Dejad de lloriquear Quotes

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Dejad de lloriquear: Sobre una generación y sus problemas superfluos Dejad de lloriquear: Sobre una generación y sus problemas superfluos by Meredith Haaf
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Dejad de lloriquear Quotes Showing 1-7 of 7
“Nos guiamos por promesas idílicas de bienestar económico individual: un trabajo estable, ropa de calidad, una familia pequeña y agradable, buena comida, vacaciones tres veces al año.
Nuestros intereses y nuestro sentido de la responsabilidad se han trasladado claramente al ámbito de lo privado, en detrimento de la política. Las aspiraciones de mi generacionen tienen más que ver con la seguridad, la tradición, la calidez de los afectos y el conocerse a uno mismo, que con la experimentación, las rupturas, la aventura y la solidaridad: así lo exige la llamada "sociedad de la competencia". […] Ya decimos que sí a hacer carrera y rendir profesionalmente ¿cómo podríamos acceder también a abrazar una posición política o asumir una responsabilidad pública?”
Meredith Haaf, Heult doch: Über eine Generation und ihre Luxusprobleme
“todavía no estás listo" y "todavía no me siento listo" son afirmaciones que conducen a que las personas no sean consideradas responsables. A que asuman responsabilidades raramente, pero también a que éstas se les presenten o se les asignen pocas veces.
Es posible que la cultura del no (querer) convertirse en adulto haya surgido a raíz del inmenso bienestar económico que tuvo lugar en el siglo pasado y del que todas las clases sociales pudieron beneficiarse durante un par de décadas.”
Meredith Haaf, Heult doch: Über eine Generation und ihre Luxusprobleme
“Las mujeres tratan de compensar sus desventajas ocultándose, en lugar de abrirse paso hasta ocupar el promer plano, como sí hacen a menudo sus homólogos masculinos. Y si a veces se sienten tratadas injustamente, se encogen de hombros y buscan el fallo en ellas mismas en lugar de enfrentarse a la situación.”
Meredith Haaf, Heult doch: Über eine Generation und ihre Luxusprobleme
“El mandato de gustar conduce –y esto es en realidad lo decisivo– a que la crítica negativa casi haya desaparecido. En internet nos comportamos exactamente como frente al televisor: cuando uno se enfada quizá profiere un insulto, pero no lo hace público. A pesar de que los usuarios de facebook exigerion durante meses la introducción de un pulgar de "no me gusta", esta opción no existe todavía: si no te gusta, simplemente clica en algún otro sitio, limítate a pasar de ello.”
Meredith Haaf, Heult doch: Über eine Generation und ihre Luxusprobleme
“Sospechamos que de alguma manera nos hacemos daño no sólo prestando atención a la chachara constante, sino también participando activamente en ella. Que, eventualmente, la palabrería nos quita más de lo que nos da. Pero eso no nos impide continuar haciéndolo, como en cualquier relación que no es perfecta, ya que, de forma similar a lo que ocurre en éstas, no todo es malo.”
Meredith Haaf, Heult doch: Über eine Generation und ihre Luxusprobleme
“Si la participación en un partido político es lo último que se les ocurriría hacer a los miembros de mi generación, y el consumo políticamente correcto lo primero, es posible sacar dos conclusiones. En primer lugar, que una parte importante de mi generación no se identifica muy férreamente con el sistema democrático. En segundo lugar, que sí se identifica en cambio, y de una forma bastante estrecha, con el sistema capitalista. Mi generación no sólo consume con gusto, sino que además considera que el consumo es lo más importante que puede hacer.”
Meredith Haaf, Heult doch: Über eine Generation und ihre Luxusprobleme
“lo que sí diferencia a mi generación de sus predecesoras es su amplio desinterés por la política, la apatía en su relación con la democracia, su aversión a las obligaciones que excedan su ámbito profesional, su notable falta de solidaridad y –no menos importante– su incapacidad para ejercer la crítica. […]
–los temores difusos y las dificultades para decidir convertirnos en adultos– son realmente para echarse a llorar: ¿cómo podemos esperar que la situación mejore si, al parecer, la época más feliz de nuestra vida fue la infancia? ¿De qué sirven todas las oportunidades, las estancias y estudios en el extranjero, la pertenencia a ciertos clubes y la protección que ofrece el hogar paterno si ya no podemos prometer todo esto a nuestros propios hijos? ¿Cómo y por qué exactamente deberíamos liberarnos de la máquina incesante de parlotear si ésta domina ya todos los aspectos de nuestra vida cotidiana? ¿De qué nos sirve la movilidad si nos arranca de nuestras raíces, de qué la felxibilidad si se ha convertido en un mero fin en sí misma?”
Meredith Haaf, Heult doch: Über eine Generation und ihre Luxusprobleme