El largo funeral del señor White Quotes

Rate this book
Clear rating
El largo funeral del señor White El largo funeral del señor White by Eugenio Prados
1,275 ratings, 3.80 average rating, 137 reviews
Open Preview
El largo funeral del señor White Quotes Showing 1-28 of 28
“Good God! I'm out of tobacco.”
Eugenio Prados, The long funeral of Mr. White
“¡Válgame el cielo! Se acabó el tabaco.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“—¿Ha sabido alguna vez que iba a llover sin ni siquiera ver las nubes, señorita Hopper? Sientes algo, no sabes bien el qué, algo que te dice que aunque esté el sol brillando va a llover… y al final llueve. O mejor, imagine un camino largo, muy largo, y una persona al final del mismo. Esa persona camina hacia usted. No puede ver nada de ella, ni su cara ni su ropa. Pero llega un instante en que, aún sin poder ver sus rasgos, ni siquiera su manera de andar, algo hace clic en su cabeza y la reconoce. Es un familiar. Es un amigo. Es un desconocido. Pues así veo yo a la muerte. Pero con la particularidad de que ella ya no está al final del camino, sino muy cerca. Puedo verla con todo detalle. Y solo quedan unos pocos pasos para que me alcance…”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Al final, como postre, degustó la tarta con gran apetito. Al terminar, y mientras recogía la bandeja, Jonás le preguntó: —¿Ha pedido algún deseo cuando ha soplado la vela, señorito? —¡Misterio!”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“decidí que ya que no podía controlar lo que sucedía a mi alrededor, dominaría hasta el último detalle de mi interior. Sería el amo de cada uno de mis gestos, de mis pensamientos, de toda mi vida… y también de mi muerte;”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Ay, mi madre. Ay, mi madre. Solo decía eso, y a punto estuvo de sacarnos a todos locos. Menos mal que al final descansó; pero el pueblo acabó hasta el gorro de él y en el cementerio dicen que le echaron el doble de paladas por si revivía y se ponía a gritar de nuevo.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“—No permito que hable así a mi Leonor, señorito. Insúlteme a mí todo lo que quiera, pero a ella no.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Algunas menos si descontamos las que pasó durmiendo sin saber que había sido elegido.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Para el señor White la muerte no era tanto el saber que uno iba a morirse, o de qué se iba a morir, sino el cómo lo haría. No había nada que le preocupara más que fallecer perdiendo la compostura, con horribles aspavientos y gritos desesperados. Esas formas no iban con su personalidad.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Me encerré entre estas paredes pensando que aquí nada podría hacerme daño —continuó el anciano—. Ni la mentira, ni la traición, ni el odio, ni el desprecio, ni el desamor…”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Nos mueves por el tablero haciéndonos creer que somos el rey para acabar al final sacrificándonos como a un simple peón.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“«Nunca debí cambiarme del scotch a los martinis»; Humphrey Bogart.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“—Las últimas palabras son… las últimas palabras. ¿Qué no comprende de ellas? —Pues eso. ¿Que qué son? ¿Para qué sirven? —Pues… —el señor White parpadeó varias veces antes de responder—. Pues son las palabras que uno pronuncia antes de morir. El clímax de la agonía, el momento en que la mente racional se enfrenta al abismo de lo irracional, de lo incierto, y exclama con sus últimas energías una última frase que resume todos los años vividos, toda la existencia, dejando al resto de los mortales unas palabras a modo de consejo.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“«¿Morir, que me maten mañana? ¿Para que ya no exista, para que todo continúe sin mi?».”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“El señor White, si queremos hacer honor a la verdad, a pesar de su carácter afable y su bondad sin límites, tenía ciertas reservas a que una mujer entrara en su casa. Por un secreto inconfesable, del que solo sabremos más adelante, no se fiaba de ellas.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“«¡Libertad, libertad, libertad!»; William Wallace.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“I shut myself between these walls thinking that no one could harm me here,” continued the old man. “Not lies, nor betrayal, nor hate nor contempt nor indifference… Yes, Jonas,” he smiled, ashamed. “Indifference. That is the cause of all of my ills, of my prejudices, of my rage, of my sighs. All over a woman. A woman I loved… but she did not love me back. And I did not know how to accept it.” The smile went away. ”Seventy years have gone by. From that moment on, I decided that since I could no longer control what happened around me, I would dominate up to the last detail inside me. I would be the lord of each of my gestures, of my thoughts, of my entire life … and also of my death; but the pain… it has never gone away… it lingers… Son, why didn’t I act differently? Why wasn’t I braver?”
Eugenio Prados, The long funeral of Mr. White
“—«¡Qué Dios se apiade de mi pobre alma! —Espere, señorito —exclamó Jonás Plim—, espere. Esa es… —Vamos, Jonás. —Es es… Esa es de… ¿Me la puede repetir? —«¡Qué Dios se apiádate de mi pobre alma! —Esta es la del… la del escritor Poe ¿no? —Edgar Allan Poe. El mismo. —¡El borrachín! —Alcohólico, Jonás. El pobre no tuvo mucha suerte en la vida. —Ah… Algunas”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Ay, mi madre. Ay, mi madre. Solo decía eso, y a punto estuvo de sacarnos a todos locos. Menos mal que al final descansó; pero el pueblo acabó hasta el gorro de él y en el cementerio dicen que le echaron el doble de paladas por si revivía y se ponía a gritar de nuevo. —¡Válgame”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“As with the rest of those who have come to this house, I have to tell you that your true job, besides being my secretary, cook, nurse and any other task required of you will be to perform a duty of utmost importance: you will be responsible, the day I die, for recording my last words and making them endure time.” Although”
Eugenio Prados, The long funeral of Mr. White
“—Esto no me lo esperaba. Y justo ahora, cuando más débil me encuentro. Cuando ya noto el aliento de la Parca en mi nuca.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“te voy a dar un consejo que te servirá durante toda la vida: no te fíes de las mujeres. Nunca sabes por dónde te van a salir. Las mujeres son vanidosas y mentirosas, y le gustan los enredos, los cuchicheos. Un día piensan una cosa y al siguiente la contraria. Y siempre encuentran los peores momentos para decir las cosas más inoportunas.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“señor White: ¡Válgame el cielo! Se acabó el tabaco.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Oh, muerte —dijo suspirando y mirando al techo—, juegas con nosotros como piezas de ajedrez. Nos mueves por el tablero haciéndonos creer que somos el rey para acabar al final sacrificándonos como a un simple peón.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“—«¡Qué Dios se apiade de mi pobre alma! —Espere, señorito —exclamó Jonás Plim—, espere. Esa es… —Vamos, Jonás. —Es es… Esa es de… ¿Me la puede repetir? —«¡Qué Dios se apiádate de mi pobre alma! —Esta es la del… la del escritor Poe ¿no? —Edgar Allan Poe. El mismo. —¡El borrachín! —Alcohólico, Jonás. El pobre no tuvo mucha suerte en la vida. —Ah…”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Qué horror. ¡Qué horror! Oh, muerte —dijo suspirando y mirando al techo—, juegas con nosotros como piezas de ajedrez. Nos mueves por el tablero haciéndonos creer que somos el rey para acabar al final sacrificándonos como a un simple peón.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“LA noche de su setenta cumpleaños el señor White supo que su muerte estaba próxima.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White
“Para el señor White la muerte no era tanto el saber que uno iba a morirse, o de qué se iba a morir, sino el cómo lo haría.”
Eugenio Prados, El largo funeral del señor White