El caballo negro Quotes
El caballo negro
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Boris Savinkov101 ratings, 3.80 average rating, 13 reviews
El caballo negro Quotes
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“9 de noviembre
A Yegórov le quemaron la casa y asesinaron a su hijo. A Wrede le mataron a su padre. A Fedia, a su madre. Entiendo por qué odian a los Rojos. Pero yo, ¿por qué los odio?
No tengo casa ni familia. No tengo pérdidas porque no tengo bienes. A muchas cosas soy indiferente. Qué me importa a mí quién frecuenta el Yar: si un gran príncipe borracho o un marinero ebrio con pendiente. Me da igual quién se «enriquezca» —es decir, quién robe—, si un funcionario zarista o un comunista con «conciencia de clase»: a fin de cuentas, no solo de pan vive el hombre. No me importa quién ostente el poder en el país: si la Cheká bolchevique o la Ojrana zarista. Después de todo, se recoge lo que se siembra. ¿Qué ha cambiado? Nada, salvo los nombres. ¿Hay que blandir la espada por tanta vanidad?
Pero los odio. Descamisados, con un emboquillado en los labios, traicionaron a Rusia en el frente. Y descamisados, con un emboquillado en los labios, ahora la profanan. Profanan la vida cotidiana. Profanan la lengua. Profanan incluso la palabra «ruso». Se jactan de no tener linaje. Para ellos, la patria es un prejuicio. En nombre de su bienestar, venden por unos pocos kopeks una herencia que no les pertenece, que no es suya, sino de nuestros padres. ¡Y son estas bestias las que dictan las leyes en Moscú…!
Si un piojo de tu camisa
te grita que eres una pulga
sal a la calle y ¡mátalo!
Savínkov, Borís. El caballo negro (Impedimenta) (Spanish Edition) (Posición en Kindle433-447). Impedimenta. Edición de Kindle.”
― El caballo negro
A Yegórov le quemaron la casa y asesinaron a su hijo. A Wrede le mataron a su padre. A Fedia, a su madre. Entiendo por qué odian a los Rojos. Pero yo, ¿por qué los odio?
No tengo casa ni familia. No tengo pérdidas porque no tengo bienes. A muchas cosas soy indiferente. Qué me importa a mí quién frecuenta el Yar: si un gran príncipe borracho o un marinero ebrio con pendiente. Me da igual quién se «enriquezca» —es decir, quién robe—, si un funcionario zarista o un comunista con «conciencia de clase»: a fin de cuentas, no solo de pan vive el hombre. No me importa quién ostente el poder en el país: si la Cheká bolchevique o la Ojrana zarista. Después de todo, se recoge lo que se siembra. ¿Qué ha cambiado? Nada, salvo los nombres. ¿Hay que blandir la espada por tanta vanidad?
Pero los odio. Descamisados, con un emboquillado en los labios, traicionaron a Rusia en el frente. Y descamisados, con un emboquillado en los labios, ahora la profanan. Profanan la vida cotidiana. Profanan la lengua. Profanan incluso la palabra «ruso». Se jactan de no tener linaje. Para ellos, la patria es un prejuicio. En nombre de su bienestar, venden por unos pocos kopeks una herencia que no les pertenece, que no es suya, sino de nuestros padres. ¡Y son estas bestias las que dictan las leyes en Moscú…!
Si un piojo de tu camisa
te grita que eres una pulga
sal a la calle y ¡mátalo!
Savínkov, Borís. El caballo negro (Impedimenta) (Spanish Edition) (Posición en Kindle433-447). Impedimenta. Edición de Kindle.”
― El caballo negro
