Diarios 1954 - 1991 Quotes

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Diarios 1954 - 1991 Diarios 1954 - 1991 by Abelardo Castillo
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“del capítulo de novela inconclusa, de la estampa, etcétera.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Estoy en desacuerdo con Sabato en esto de escribir poco. La obra maestra, por supuesto, no se da por mera acumulación; pero tampoco se la puede buscar del modo que él pareciera buscarla: reduciéndola a un solo libro. La obra maestra no es la esencia de todo lo que uno lleva consigo; sino una especie de suma sintética. Además, se parece a la muerte: llega sin anunciarse, en cualquier momento.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“día y, sobre todo, OLVIDARME ABSOLUTAMENTE de cuanto he escrito. Leerse a uno mismo es una especie de opio nefasto; adormece la inteligencia. Las palabras propias ejercen una fascinación embrutecedora: obnubilan. No se necesita pensarlas; ya están pensadas. Y, por supuesto, son incapaces de sugerir ideas nuevas; lo sumergen a uno como en un acuario, le facilitan la pereza. Opio, exactamente. Y yo, toda mi vida, he necesitado la excitación, los impulsos exteriores. La publicación y el estreno de El otro Judas, las continuas copias de Israfel, la edición de Las otras puertas, me han hecho meterme en un sistema de palabras que para mí ya no significan nada, puesto que no me pueden agregar nada. Ni siquiera sirven para entrar yo en mí mismo, para plantearme interrogantes.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“más. Bajo la dictadura militar volvimos a cambiarle el nombre (El ornitorrinco) y salimos otros siete años. Contorno, la revista de David, sin que nadie la prohibiera, se marchitó más rápido: duró cinco o seis números. Lo digo”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Revista política, de orientación socialista, que apareció en los sesenta, dirigida por Pablo Giannuzzi. Colaboraban en ella Carlos Portantiero, Franco Mogni, etc. Che publicó una entrevista a David Viñas y, poco después, un comentario mío a esa entrevista. Como consecuencia, Viñas me escribió una violenta carta personal que”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Pero no le haré a Cortázar o a Sabato, a Asturias o a Barletta, el ultraje que, hasta aquí, me he hecho yo mismo. No los defenderé de usted.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Pero claro, Viñas, ¡qué pretendía! Le repito: aprenda a leer, a entender. Ese cuento no trata el problema que según veo le preocupa tanto. Además me parece algo exagerado, amigo, que por aquello de no tener coartada frente a la burguesía deba El grillo cambiar no ya estilo literario y abandonar la erudición, sino transformarse en cangrejo. Y por fin, como “El marica” lo escribí yo y usted lo sabe, le aconsejo no tomar como método crítico la total ignorancia de cuanto lee y, por método polémico, la deshonestidad intelectual, la difamación o el olvido de cerrar cartas miserables. Esto va en serio, Viñas. No me confunda a mí con Murena o con alguno de esos pobres diablos a quienes aterrorizan sus trompadas e insultos. Tampoco confunda a la gente de El grillo con los barbuditos que lo siguen, le temen o con esos homosexuales (según me entero por usted, de Correas) que usted defiende.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“burguesía, sin perder la voz, como escribió Liberman, y sin perder tampoco aquello que Sarmiento aconsejaba no perder: la sonrisa. Estar en la izquierda no es ser siniestro, en todo lo que el adjetivo tiene de tenebroso y tuerto.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Pero no. El grillo de papel, hágase el gusto, no significa absolutamente nada. Y Contorno ¿qué significa?: ¿epidermis, superficialidad, lo exterior, cáscara, barniz, cutis, encuadernación, apariencia? Contorno: ¿croquis, tejido adiposo, nada-adentro? ¿Qué? No creo que por el lado de afuera la confrontación sea desfavorable para nosotros.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Imagine una pieza teatral donde los actores recitaran comprometidos párrafos del Manifiesto Comunista o (por aquello de no tener coartada) se pusieran a fornicar enérgicamente en escena. Todo será muy revolucionario, muy audaz, no lo niego. Pero nadie me hará creer a mí que eso es arte dramático.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“su relato con lesbianas, pederastas o curas desenfrenados. Pero, según usted, el compromiso surge de no tener coartada frente a la burguesía con lo que se está escribiendo. Esto ante todo es definir las cosas por la negativa”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Correas, argumenta usted, puso su homosexualidad sobre la mesa. Yo respondo a eso que no por ponerla sobre la mesa o sobre cualquier otro mueble puede llamarse un hombre escritor comprometido si, en principio, y ya que se dedica a la literatura, no es un buen escritor. Escribientes a la moda, enfants terribles, literatas a la Françoise Sagan, mínimos discípulos de Nabokov, periodistas de las miserias humanas, eso sí hay a montones.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“ciertos escritores que quieren justificar con estrépito una obra mediocre” (Castillo-Liberman, El grillo de papel Nº 6).”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“cuando lo bajaban) para preguntar qué hicieron, entre el 46 y el 55, los hombres que hoy andan por los treinta y tantos. Algunas cosas de los más viejos, eso conocemos. Pero, y los que tenían nuestra edad de ahora entonces, qué hacían, con quién estaban. Cuál es la novela de testimonio, el poema rebelde, el drama comprometido que escribieron. Estaban con Perón, con el Frente Democrático o en ninguna de ambas partes. Clamaban, como hoy, revolución, revolución, o jugaban —igual que nosotros pero con diez años más— a las figuritas. Entendían que Perón fue esencialmente un fascista que estaba creando una conciencia pequeñoburguesa en el proletariado, o simplemente pensaban que “es muy jodido trabajar con él, aparte de que el peronismo es un quilombo” (David Viñas, reportaje en Che). Cómo era la cosa por aquel tiempo que nos faltó a nosotros.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“por fin, el de los chalecos rojos. Ahí está la cuestión: los rojos chalecos que horrorizan a las niñas burguesas.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“hasta que me echaron por comunista (ahora vivo de alguna colaboración o de parásito, pero tengo al menos estómago para reconocerlo), no heredé cuadros, ni casa ni bibliotecas ampulosas. Mis libros los compro a plazos, y si los leo y los recuerdo es porque para eso están los libros, la memoria y la honestidad. No cito por míos textos ajenos.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Con 48 números publicados, El Escarabajo de Oro apareció entre 1960 y 1974.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Mi soledad, o mejor, mi falta de compromisos —aunque monstruosa si se analiza fríamente— es lo único que me da el suficiente dominio sobre mí mismo, como para pensar en escribir. Junto a Bettina soy “humanamente” completo, pero debo entonces forjar un mundo para dos. Un mundo hermoso, no lo niego, pero imposible mientras, por ejemplo, no tenga un centavo. ÉSTA ES LA ÚNICA VERDAD. ¿Y qué sentido tiene el amor si todo depende de esto? ¿Qué sentido tiene la vida? El dinero, la necesidad de mierda de conseguir dinero no tiene nada que ver con el amor. Ni con nada. Lo emputece todo, lo banaliza todo, lo enferma todo. Dios mío, vamos a ver si éste no es el único argumento que justifica la necesidad de hacer una revolución en el mundo, no por amor a la gente, sino para que la gente pueda amar. Qué pasa con Romeo y Julieta si él debe trabajar en el frigorífico o en una oficina y pagar las cuotas de los muebles, o comprar ropa, o sencillamente comer.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Esta noche, un grupo de Tacuaras11 ha tiroteado el Teatro de los Independientes,12 donde se representan El otro Judas y Enterrad a los muertos. Hirieron a dos actores. Fue durante la función de Enterrad a los muertos —que es cuando todo el elenco del teatro está en escena. Rompieron vidrios, carteles, el Castagnino de la escalera. El busto de Romain Rolland, de Juárez, fue arrancado de su base y arrojado al suelo. No puedo explicar lo que sentí al verlo. Quise alzarlo; un policía no me dejó: no se podía tocar nada hasta que llegara no sé qué autoridad.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Los “intelectuales” y ella, la muchacha: Egle Martin. Hermosa, con algo de salvaje —briosa es la palabra—: con algo de potra. Antes de su llegada, a todos, hipócritamente, pareció fastidiarles la idea de que fuese a venir. Nini había dicho: “Va a venir Lalo Palacios”. “No vendrá con la mujer”, dijo no sé quién. Su entrada fue como un lamparón de luz, ahí, en medio de tanta inteligencia nacional. (María Rosa Oliver paralítica en su silla de ruedas y esa mujer entrando, algo increíble.)”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“No es lo mismo contar bien que ser cuentista. Al leer, uno interpreta el texto: lo mejora. Es necesario que la palabra escrita sea por sí misma enfática: exacta. Del mismo modo que suprimo los “preguntó”, “farfulló”, “señaló”, “terció” (abominables taras de periodista) —supresión basada en la expresividad de la palabra dialogada—, debo evitar que el texto de la narración se transforme en oral, que participe del teatro. No digo que un cuento no deba poderse leer en voz alta; todo lo contrario. Digo que, en la lectura en silencio, un buen cuento debe ser tan eficaz como cuando un actor lo interpreta.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“en cambio, no está “a la altura” de nadie, como no lo estaban Darío o Vallejo: eran ellos. En la novela todavía es peor. Menos mal que existió Arlt. Ni hablar de nuestros ensayistas a la francesa, de nuestros críticos —marxistas o no—, de nuestros pedantes del café de la calle Viamonte, de La Paz. Por el otro lado: el nacionalismo a la Dios, Patria y Hogar. Suponer que todo lo extranjero es depravado. Imaginar que un gaucho de circo es más real, más argentino, que un personaje de Arlt influido por Dostoievski.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“David Viñas entre el público, en primera fila. Se excusó de participar en la mesa pero había prometido hablar: no pronunció una palabra. Se limitó a mirarnos con silenciosa cara de vaca. Dalmiro Sáenz, desde la mesa, dijo en cambio esa idiotez sobre que si defendíamos la libertad de expresión en la Argentina deberíamos defenderla también en Rusia. Le contesté que tenía razón pero que NO estábamos en Rusia y que este tipo de problemas universales podíamos discutirlos, con más tiempo, en el café de la esquina. Otra de Dalmiro, a quien le tengo un misterioso cariño. Lo tomo del brazo para pasar por una puerta: tiene brazo de deportista. Le digo: Qué bíceps. Sí, me responde, pero nada de cerebro. El problema de Dalmiro es que piensa en voz alta. El de David, que no se sabe nunca qué piensa. O si piensa.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Prohibición de El grillo de papel. Mesa redonda sobre la libertad de expresión,”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“La crueldad es una característica de nuestra literatura. Las raíces, acaso, están en nuestro resentimiento —pero no en el sentido spengleriano que le da Ernesto—, o quizá en eso que digo de Cortázar, el miedo a la pasión. Somos duros, somos cínicos, somos crueles, porque tenemos miedo de ser sensibleros.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“Aquello que dice Bloy sobre el esplendor de la forma y la militancia religiosa.”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)
“El estilo. Leer permanentemente: Arlt Borges Sabato (la prosa de Uno y el Universo) Léon Bloy Las marginalias de Poe Cortázar Quevedo Sartre”
Abelardo Castillo, Diarios (1954-1991)