Del otro lado del jardín Quotes
Del otro lado del jardín
by
Carlos Framb259 ratings, 4.17 average rating, 45 reviews
Del otro lado del jardín Quotes
Showing 1-13 of 13
“El estoicismo entiende el suicidio como la puesta en práctica de la libertad que posee el ser humano para abandonar una vida que considera ya indigna e impropia de su razón.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Dado que no hay más inmortalidad que la huella que dejamos en la memoria de los otros, sé que mientras siga cultivando tu recuerdo, madre querida, no morirás del todo.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Hace unos días hallé estas palabras de Simone de Beauvoir: Cuando un ser querido desaparece, pagamos con miles de remordimientos por haberlo sobrevivido. Su muerte nos descubre su singularidad única […] Nos parece que hubiera debido tener más sitio en nuestra vida, por lo menos todo el sitio posible.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Ahora sé que la amistad, frágil y ardua como es, se prueba en la hora dura, y que ante la adversidad el verdadero amigo no huye, no calcula, no pregunta, no juzga, no hace cábalas, no pide explicaciones.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Una de las funciones más nobles de la razón es la de saber cuándo ha llegado el momento de abandonar este mundo”.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Más adelante, cuando empecé a profundizar en los temas de la ciencia, el rechazo histórico por parte de la Iglesia católica de la teoría atomista, de la astronomía heliocéntrica, de la noción de una pluralidad de mundos, de la teoría evolutiva y del poligenismo humano, de la datación geológica y de la ingeniería genética —logros soberbios de la inteligencia, ganados con gran sacrificio y a base de paciente investigación, de observación y cálculo—, me dieron la certeza de que las religiones son sólo historias inventadas por el ser humano para evitar mirar cara a cara su destino mortal, y para asegurarse el poder sobre sus semejantes.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“La figura de Jesús seguía pareciéndome amable, pero definitivamente no podía dar crédito a su ascendencia divina o a sus poderes sobrenaturales. La virginidad de María, la realidad de un limbo donde languidecen las almas de los niños muertos antes del bautismo, la presencia real y sustancial de la carne y de la hemoglobina de Cristo en la hostia y en el cáliz, eran píldoras que no me podía tragar.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“¿por qué ningún mandamiento nos exhortaba a aprender, a cuidar la naturaleza, a tratar con respeto a los animales, y en cambio sí se nos prohibía desear a la mujer del prójimo, como si desear fuera un acto voluntario?”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Poco o nada comprendía mi madre de dogmas o de misterios; su religión se limitaba a una simple y ciega fe en Dios, y en tal sentido puede decirse que la suya era la fe del carbonero. Nacida en un hogar católico, sin oportunidades de educarse, ignorante en cuestiones de historia, de filosofía o de ciencia, sin defensas intelectuales contra el virus de la superstición, ¿qué posibilidades tenía de indagar, de dudar, de elegir, de escapar al insidioso troquelado cristiano y al adoctrinamiento en boga?”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Por otra parte, no acababa ella de dar pleno crédito a la existencia de un más allá o a la supervivencia del alma. Y no era ajena a la paradoja de un Dios bueno y sin cuya voluntad no cae una hoja, y un mundo en el que existe el sufrimiento.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Había asimismo en ella, hay que decirlo, cierto anticlericalismo, en el sentido de que descreía de la infalibilidad de los sacerdotes. No en vano vivió durante veinte años en la proximidad de una parroquia. Le indignaba que tantos de ellos se dieran una vida regalada, y no veía con buenos ojos todo el boato, la pompa, el oro y el lujo de la Iglesia, en contradicción con el evangelio de la caridad y la pobreza. Consideraba que en los aspectos morales arriba mencionados la política de la Iglesia estaba equivocada.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“ya. De todas maneras, el médico responsable no podrá tomar ninguna decisión sin el permiso de un comité, que habrá sometido al paciente a una sesión de tortura. La prudencia me aconsejaba ir allanando el camino, y, como quien hace los preparativos para un largo viaje, tener todo dispuesto para cuando llegara el momento del último adiós. Simultáneamente con la obtención de los medicamentos, debía explorar la posibilidad de que mamá juzgara aceptable la muerte voluntaria para sí misma. Teníamos que salvar el hiato que mediaba entre sus creencias religiosas y mi postura escéptica, entre su concepción del suicidio como un pecado y la mía que lo entiende como un ejercicio de dignidad, libertad y honor. El nudo por desatar era Dios.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
“Me sentía en el deber moral de protegerla, de ayudarla a sustraerse, no sólo de los males que la martirizaban desde adentro, sino de la eventual tiranía de los médicos, que, como una nueva casta sacerdotal, se han arrogado la prerrogativa de decidir cuándo se vive y cuándo se muere.”
― Del otro lado del jardín
― Del otro lado del jardín
