido en un mundo tan desconectado de lo natural y lo instintivo, que nos hipnotiza con su marketing vano, grosero y pusilánime, con sus valores superficiales de usar y tirar. Tiene que ver con el hecho de no confiar en que uno, siendo como es, va a estar bien; en que uno, estando en su propia verdad, va a recibir y dar el amor y la seguridad que necesita. Falta la que debería ser natural autoestima. Se incurre así en una falta al debido amor y al merecido respeto hacia uno mismo. Se desconfía de lo espontáneo y natural que hay en uno mismo y se piensa que el amor y el reconocimiento únicamente se obtendrán con el tener y el desempeñar un rol, más que con el ser y el fluir. De ahí deviene el camuflaje que, por desgracia, acaba siendo autoengaño. Las personas que se impostan creen que pueden compensar el amor que no sienten hacia sí mismas logrando que otros las amen gracias a su camuflaje. Se inventan un personaje con la esperanza de que serán más reconocidas y de que con el amor del otro les irá mejor. Pero, en el fondo, el problema persiste, y ese problema es la falta de amor a sí mismas. Ojalá la educación familiar y social incorporara una aceptación más grande del ser genuino y espontáneo de cada uno; ojalá no exigiera que el alma de los niños tuviera que adaptarse a modelos culturales sin corazón o de mercado sin fraternidad; ojalá no sedujera a muchos con el tentador anzuelo de ser lo que no son, hasta tal punto que a menudo se falsean no sólo ante el mundo, sino también ante sí mismos. Como expresaba Pessoa: «El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente». En el intrincado teatro de nuestra personalidad, corremos el riesgo de tomarlo todo como ficción, de encerrarnos en un complejo laberinto de rostros superficiales y perder de vista nuestra honda autenticidad. Si en el pecado de cobardía no entregamos a la vida lo que tenemos para entregar, en la falsedad y en la impostura pretendemos darle a la vida lo que no tenemos.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Las personas que tienen miedo, que están en el pecado del miedo y la retracción que conlleva, y no dan a la vida lo que tienen para darle, en el fondo sufren una falta de amor a la realidad externa. Viven la realidad de la vida como amenazante y peligrosa, les falta amar al mundo tal como es, y a los demás tal como son. De hecho, no es posible tener miedo sin albergar pensamientos críticos o agresivos sobre los demás o sobre el mundo. Cuando tenemos miedo de alguien es que ya hemos dejado de mirarlo bien, y nuestra mala mirada, nuestra atribución de defectos y malas intenciones, como déficit de amor, fabrica al enemigo al que luego tememos. Y si convertimos el mundo exterior en un lugar peligroso, si convertimos a los demás en nuestros enemigos, teñimos la vida con un colorante paranoico y persecutor; a manos del conocido mecanismo psicológico de la proyección, les conferimos a los demás nuestra propia violencia, y entonces no nos arriesgamos a dar lo que tenemos, ni a ser lo que somos, nos enquistamos en el miedo y la autodisolución, en la autodefensa crónica, o nos refugiamos en un torreón de invisibilidad o de puros pensamientos sin acción, en lugar de desarrollar la valentía. Falta amar al mundo tal como es, y a los demás tal como son. Se necesita desarrollar la perspectiva de que el mundo es un lugar bueno y acogedor, y no amenazante y cruel. Ambas miradas pueden ser igualmente ciertas e igualmente erróneas, según los elementos de la realidad en la que pongamos la atención. Sin embargo, logran un salto existencial de mayor envergadura aquellos que extienden el amor incluso hacia el lado oscuro de la realidad y de sí mismos.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Muchas vidas se amargan por no seguir el ritmo del tambor que suena en su interior (en el ámbito que sea: afectivo, profesional, social, espiritual, etcétera), se malogran por no seguir la verdad de los propios movimientos interiores, por no arriesgar, por querer permanecer a salvo en la orilla de la aparente seguridad, por temor a la crítica, al desamparo, a la pobreza, a la soledad, a cualquiera de los cuatro temibles jinetes que se proyectan en el futuro. Sin embargo, no he conocido a nadie que, habiendo seguido los verdaderos latidos de su tambor interior tras reconocerlos con claridad (y a veces integrando voces contrapuestas), se sienta realmente perdido.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“A algunas personas les cuesta orientarse en momentos clave de la vida, les cuesta permanecer en el no saber, esperar, saber no saber, aguardar la señal que indica el norte; y, cuando saben, no siempre les resulta fácil poner toda la carne en el asador, tomar la determinación debida, arriesgar y tensar el arco. En el ámbito de la profesión y la vocación, hallamos que algunas personas tienen una clara propensión hacia lo que las mueve, y lo reconocen claramente; no pueden hacer otra cosa, a riesgo de sufrir. Están tocadas por una misión y un talento: la música, la biología, el arte, la medicina, la construcción, la jardinería... Tales personas cuentan con la ventaja de que no pueden hacer más que lo que constituye su vocación, y si no lo hacen pagan un alto precio en frustración y amargura. Otras, en cambio, no tienen una vocación definida ni una misión fija, lo cual conlleva desventajas, pero también ventajas, como la de que pueden hacer muchas cosas distintas, en un abanico flexible y plural, y no se sentirán tan fácilmente frustradas (sólo perdidas o desorientadas a ratos). Sin embargo, nunca sentirán con fuerza la bendición de ser arrastradas por ese movimiento irresistible en el que parece que la vida toma las riendas hacia una inapelable vía, y no queda otra que rendirse a ella y aceptarla. Quienes viven su vocación y dejan de resistirse y se entregan a ella, lo viven como una bendición y un servicio. Se sienten guiados.”
― La llave de la buena vida
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“Así, la verdad es la capacidad de ser uno mismo a cada momento, evitando la impostura y el simulacro; la valentía es la capacidad de atreverse a dar lo que se tiene para dar, superando los miedos que puedan paralizarnos, y la conciencia es estar atento siempre a las señales —«aguzar el oído», en expresión de Rilke; «darse cuenta», en jerga gestáltica— y vencer la pereza de poner atención y ahondar en uno mismo y en los mensajes que nos llegan de nuestras profundidades: del cuerpo, de lo sutil, de lo intuitivo, de lo onírico, de los sentimientos, de los campos relacionales, de los hechos azarosos, de la conexión inspirada con lo trascendente, etcétera.”
― La llave de la buena vida
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“Decía que son tres las virtudes y tres los pecados. Unas se definen en contraposición a los otros: la verdad versus la falsedad, la valentía versus la cobardía y la conciencia versus la inconsciencia. Las primeras son necesarias porque existen los segundos,”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Éste es el regalo que los padres entregamos a nuestros hijos. Y al hacerlo les decimos: «Ahora tú tienes los tres recursos y las tres posibilidades de error, y está en tus manos decidir qué haces con ellos». Y luego agregamos: «También debes saber que hay una voluntad más grande, que es la presencia divina en ti y en todas las cosas. Y esa presencia, ese espíritu, es algo así como el metal del que está hecha la llave: el oro. Hagas lo que hagas con ella, hay una fuerza mayor, un Alma Grande, que está en todos tus actos y tiene su propia inspiración y sus propios designios, y ojalá la sientas y te apoyes en ella, pues siempre es confiable. Es algo así como la vida viviéndote».”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“«La felicidad consiste en tomar con alegría lo que la vida nos da y en soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita». De hecho, el cuento, y el libro en su conjunto, se podrían resumir en esa frase. O en esta otra, muy parecida, aunque un poco más sofisticada: el secreto de la buena vida consiste en saber ganar sin perderse a uno mismo y en saber perder ganándose a uno mismo. Es decir, en saber ganar y saber perder manteniendo de alguna manera la quietud y el equilibrio interior; en saber tomar y saber soltar con buen ánimo, preservando la serenidad, el sentido y la esperanza.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Por eso, a partir de hoy tu vida queda en tus manos y te pertenece por completo.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
“Y en el camino uno aprende, en especial de lo que en su momento fue tan doloroso y quebrantador, o sea, de las puertas de la derecha que logramos atravesar. Por ejemplo, uno aprende que todo cambia, que cada día trae su nueva tarea, que la luz siempre acaba volviendo, que en los descalabros descubrimos la fuerza oculta en cada uno, que del caos emerge el nuevo orden, que los hijos se fortalecen con las dificultades.”
― La llave de la buena vida
― La llave de la buena vida
