Kolkhoze Quotes
Kolkhoze
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Emmanuel Carrère1,788 ratings, 4.13 average rating, 241 reviews
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Kolkhoze Quotes
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“Pero lo que los hacía soñar, en el fondo, no eran las tierras: era la tierra. No era el dinero, que se habían acostumbrado a no tener, era la lengua. Nathalie estaba agotada, habría aceptado lo que fuera con tal de abandonar ese país tan duro en el que su marido había muerto como un paria, con tal de volver a hablar su idioma y ser enterrada en esa tierra en la que no había vivido más que un verano, pero que, pese a todo, consideraba su tierra.”
― Koljós
― Koljós
“un país que recuperaba con tanto fervor sus raíces se podía volver, decía Berdiáyev, que tuvo la sensatez de no hacerlo. Además, en las reuniones organizadas por los consulados rusos se daba a entender que las tierras de los propietarios del Antiguo Régimen podrían ser restituidas a sus”
― Koljós
― Koljós
“El malentendido era una decisión normal, una decisión propia del momento. La otra opción habría sido A puerta cerrada, de Sartre, escrita también en 1944. Ambas obras ilustran los mismos temas filosóficos: lo absurdo de la condición humana, la desesperanza, «el infierno son los otros». Pero creo que mi madre, con diecisiete años, habría preferido no actuar antes que interpretar una obra de Sartre, mientras que Camus tenía un pase. Tanto el uno como el otro habían sido resistentes (Camus, de forma activa; Sartre, no tanto). Tanto el uno como el otro acabaron la guerra en el bando de los vencedores, pero Camus se mostró indulgente con los vencidos, porque eran seres humanos, y Sartre, despiadado, porque prefería las ideas. Para Camus, la depuración era obligada, pero, para evitar que desembocara en una guerra civil, tenía que ser breve y afectar tan solo a los grandes colaboracionistas, a los auténticos criminales. ¿Y qué pasaba con los escritores? ¿Con los que habían puesto su pluma al servicio del enemigo? ¿No eran aún más culpables si esa pluma era brillante? En ese debate se enfrentaban los maximalistas de la pena capital –Sartre, Aragon,”
― Koljós
― Koljós
“otro hombre, que para él fue el mejor padre sustituto. Llamaba al padre Olympe druzhok, «colega», y de él no tiene más que recuerdos luminosos y alegres. En aquellos tiempos, que eran todavía los de las cartillas de racionamiento y las restricciones, lo acompañaba a buscar mantequilla y huevos a una granja lejos de Burdeos, lo cual era toda una expedición: había que cruzar la ciudad en tranvía, coger luego otro tranvía hasta Léognan, andar después un buen trecho, casi una hora, y Nicolas arrastraba los pies, se quejaba y no paraba de preguntar:”
― Koljós
― Koljós
“Aquel hombre bueno era también un hombre alegre. Hablando de teología con Nathalie, encontraba la manera de arrancarle unas risas; aunque en realidad era sobre todo ella la que hablaba de teología, a él todo lo que fuera intelectual y abstracto le aburría. Lo que le gustaba era la gente, y ayudarla. Nicolas”
― Koljós
― Koljós
“Pues, en lo que a mí respecta, toda mi representación del mundo se formó en ese tira y afloja entre la versión de mi madre y la de mi tío. Quise a mi madre, en la infancia, como nunca en la vida he querido ni querré a nadie. Abracé con una candidez fervorosa, total, su versión de nuestra historia familiar y, en general, de la existencia. Pero en la adolescencia fue Nicolas quien se convirtió en mi modelo, en mi hermano mayor, quizá en mi amigo más querido al mismo tiempo que mi tío, y me transmitió su obsesión por la verdad, una obsesión que, al convertirme en escritor, no he dejado de reivindicar con una insistencia que puede resultar sospechosa. Buscar la verdad, tanto para mí como para él, implicaba oponerse él a su hermana y yo a mi madre. Y tardé mucho tiempo en entender que, aunque cada uno cuestione e incluso niegue la versión del otro, esas dos versiones no son contradictorias. Nicolas dice que toda su vida psíquica ha sido tortuosa porque su madre y su hermana le mintieron. Hélène dice que puso todo su empeño y todo su amor en proteger a Nicolas. Ambos tienen razón, por supuesto. Como siempre en la vida, cada cual hizo lo que pudo.”
― Koljós
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“–porque conozco su extraordinaria capacidad de creerse las ficciones que ella misma crea para que el mundo se pliegue a sus deseos–: “Pero ¿qué dices? ¡Si tú nunca fuiste un mentiroso!”».”
― Koljós
― Koljós
“La disonancia cognitiva era uno de los rasgos principales de la vida en la Unión Soviética, donde toda la sociedad se somete a un credo que la realidad contradice a cada instante, y donde, para sobrevivir, hay que creer el credo, no la realidad. En ese universo distópico, todo es al revés: la escasez se llama prosperidad; el terror, confianza; la delación, camaradería, y la mentira, verdad.”
― Koljós
― Koljós
“Mentía por mentir. «Esa manía», escribe en sus memorias, «fue la lacra de mi infancia y mi adolescencia, y no me la quité de encima hasta que me emancipé. Supongo que servía para proteger lo que yo creía que era mi libertad. Digo “creía” porque está claro que era justo lo contrario:”
― Koljós
― Koljós
“que ocurrió fue otra cosa, y es que un día Nicolas encontró en el bolso de su madre un documento del Ayuntamiento de Burdeos –figura amarillento, raído, en la carpeta de Levan– que informaba a la señora Zurabishvili de que su marido, desaparecido, había sido declarado muerto de acuerdo con las declaraciones coincidentes de varios testimonios. A partir de ese día, Nicolas”
― Koljós
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“¿Qué buscaba? No hay ningún mal en decirlo: información acerca de su padre. Cuando empezó a ir de campamentos con los scouts, escribía todos los días una postal a Nathalie que terminaba siempre con la misma cantinela obsesiva, destinada tanto a complacer a su madre como a reconfortarse a sí”
― Koljós
― Koljós
“La versión que circuló en mi familia es que mi abuelo trabajó para los servicios económicos de la Kommandantur, lo cual lo convierte en un colaboracionista, qué duda cabe, pero en un colaboracionista menor, sin responsabilidad ni poder para hacer daño. Un tipo que se ganó la vida así porque tenía la mala suerte de hablar bien el alemán, y que tuvo también mala suerte en la Liberación, de la que podría haber salido indemne, sin verse salpicado, como tantos otros, algunos de los cuales mucho más comprometidos que él. «Pero todo eso», escribe Nicolas, «es la versión oficial,”
― Koljós
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“Muy exaltado, hablaba de sumarse a los soldados rusos del ejército de Vlásov, que combatían en el frente oriental al lado de los alemanes. No hizo nada de eso porque tenía una familia a cargo y, de todos modos, su temperamento puramente intelectual hacía de ese compromiso guerrero una quimera. Durante dos años trabajó como intérprete en un garaje que abastecía”
― Koljós
― Koljós
“Hasta los cincuenta años conservó un recuerdo muy preciso de aquel apartamento que su madre, en una carta, llama «el piso maravilloso». Podía dibujar el plano exacto, que luego, de forma extraña –y triste para él–, se le borró de la memoria.”
― Koljós
― Koljós
“ha muerto como porque ya no queda vivo ningún testimonio de su infancia, y porque, en el fondo, no aclararon las cosas entre ellos. Le”
― Koljós
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“sencilla y fiel que tengo del amor humano, hasta que uno de los dos muriera y el otro le cerrara los ojos. Pero las cosas no fueron así. Vano tosía, le diagnosticaron un principio de tuberculosis y lo mandaron a un sanatorio en Brévannes, cerca de Orleans. Es entonces cuando estalló la guerra. En medio del caos del éxodo, Nino quería reunirse a toda costa con su marido, pero sus hijos la convencieron, de buena fe, de que se reencontrarían en breve, y huyeron todos a Burdeos.”
― Koljós
― Koljós
“Bach se dirige a su mujer y le dice que, si la tiene a su lado, la muerte no le resultará amarga. La foto de mis bisabuelos georgianos ya viejos me recuerda esta melodía. Vano y Nino tendrían que haber permanecido juntos, tal y como aparecen en su banco, tranquilos, pobres y tiernos, la imagen más”
― Koljós
― Koljós
“«Detesto en particular», escribe, «todo cuanto huela a “nido”, a espíritu familiar, a maternidad. Calentarse junto a alguien, acurrucarse contra él, buscar refugio se me antoja repugnante y humillante. Mi felicidad es llevar una existencia libre, cultivar mi autonomía interior, cualesquiera que sean las vicisitudes del destino.» Gracias a una curiosidad poco frecuente entre los emigrados, Berbérova acude de tarde en tarde a una salita en la que una célula del Partido Comunista Francés organiza proyecciones de películas soviéticas.”
― Koljós
― Koljós
“que convierte la historia en extraña es que, de vuelta a Meudon, Hélène le confesó a su madre que no, que no había sido en absoluto un accidente. Que había prendido fuego a propósito a la niña que tenía delante. En vez de regañarla, su madre le dijo que estaba bien querer hacer experimentos: que era señal de una mente curiosa e incluso científica (la última parte de la historia solo me la creo a medias; pero no deja de intrigarme, evidentemente, que mi madre sí se la creyera).”
― Koljós
― Koljós
“adoraba los animales, le habían regalado un gatito por el que ambas estaban locas. Una visita lo aplastó por descuido. ¿Era esa visita mi abuelo? Si es así, entiendo que hubieran preferido olvidarlo. El desconsuelo de la pequeña Hélène fue tal que nunca más hubo animales en casa, y fue en balde que mis hermanas y yo, mucho tiempo después, imploramos tener uno. El segundo recuerdo, el extraño, tiene por escenario la iglesia ortodoxa, en el oficio de Pascua. En términos generales, los servicios ortodoxos son muy largos, y el de Pascua todavía más. La gente se pasa horas de pie, con un cirio en cuya parte inferior se coloca un”
― Koljós
― Koljós
“Aprender a detectar y en cierto modo anticipar esas peligrosas fluctuaciones del humor es conocerse mejor a uno mismo y conocer también mejor algo de”
― Koljós
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“tiene inquina», cuando no directamente a complots contra su persona, esos arrebatos alternos de exaltación y desespero muestran sin lugar a dudas que Georges sufría un trastorno bipolar. Cuando escribí el libro, no sabía lo que era, pero entretanto me han diagnosticado a mí la enfermedad, que encaja tan bien con lo que me ha atormentado, y ha atormentado a los demás, durante toda mi vida, que resulta poco menos que un alivio: sabemos lo que es y que, en cierta medida, se puede tratar.”
― Koljós
― Koljós
“hombre malvado». Todo lo que sigue tiene el mismo tono. Hombre del subsuelo, sí, hombre enfermo y malvado, hombre que se esconde en el sótano, hombre del resentimiento, hombre de las frases repetitivas, tortuosas, alquitranadas, elucubrantes, a las que las frases de mi abuelo, en sus cartas, se parecen mucho. En su día leí unas treinta, que me prestó mi tío Nicolas, y las utilicé para bosquejar en Una novela rusa ese retrato de mi abuelo que, como se verá, hirió profundamente a mi madre. Esas”
― Koljós
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“Mi tío Nicolas lo resumió un día que le dijo a mi madre (a ella no le hizo ninguna gracia) que ambos eran hijos de Lenin. Y es verdad: sin la Revolución de Octubre, sus padres no se habrían conocido. Ellos no habrían existido, y tampoco yo.”
― Koljós
― Koljós
“¡Todos se limitan a comer, a beber, a dormir..., para luego terminar muriendo! ¡Los que nacen después también comen, beben, duermen y, para evitar que el aburrimiento llegue a embotarles, introducen, como variante en su vida, los chismes, el vodka, los naipes, los pleitos!». Más adelante contaré, si tengo ocasión, qué hacía yo exactamente en Kotelnich. De”
― Koljós
― Koljós
