El Rumor de los Muertos Quotes

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El Rumor de los Muertos El Rumor de los Muertos by Enrique Laso
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El Rumor de los Muertos Quotes Showing 1-17 of 17
“El Necronomicón es una guía hacia el mundo de los muertos, y su sola lectura puede tener graves consecuencias, como hacer perder el juicio.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Creemos en un Dios todopoderoso que ejerce su influencia en este mundo y en el siguiente, y nos parece lo más normal, pero somos incapaces de abrir nuestras mentes un poco más allá. Yo creo que ambas cosas son compatibles. Pero este pensamiento ha sido hábilmente aniquilado por la Iglesia en el pasado, convirtiendo en hereje a cualquiera que se saliese un milímetro de la ortodoxia.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“«Aviso a quien comience a leer que este libro contiene el saber que me transmitieron en el desierto bestias horribles, nacidas del mismo infierno. Será responsabilidad de cada uno someterse a unas consecuencias que desconozco, pero que intuyo pueden ser terribles. Abdul Al-Hazred»”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“David Foster sostenía entre sus manos el manuscrito marcado con el número 408 de la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Antiguos. Había localizado la página deseada con rapidez, pues casi podía identificar de memoria sus más de doscientas hojas de pergamino. En un pequeño maletín llevaba algunas plantas, minerales, un frasco con agua, trozos de papel de pergamino original de la Edad Media y un cuenco. Como un alquimista ya ducho en el manejo de sus artes, fue mezclando con relativa pericia aquellos elementos en las proporciones que el texto indicaba.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“El Manuscrito Voynich, escrito seguramente en el siglo XIII, concitaba el interés de bibliófilos, historiadores y criptógrafos. Redactado en una rarísima y desconocida tipografía, se atribuía su autoría más probable a Roger Bacon, fraile franciscano adelantado a su tiempo. Hombre empirista, pero que también se dejaba seducir por todo lo relacionado con la alquimia y el ocultismo,”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Abdul se sentía feliz. Pero estaba preocupado. Se había decidido a desobedecer los consejos que aquellos seres misteriosos le habían dado, y estaba a punto de terminar un largo pergamino que contenía todo su saber, todos aquellos encantamientos, los buenos y los malos. Llevaba tres meses escribiendo por las noches, mientras Hassan y Rachid reposaban. Un impulso incontrolable guiaba sus manos, a pesar de sus temores. No deseaba que todo aquel conocimiento se perdiera cuando él dejara de existir, como si jamás ser humano hubiera tenido acceso al mismo.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Ser algo, parecerlo… da igual. Cuando intentas aparentar algo el problema es que puedes acabar convirtiéndote en ello, a fuerza de asemejarte.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“no había nada más torpe y descortés que mofarse de la ignorancia ajena, y bien sabía él que Salvador Funes no había advertido que la suerte se había aliado de su parte al colarle el Necronomicón entre los lotes comprados.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“el mal era algo que anidaba, crecía y se expandía en el interior de cada persona, y sólo ella era responsable de que sus actos se corrompieran hacia la dirección errónea, independientemente de su condición.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Aunque Berlín era la más joven de las capitales, con sólo ochocientos años, de entre los grandes países europeos, en sus entrañas albergaba una gran belleza, y el legado del pueblo alemán en su conjunto.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Pero el Voynich iba mucho más allá, y hablaba de seres ancestrales, de especies de vegetales desconocidas, de astronomía muy avanzada para la época y de una serie de fórmulas magistrales que bien utilizadas permitían conocer hechos por acontecer todavía.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Abdul es asesinado por haber incumplido una regla: transmitir aquello que le había sido enseñado en el desierto.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Anubis era considerado por los egipcios el dios de los muertos, el señor de la necrópolis.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Ya despuntaba el sol sobre Damasco cuando Abdul terminó de escribir el último encantamiento. Pero antes de dar por finalizada su obra decidió incluir una advertencia al principio y otra al final.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Fue el hermano Stan el que se acercó a él, Biblia en mano, y comenzó los ritos exorcistas que tan bien conocía. Y entonces aquel ser abominable profirió unas palabras horrendas, aferrándose al Necronomicón con fuerza, y a los pocos segundos el hermano Stan ardía, como víctima de una combustión espontánea. En un instante su cuerpo se había convertido en un puñado de cenizas.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“Un grimorio es en esencia un libro de fórmulas mágicas. Así puede considerarse cualquier manuscrito de la edad media o moderna que verse sobre magia, adivinación, el infierno o incluso la alquimia. La mayoría fueron prohibidos y quemados, algunas veces junto a sus autores, por la Inquisición. -       Pero… Pero esos son los Libros Negros de los que hablé en el artículo sobre el Necronomicón. -       Efectivamente. En esencia, son una misma cosa. Grimorios famosos son por ejemplo El Lemegeton, El Poule Noir, La Clave Mayor de Salomón o El Manuscrito Voynich,  aunque sobre este último existen muchas dudas, al no haber podido ser descifrado hasta la fecha. -       Y el Necronomicón, claro.”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos
“El día que tú pagues mis facturas me das clases de protocolo. ¿Quieres algo o sólo has llamado para tocarme las narices?”
Enrique Laso, El Rumor de los Muertos