Un día es un día Quotes
Un día es un día
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Margaret Atwood109 ratings, 3.55 average rating, 13 reviews
Un día es un día Quotes
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“Nada dura eternamente. Tarde o temprano tendré que renunciar a mi inmovilidad, abandonar esos hábitos de contemplación, especulación y letargo que me ayudan a subsistir. Tendré que enfrentarme al mundo real, que no se compone de palabras, lo sé, sino de tubos de desagüe, hoyos en la tierra, malas hierbas que se multiplican rabiosamente, piedras de granito y pilas de materiales más o menos pesados que han de trasladarse de un lugar a otro, por lo general cuesta arriba. ¿Cómo me las apañaré? Solo el tiempo, que en modo alguno lo revela todo, lo dirá.”
― Un día es un día
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“Quizá fuera entonces cuando empecé a traducir el mundo en palabras. Podía hacerlo sin necesidad de moverme.”
― Un día es un día
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“A mi padre le gustan los proyectos. A mi madre le gusta que se ejecuten. Por eso siempre se la ve, con”
― Un día es un día
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“Y entonces le llegó la voz. Era una voz cálida y matizada, oscuramente especiada, como canela, y demasiado inmensa para provenir de una persona tan pequeña. Era una voz seductora, pero no tenía nada de descarado. Lo que ofrecía era una entrada al asombro, a un secreto compartido y cosquilleante; a esplendores. Pero también había en ella una corriente subterránea de diversión, como si fueras un idiota por haberte dejado engañar por su voluptuosidad; como si hubiera en perspectiva una broma cósmica, una broma simple y misteriosa, como las de los niños.”
― Un día es un día
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“«Desmembramiento.» El acto de olvidar conscientemente.”
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“Ven a casa esta noche —dije—. No le des más vueltas. Ven. —No quiero precipitar los acontecimientos —repuso Molly—. Quizá todo se arregle. Quizá le convenza para que pida ayuda. Ha estado sometido a una gran presión. Tengo que pensar en los niños. Es un buen padre. «Víctima», dijeron en los periódicos. Molly no fue ninguna víctima. No estaba indefensa, ni tampoco desesperada. Estaba llena de esperanza. Fue la esperanza lo que la mató.”
― Un día es un día
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“dejara mi último trabajo de esbirra de altos vuelos en una empresa y me instalara por mi cuenta. Ahora tenía a mis propios esbirros y luchaba contra el problema del café. Si eres mujer, a las demás mujeres no les gusta traerte el café. A los hombres tampoco.”
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“Esa es la virtud de los hombres casados: otro se ocupa del mantenimiento.”
― Un día es un día
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“Molly era una reparadora. Creía que podía reparar cosas rotas. A veces podía. Pero Curtis estaba demasiado roto, incluso para ella. Hasta el punto de que creía que el estado normal del mundo era estar roto. Quizá por eso intentó romper a Molly: para volverla normal. Al ver que no lo conseguía de un modo, lo hizo de otro.”
― Un día es un día
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“Es como cualquier otra negociación. Muéstrate siempre de acuerdo, y luego atácales desde otro ángulo.”
― Un día es un día
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“¿Le habría hecho gracia el chiste a Molly? Probablemente. Al principio, sin duda. Cuando estábamos en la facultad de derecho, quemándonos las pestañas porque sabíamos que teníamos que ser el doble de buenas que los hombres para acabar siendo menos que ellos,”
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“mejunje”
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“Siempre que algo le produce admiración, quiere poseerlo.”
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“A veces se dice que no es la primera vez que la gente piensa en la inminencia del fin del mundo. Ya ocurrió antes, durante la peste negra, por ejemplo, que Alma recuerda como uno de los puntos culminantes del segundo curso de la facultad. El mundo no se terminó, por supuesto, pero creer que iba a acabarse produjo casi el mismo efecto. Algunas personas decidieron que era culpa suya y se dedicaron a flagelarse, o a flagelar a quien tenían más a mano. Otros empezaron a rezar muchísimo, lo que resultaba más sencillo entonces, pues tenían una idea de a quién se dirigían. Alma cree que ahora no es un hábito mental en el que se pueda confiar, pues existen las mismas posibilidades de que apriete el botón un maníaco religioso norteamericano deseoso de jugar a ser Dios y contribuir al Apocalipsis al mismo tiempo, alguien que crea que él y otros pocos elegidos resucitarán incorruptibles, y que todos los demás se pudrirán. Mort dice que es un error en el que no es probable que caigan los rusos, quienes han desechado la otra vida y han de tomarse esta muy en serio. Mort dice que los rusos juegan mejor al ajedrez, pero eso no es un gran consuelo para Alma.”
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“la exasperaba que la privase de un tiempo que necesitaba para trabajar.”
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“«He leído tu libro —le dijo—. No leo mucho, no tengo tiempo, pero saqué el tuyo de la biblioteca porque Bernie me lo comentó. No creía que fuese a gustarme, pero la verdad es que está muy bien.» Julia agradecía —en exceso, según Bernie— que alguien dijese que le gustaba su obra o, simplemente, que la hubiese leído. Sin embargo, oyó una voz en su interior que decía: «Vete a la mierda». Era la manera en que Marika había hecho el cumplido: como quien da una galleta a un perro, en parte un premio, en parte un soborno, y con suficiencia.”
― Un día es un día
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“Todo el mundo cree que los escritores saben más acerca de la mente humana, pero es un error. Saben menos. Por eso escriben. Para tratar de descubrir lo que todos los demás dan por sentado. El simbolismo de la carta, por el amor de Dios, ¿cómo se me ocurre pensar siquiera en eso? La carta no tiene simbolismo, no es más que el desacertado intento de un lerdo por ser gracioso. ¿No es así? Eres demasiado complicada, le decía Bernie cuando aún se acariciaban y escudriñaban sus respectivas psiques. Deberías tomártelo con calma. Tumbarte. Comerte una naranja. Pintarte las uñas de los pies. Y con eso, para él, ya estaba todo arreglado. Tal vez ni siquiera se hubiese levantado aún. Solía dar una cabezada por las tardes, debía de estar tumbado bajo la maraña de mantas del apartamento que compartían en Queen Street West (encima de la tienda, que antes era una ferretería y ahora era una boutique, y el alquiler se estaba poniendo por las nubes), boca abajo, los brazos abiertos a cada lado, los calcetines en el suelo, donde los había tirado, uno tras otro, como pies desinflados o endurecidas pisadas azules que conducían a la cama. Incluso por las mañanas se levantaba cansinamente e iba casi a tientas a la cocina en busca del café, que ella ya había preparado. Era uno de sus pocos lujos: verdadero café. Ella ya llevaba horas levantada, inclinada sobre la mesa de la cocina, concentrada delante de una hoja de papel, royendo palabras, despedazando el lenguaje. Él posaba la boca, llena aún de sueño, sobre la suya, y quizá la arrastrase de nuevo al dormitorio y a la cama con él, a aquella piscina líquida de carne, recorriera su cuerpo con la boca, placer peludo, la colcha cubriéndolos mientras se sumían en la ingravidez. Pero él llevaba tiempo sin hacerlo. Se levantaba cada vez más temprano, y a ella le costaba cada vez más salir de la cama. Estaba perdiendo aquella compulsión, aquella alegría, lo que quiera que la impulsase a salir al frío aire de la mañana, a llenar todos aquellos cuadernos, todas aquellas páginas impresas. Ahora se daba la vuelta bajo las mantas cuando Bernie se levantaba, remetía bien los bordes, se arrebujaba en lana. Había empezado a tener la sensación de que nada la esperaba fuera de los límites de la cama. No se trataba de vacío, sino de nada, un cero con patas en el libro de aritmética. «Salgo», decía él”
― Un día es un día
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“estaba cansado, que cuando el día terminaba no era partidario de prolongarlo,”
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“En ocasiones a Sally le preocupa pensar que ella, al igual que Marylynn antes del divorcio, tampoco es nada. Pero no es cierto; por lo tanto, no necesita un divorcio para dejar de ser nada.”
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“Sally, sentada a la mesa de la cocina frente a Marylynn, la mira y conviene en que su amiga ahora está muy lejos de no ser nada. Empezó reformando armarios, y se ha abierto paso hasta llegar a ser propietaria de una firma de interiorismo. Decora las casas de los nuevos ricos, los que carecen de muebles de sus antepasados y de la confianza necesaria para ser cutres y desean que sus hogares reflejen un gusto personal que en realidad no poseen.”
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“Una estupidez como la de Ed puede representar un peligro para la salud de los demás.”
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“a medio pitillo me miró de una forma extraña, como si estuviera a punto de tomar una decisión. Luego dijo—: Quiero darte una cosa. —Su voz era natural, afable, como de costumbre, pero sus ojos no. En conjunto, parecía asustado. Se quitó la pulsera de plata de la muñeca. Siempre la había llevado, y yo sabía lo que había escrito en ella: «Buddy», grabado con letra florida. Era una imitación de la pulsera de identificación militar; muchos chicos las usaban—. Mi pulsera de identidad —dijo. —Oh —dije cuando la colocó en mi mano, que ahora, estaba segura, olía a cebolla. Recorrí el nombre plateado de Buddy con los dedos como si lo admirara. Ni se me ocurrió rechazarla; era imposible, porque nunca habría sabido explicar qué había de malo en aceptarla. También me di cuenta de que Buddy poseía cierto poder sobre mí, de que, ahora que había presenciado accidentalmente algo de mí que era real, sabía demasiado acerca de mis desviaciones de la norma. Pensé que yo tenía que corregirlo de algún modo. Años más tarde se me ocurrió que muchas mujeres se habrían comprometido, e incluso casado, en circunstancias similares. También me di cuenta años más tarde de que Buddy se había equivocado de palabra: no era una pulsera de identidad; sino una pulsera de identificación. La diferencia se me escapó en aquel momento, aunque quizá, después de todo, era la palabra adecuada y lo que Buddy me ofrecía era su identidad, una parte fundamental de su persona que yo debía guardar por él y vigilar. Otra interpretación se ha abierto camino desde entonces: que Buddy me estaba grabando su nombre, como un letrero de «Reservado» o un distintivo de propiedad, un tatuaje en la oreja de una vaca o una marca al rojo vivo. Nadie lo vio así en aquel momento. Todo el mundo sabía que llevar la pulsera de identificación de un chico era un privilegio, no una degradación, y por eso Trish me felicitó cuando volvió de pasear con Charlie. Percibió el cambio al instante.”
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“Absurdo entonces, posible ahora. Ahora puede hacerlo prácticamente todo, y nada provoca el escándalo. Solo un encogimiento de hombros. Todo es guay. Se ha trazado una línea y al otro lado está el pasado, más oscuro y más deslumbrantemente intenso que el presente.”
― Un día es un día
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“¿Un aborto? Esa es una palabra oscura y misteriosa, relacionada con Estados Unidos. Hay que salir del país. Eso cuesta mucho dinero. ¿Un hogar para madres solteras, con la consiguiente adopción? La embarga la pérdida. Se imagina a Ronette, hinchada hasta quedar irreconocible, como si se hubiera ahogado…, un sacrificio, capturada por su propio cuerpo, sacrificada por él. Truncada en cierto modo, caída en desgracia. Desprovista de libertad. Su estado tiene algo de monjil. Está sobrecogida—. Supongo que podrías deshacerte de él, de un modo u otro —dice, aunque eso está muy lejos de lo que siente realmente. «Lo que se engendra, debe nacer y morir.»”
― Un día es un día
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“A Donny le gustaría saber qué leen con tanta concentración y con tanto placer, pero admitirlo sería peligroso. Son sus cuerpos lo que importa. ¿Qué más da lo que lean?”
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“Le resultaba más fácil escuchar a quienes le contaban desgracias que la cascabelera e insustancial verborrea de Betty.”
― Un día es un día
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“Mi madre cree que lo que salvamos del pasado es, antes que nada, una cuestión de elección.”
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“A los hombres es mejor no contarles nada que consideren demasiado doloroso; las profundidades secretas de la naturaleza humana, ciertos sórdidos aspectos físicos, podrían trastornarlos o hacerles daño. Por ejemplo, a menudo los hombres se desmayan al ver su propia sangre, a la que no están acostumbrados. Por esta razón nunca has de ponerte detrás de un hombre en la cola para donar sangre a la Cruz Roja. Por algún misterioso motivo, los hombres encuentran la vida más difícil que las mujeres.”
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“Entonces la vida era más alegre e inocente, y al mismo tiempo estaba impregnada de culpa y de terror, o como mínimo de ocasiones para ello, en el ámbito más cotidiano. Era como el haikú japonés: una forma limitada, de perímetros rígidos, en cuyo interior era posible la más asombrosa libertad.”
― Un día es un día
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“«Escuela Normal»— encerraba cierta magia para mí. Pensaba que tenía algo que ver con aprender a ser normal, lo que quizá sea cierto, porque allí se iba para aprender a ser maestra.”
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