El Príncipe de Bórdovar 1 Quotes
El Príncipe de Bórdovar 1
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Itxamany Bustillo10 ratings, 4.60 average rating, 4 reviews
El Príncipe de Bórdovar 1 Quotes
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“Mientras yo intentaba arreglarme un poco lo observé, era muy guapo, demasiado atractivo, indescriptible a primera vista. Tan perfecto que parecía mentira, era imposible, ¿Me habría golpeado la cabeza y estaba alucinando? No había visto a un hombre así ni siquiera en las revistas... Tragué en seco, mi piel se estremeció y mi corazón comenzó a latir más rápido.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“Estaba muy confundida y seguía con temor, parecía que nadie sabía nada de lo que había pasado y si alguien podía aclararme las cosas ese era Randolph y tenía que esperar a que regresara. Estaba muy nerviosa por mi futuro en este lugar, solo hasta hablar con él iba a tranquilizarme y ese tiempo se me hacía eterno.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
― El Príncipe de Bórdovar 1
“—¿Puede decirle a su alteza que quiero verlo?
Randolph me miró sorprendido, como si no hubiera pasado nada;
—Hasta que su alteza no lo decida, no podrá verlo.
—¡No puedo, ni voy a esperar más! —Exclamé con impaciencia.
—Veré qué puedo hacer, pero no le prometo nada.
—Si puede ser hoy mismo mejor, es urgente.
—Si el príncipe accede a verla, tendrá que esperar el día y la hora.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
Randolph me miró sorprendido, como si no hubiera pasado nada;
—Hasta que su alteza no lo decida, no podrá verlo.
—¡No puedo, ni voy a esperar más! —Exclamé con impaciencia.
—Veré qué puedo hacer, pero no le prometo nada.
—Si puede ser hoy mismo mejor, es urgente.
—Si el príncipe accede a verla, tendrá que esperar el día y la hora.”
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“Porque el príncipe natural tiene menos razones y menor necesidad de ofender: de donde es lógico que sea más amado; y a menos que vicios excesivos le traigan el odio, es razonable que le quieran con naturalidad los suyos.” N. Maquiavelo”
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“Sabía perfectamente con quien me había encontrado y literalmente había estado en los brazos del príncipe.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“El interior del castillo parecía un sueño, arquitecturas góticas, medievales, barrocas y clásicas decoraban el lugar con finísimos acabados. Era una completa galería de arte coleccionando esculturas y pinturas de los antepasados que formaron parte de la historia de Bórdovar.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“Esta es la historia de un príncipe con su reino en medio del mar, que sin saberlo aprendió a recorrer las calles de su pueblo e interactuar con su gente, para conocer sus necesidades.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“Después de la visita del mayordomo, el príncipe no pudo seguir escribiendo. La “Gymnopedie No 1” de Satie sonaba para sí, demostrando su estado de ánimo. Colocó a un lado la pluma y se levantó en dirección a la ventana. Su porte era erguido y su paso firme. Colocó sus manos hacia atrás sujetándolas mientras observaba el horizonte. Respiraba suavemente tratando de contener el aire y soltándolo lentamente. Ya no estaba seguro, dudaba de su decisión. Por su mente pasaron muchas cosas y las bases de su tranquilidad comenzaban a sacudirse. Había sido indiferente a las mujeres y ella, no sería la privilegiada en captar su atención. No había sentido nada por ninguna y ella no sería la excepción. Era demasiado altivo y orgulloso. Y esa, era su decisión.
Ningún asunto de estado le había quitado la paz como ella. No la conocía, ni deseaba hacerlo. Por primera vez comenzó a cuestionarse, por primera vez comenzaba a sentirse nervioso. Por primera vez sentía una serie de extrañas y desconocidas emociones. Y por primera vez, comenzó a odiarse por eso.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
Ningún asunto de estado le había quitado la paz como ella. No la conocía, ni deseaba hacerlo. Por primera vez comenzó a cuestionarse, por primera vez comenzaba a sentirse nervioso. Por primera vez sentía una serie de extrañas y desconocidas emociones. Y por primera vez, comenzó a odiarse por eso.”
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“Realmente estaba sorprendida por la manera de actuar de Jonathan, al menos había insistido en verme y disculparse por algo tal vez insignificante ahora que lo pensaba. Su caballerosidad me sorprendió realmente, prácticamente no me había tocado y aún así aquí estaba, literalmente de rodillas pidiéndome perdón, al menos buscó la manera de arreglar las cosas. Estaba admirándolo, era un digno caballero inglés algo que no puedo pensar del príncipe y que no pudo ser. No pudo darme de una vez la cara y disculparse, pero no podía esperar eso de él, su orgullo no se lo permitiría o tal vez su cobardía.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“Cerré los ojos como me dijo y lentamente me giró hacia él. Puso sus manos en mi cara y me acercó a la suya, por alguna razón no podía reaccionar y me estaba dejando llevar. Inconscientemente puse mis manos en su pecho y al sentirlo tan firme y tan fuerte una reacción extraña y placentera se activó en mi cuerpo. Poco a poco sentí su cálido aliento y su nariz tocando la mía y sin darme cuenta, sus labios se posesionaron de los míos con fuerza, sujetándome de la nuca para evitar que lo rechazara, asaltando mi boca, explorando con su lengua, bebiendo mi esencia, dejándome sin aliento y amenazando con arrancarme los labios y ahogarme. Jadeaba intentando respirar y él gemía a la vez que succionaba todo de mí, mi cuerpo se excitó respondiendo a él de manera exagerada al sentir su fuerza, mis instintos de mujer me habían traicionado.”
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“En su juego, Loui quiso poner una uva en mi boca y al momento que me acerqué para morderla, inmediatamente me besó de nuevo posesionándose de mi boca con fuerza, con vehemencia, al mismo tiempo que sujetaba mi cuello para evitar que escapara de él. Me estaba devorando, parecía que su lengua buscaba con ansiedad el sabor de la mía, a la vez que también, sentía con placer el sabor de la uva que tenía y yo, hacía exactamente lo mismo. Sus besos sabían a gloria, la suavidad de sus labios era deliciosa y yo deseaba bebérmelo por completo. Su actitud me hacía desear más cada vez. Este hombre era fascinante y me tenía locamente enamorada de él.”
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“—Señorita Constanza —dijo el doctor con un brillo en sus ojos verdes y besando mi mano—, no había tenido el placer de saludaros este día, veo que sois una imponente amazona. ¿Os gustaría dar un paseo conmigo en el ocaso?
—Lo siento doctor Wallace —le contestó Randolph—, la señorita tiene unos asuntos pendientes más tarde, así que el paseo será otro día.
—Es verdad —le dije—, lo siento Jonathan. Mi tiempo ahora está limitado.
—¿Tan limitado que tiene tiempo como para salir a dar un paseo a caballo? —Expresó el duque con sarcasmo.
—Lo siento —le respondió Randolph—, no le había podido avisar, pero su alteza llegó esta madrugada y a él, es a la única persona a la que la señorita le da razón de sus asuntos. Todo lo que ella haga en este lugar, es con el consentimiento de su alteza.
—Ah sí… —Me miraba el duque fijamente rodeándome como si fuera un buitre—. Pues me gustaría saber a cambio de qué, tantas consideraciones.
—No le permito que me hable así. —Reaccioné molesta sin pensarlo—. No voy a permitir que me ofenda.
—¡Insolente! —Me gritó—. ¿No tienes claro cuál es tu lugar aquí? ¿No sabes con quién estás hablando? Yo soy el duque de Kronguel Rodolfo Von Hanslow, pídeme perdón por tu falta de respeto o haré que castiguen tu atrevimiento.
—Yo sé perfectamente quien es usted. —Le dije firmemente sosteniéndole la mirada—. Y no voy a pedirle perdón porque fue usted, el que me ofendió con su insinuación.
—¡Te voy a enseñar a…! —Exclamó levantando su mano para darme un azote con la fusta. Pero diciendo esto, comenzó a sentirse mal sujetándose el pecho.
—Es suficiente. —Randolph firmemente se colocó frente a mí interponiéndose y protegiéndome—. Si le molesta la presencia de la señorita Constanza, es mejor que lo hable con el príncipe.
—¡Excelencia por favor! —Jonathan se apresuró sosteniéndolo—. ¡Recordad lo delicado de vuestro corazón!
—Por supuesto que lo haré. —Se dirigió el duque a Randolph tratando de respirar con tranquilidad, calmándose y conteniendo su enojo—. Pronto sabrán aquí quien soy yo y cuando eso suceda, —mirándome fijamente agregó—: Me voy a encargar de ti personalmente.”
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—Lo siento doctor Wallace —le contestó Randolph—, la señorita tiene unos asuntos pendientes más tarde, así que el paseo será otro día.
—Es verdad —le dije—, lo siento Jonathan. Mi tiempo ahora está limitado.
—¿Tan limitado que tiene tiempo como para salir a dar un paseo a caballo? —Expresó el duque con sarcasmo.
—Lo siento —le respondió Randolph—, no le había podido avisar, pero su alteza llegó esta madrugada y a él, es a la única persona a la que la señorita le da razón de sus asuntos. Todo lo que ella haga en este lugar, es con el consentimiento de su alteza.
—Ah sí… —Me miraba el duque fijamente rodeándome como si fuera un buitre—. Pues me gustaría saber a cambio de qué, tantas consideraciones.
—No le permito que me hable así. —Reaccioné molesta sin pensarlo—. No voy a permitir que me ofenda.
—¡Insolente! —Me gritó—. ¿No tienes claro cuál es tu lugar aquí? ¿No sabes con quién estás hablando? Yo soy el duque de Kronguel Rodolfo Von Hanslow, pídeme perdón por tu falta de respeto o haré que castiguen tu atrevimiento.
—Yo sé perfectamente quien es usted. —Le dije firmemente sosteniéndole la mirada—. Y no voy a pedirle perdón porque fue usted, el que me ofendió con su insinuación.
—¡Te voy a enseñar a…! —Exclamó levantando su mano para darme un azote con la fusta. Pero diciendo esto, comenzó a sentirse mal sujetándose el pecho.
—Es suficiente. —Randolph firmemente se colocó frente a mí interponiéndose y protegiéndome—. Si le molesta la presencia de la señorita Constanza, es mejor que lo hable con el príncipe.
—¡Excelencia por favor! —Jonathan se apresuró sosteniéndolo—. ¡Recordad lo delicado de vuestro corazón!
—Por supuesto que lo haré. —Se dirigió el duque a Randolph tratando de respirar con tranquilidad, calmándose y conteniendo su enojo—. Pronto sabrán aquí quien soy yo y cuando eso suceda, —mirándome fijamente agregó—: Me voy a encargar de ti personalmente.”
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“Cuando me la hubo puesto, sus manos tibias envolvieron mi cuello y acercó mi cara a la suya. Cerré mis ojos para sentir que nuestras narices se tocaron acariciándose y gentilmente, con suavidad nuestros labios se encontraron por primera vez en un mismo sentir, ansiosos y sedientos por beber la dulzura de nuestro ser. Mi cuerpo temblaba y sé que él también estaba nervioso, por un instante ese besó me llevó al cielo y me bajó de nuevo a la tierra. De manera sutil, sus brazos bajaron y envolvieron mi cintura, mientras que los míos se aferraron a su cuello para no dejarlo ir. Nuestras lenguas se encontraron y jugaron entrelazándose, danzando juntas por primera vez, disfrutando con deleite el beber de nuestros sabores. Sentir la suavidad de sus labios estaba enloqueciéndome y no quería dejar de beber de ellos, quería más, mucho más. Las palpitaciones del corazón eran fuertes y aceleradas y una corriente eléctrica que recorrió mi cuerpo había encendido la chispa de la excitación, de pronto, ya estaba envuelta en un excitante e inexplicable revuelo de fantasías y sentía que mi piel ardía de deseo por él. Era delicioso, su sabor me estaba volviendo insaciable. El aire me faltaba, no era suficiente, la fuerza y el ritmo pasional me hacía pensar que Loui deseaba devorarme y yo quería hacer exactamente lo mismo. Un remolino, una tempestad, un huracán me estaban elevando a las alturas, mi cuerpo liviano, nuestros labios juntos y las caricias de sus manos me habían llevado a contemplar el universo.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“—Cuando te dirijas a mí —replicó de nuevo seriamente el fastidioso duque—, debes hacerme una reverencia y no es una sugerencia, es una orden, es tu obligación. El grado de mi título está en la línea después del principado y así como llamas con el debido respeto a mi sobrino “su alteza” al referirte a mí, lo harás diciéndome “excelencia” ¿Está claro? Entiendo que no sabes nada de costumbres nobles, pero ya que me tomé la molestia de instruirte al respecto, espero que lo hagas.
“Lucrecia Borgia” —pensé mirándolo fija y seriamente—. “Deseaba ser Lucrecia Borgia y darle de beber algo más que vino al tipo, porque de verdad me había hecho hervir la sangre, pero de coraje.
—Como usted diga, excelencia. —Intenté reverenciarlo y evitar que notara que me había humillado. El odioso duque, ignoró completamente mi saludo.”
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“Lucrecia Borgia” —pensé mirándolo fija y seriamente—. “Deseaba ser Lucrecia Borgia y darle de beber algo más que vino al tipo, porque de verdad me había hecho hervir la sangre, pero de coraje.
—Como usted diga, excelencia. —Intenté reverenciarlo y evitar que notara que me había humillado. El odioso duque, ignoró completamente mi saludo.”
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“—Veo que ya está listo doctor Wallace. —Randolph se dirigió a él.
—Así es. —Le dijo mientras no dejaba de verme.
—Ah… —Continuó Randolph—. Señorita Constanza le presento al doctor Jonathan Wallace, médico privado de su excelencia. Doctor, le presento a la señorita Constanza Norman, tutora de artes e invitada de su alteza.
—Es un placer conoceros. —Me miraba sin poder parpadear mientras hacía una reverencia y besaba mi mano.
—Mucho gusto doctor Wallace. —Lo saludé impresionada por su acento. Era un hombre muy guapo, alto, de cabello rubio, ojos verdes y piel blanca. Se notaba que era muy fino y su perfume de hombre… Era muy delicioso y embriagador.
—Por favor, llamadme Jonathan. —Con un suave tono de voz me dijo, mientras clavaba aún más sus ojos en mí y no soltaba mi mano.”
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—Así es. —Le dijo mientras no dejaba de verme.
—Ah… —Continuó Randolph—. Señorita Constanza le presento al doctor Jonathan Wallace, médico privado de su excelencia. Doctor, le presento a la señorita Constanza Norman, tutora de artes e invitada de su alteza.
—Es un placer conoceros. —Me miraba sin poder parpadear mientras hacía una reverencia y besaba mi mano.
—Mucho gusto doctor Wallace. —Lo saludé impresionada por su acento. Era un hombre muy guapo, alto, de cabello rubio, ojos verdes y piel blanca. Se notaba que era muy fino y su perfume de hombre… Era muy delicioso y embriagador.
—Por favor, llamadme Jonathan. —Con un suave tono de voz me dijo, mientras clavaba aún más sus ojos en mí y no soltaba mi mano.”
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“Sentía los latidos del corazón con fuerza en la garganta y se aceleraban más, a medida que me acercaba a él. Verlo tan gallardo en su caballo, esperándome con esa sonrisa que me dominaba, que me hipnotizaba, que me estremecía y me hacía decirle “sí” a todo sin poder negarme, hacía que me enamorara más de él.”
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“No podía creer lo que estaba sintiendo pero así era, lo amaba y quería gritarlo. Loui era la persona con la que había soñado siempre, el hombre y el amor de mi vida. Mi corazón, mi alma, mi mente, todo mi ser y todo mi amor, le pertenecían sólo a él.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“Diciendo esto besó mi frente y me abrazó como si no quisiera soltarme nunca. Enterré mi cara en su pecho, mientras él inclinaba su cabeza hacia abajo para presionar su mejilla en lo alto de mi cabeza. Mi cuerpo temblaba a horrores, estaba nerviosa, emocionada, sentía frío y sólo deseaba sentir su calor. En ese momento y estando en sus brazos, el ocaso frente al mar me pareció el lugar más romántico del mundo y su ternura, había hecho desaparecer en mí el deseo y la pasión que me estaban quemando y que él mismo había despertado.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“...Este hombre tenía un lenguaje corporal increíble, sólo al observarlo se podía percibir si era amoroso y tierno, o salvaje y apasionado. Él era así, podía despertar el amor y la ternura y al mismo tiempo la pasión y el deseo, pensar en lo último me excitaba mucho. Inconscientemente me saboreaba y humedecía mis labios con la lengua, este hombre despertó en mí un apetito insaciable que no sabía cómo controlar. Me encantaba observarlo cuando él no se daba cuenta y lo que ese bendito roce me provocaba, no lo podía describir.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“En ese momento me miró fijamente, se levantó tomándome entre sus brazos y me acostó de nuevo en la hierba quedando él encima de mí. El chal que cubría mis hombros me había traicionado y descubrió por completo el escote de mi vestido, instintivamente su mirada se desvió a mis pechos y no quise imaginar lo que pensó. Mi expresión notaba miedo, comencé a temblar sin saber si era por temor o por otra cosa, el panorama que él tenía enfrente era una tentación y no quería que pensara que lo había provocado de manera intencional. Mi respiración comenzó a ser más intensa y los latidos de mi corazón más fuertes y acelerados.”
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“...Sin duda siempre había tenido debilidad por las pastas y realmente se me antojaba todo, estando con él, tenía mucho apetito en todos los sentidos.”
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“Mientras estaba en la cama no podía dejar de pensar en él; lo estaba reconociendo, lo deseaba, realmente lo deseaba tanto como nunca antes jamás había deseado a alguien. Era el hombre más bello que existía sobre la tierra, demasiado hermoso que parecía imposible. Sus ojos, eran del color del más bello azul y su mirada tan cautivante como ver una laguna en calma, la que a la vez, tenía la fuerza penetrante de la pasión como el océano en tormenta. Su voz, como un implacable huracán y a la vez suave y refrescante como una brisa fría en el cálido desierto. Su cara y su cuerpo eran perfectos, más que cualquier estatua de mármol esculpida. Era la ambrosía y la fruta prohibida, simple y sencillamente el ejemplar masculino más hermoso del planeta.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“A la hora de dormir, seguía pensando en él. Mientras estaba acostada su imagen jugaba en mi mente, no podía pensar en nada, ni en nadie más y sentía que ya no podía seguir luchando por evitar pensar en él. Era como nadar a contracorriente y ya no tenía otra opción más que sucumbir ante su encanto, aunque fuera en sueños para sentirme aliviada. Me acosté boca abajo abrazando fuertemente una de las almohadas, era mi manera de dormir, pero ésta vez sería diferente; cerré mis ojos y me imaginé que lo abrazaba a él. Quise sentir por un momento que mi cara reposaba en su deseable pecho y que sus brazos me rodeaban, quise imaginarlo conmigo, en mi cama.”
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“Necesitaba distraerme en algo, pero por más que intentaba concentrarme, la imagen de Loui entraba de repente a mi mente y se apoderaba de mí. No encontraba la manera de calmar la revolución que sentía dentro de mí y estaba perdiendo el control de mí misma.”
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“No podía evitar sentirme apenada e incómoda y ahora tendría que ver el paisaje mientras él se bañaba. No sé con qué intención lo había hecho, pero de lo que si estaba segura, era que la escena sería una tentación y no sabía hasta qué punto mi cuerpo y mi mente lo resistirían. Estaba estremeciéndome y comencé a sentir una calor sofocante, al mismo tiempo que mi piel estaba fría. Ya no podía controlar mi cuerpo. Esto nunca me había pasado, con nadie más.”
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“—Este lugar es bellísimo. —Estaba admirada ante tan hermoso lugar, me sentía extasiada, lo que me hizo dejar escapar un suspiro.
—Sabía que te gustaría, ¿Quieres entrar al agua?
—¡No! —Me apresuré a decir—. Claro que no, no estoy preparada para nadar. Además, casi no puedo hacerlo.
—Vamos. —Insistió tomándome de las manos y llevándome a la orilla—. No seas tímida.
—No es sólo timidez. —Trataba de encontrar una excusa, estaba nerviosa—. De verdad no puedo nadar y tampoco tengo la ropa adecuada para hacerlo.
—¿Y quién dice que necesitas ropa? —Me susurró al oído, colocándose detrás de mí.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
—Sabía que te gustaría, ¿Quieres entrar al agua?
—¡No! —Me apresuré a decir—. Claro que no, no estoy preparada para nadar. Además, casi no puedo hacerlo.
—Vamos. —Insistió tomándome de las manos y llevándome a la orilla—. No seas tímida.
—No es sólo timidez. —Trataba de encontrar una excusa, estaba nerviosa—. De verdad no puedo nadar y tampoco tengo la ropa adecuada para hacerlo.
—¿Y quién dice que necesitas ropa? —Me susurró al oído, colocándose detrás de mí.”
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“Me sujetó de la cintura para ayudarme a subir y debo de reconocer que estaba sensible al toque de sus manos, las cuales hicieron que mi cuerpo deseara más, para saciar la sed que había comenzado a sentir. Seguidamente subió él y ambos nos fuimos cabalgando, sentía que era mi príncipe azul el que había llegado para rescatarme y que ahora me llevaba a vivir con él, feliz para siempre como en los cuentos. Sé que era un pensamiento infantil, pero creo que todas la mujeres románticas hemos soñado con eso desde la niñez. Recordé la escena de uno de mis cuentos ilustrados cuando era niña, la imagen de un apuesto príncipe en su impecable armadura, con espada en mano y montando en su caballo blanco, se había quedado en mi mente para soñarlo por mucho tiempo y aunque mi realidad había sido otra, quise guardar una pequeña esperanza en lo más profundo de mi corazón y por un momento, me sentí afortunada y quise creer en mi propio cuento. A medida que me hablaba por el camino, sentía su cálido aliento en mi cuello y su dulce voz penetrando mis oídos. Sentía que estaba a punto de perder el conocimiento y quedarme en sus fuertes brazos. Sinceramente no recuerdo las cosas que me decía, tenía que concentrarme en mi fortaleza y tratar de evitar la excitación.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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“Al observarlo venir con los caballos, se reflejó en él un rayo de sol, tenía un porte muy aristocrático que lo hacía ver irresistiblemente bello, con su camisa blanca de cuello alto y escote pronunciado, que le dejaba ver parte de sus minúsculos vellos en su pecho perfectamente esculpido. Se podía notar una personalidad que lo dejaba ver agresivo e imponente, con esa capa marrón que le ondeaba con el viento y le dejaba ver los vuelos de las mangas de su camisa. Su pantalón color beige, le ceñía la forma de sus gruesas piernas y esas botas negras, altas y brillantes le realzaban el porte y la presencia y —junto con la fusta en su mano—, me hacía verlo como el imponente amo de todo. Me pareció tan gallardo y varonil, que parecía haber salido de una pintura de finales del siglo XVIII o principios del XIX. —“Mi Darcy personal” —pensé suspirando y asociándolo inmediatamente, con mi galán literario preferido. Eso hacía que mi mente volara y ya no supiera que pensar. Me sentía en una completa fantasía y más, estando junto a él.”
― El Príncipe de Bórdovar 1
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