The Master's Plan for the Church Quotes
The Master's Plan for the Church
by
John F. MacArthur Jr.305 ratings, 4.25 average rating, 28 reviews
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The Master's Plan for the Church Quotes
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“Pastorear animales es una labor que no exige gran talento y habilidad. Ninguna universidad ofrece cursos en pastorear animales. No es una labor extremadamente difícil. Es incluso posible entrenar a un perro para guardar un rebaño de ovejas. En los tiempos bíblicos, muchachos jóvenes -como David, por ejemplo- pastoreaban las ovejas, mientras que los adultos hacían las tareas que requerían más habilidad y madurez.”
― El Plan Del Senor Para La Iglesia
― El Plan Del Senor Para La Iglesia
“A algunos líderes de iglesia contemporáneos les gusta que se piense de ellos como hombres de empresa, estrellas de los medios de comunicación, sicólogos, filósofos o abogados. No obstante, esas ideas están en clara oposición con los símbolos que las Escrituras emplean para representar a los líderes espirituales.
Por ejemplo, en 2 Timoteo 2 Pablo usa siete metáforas diferentes para describir los rigores del liderazgo. Representa al ministro como un maestro un soldado un atleta un labrador un obrero un vaso y un esclavo Cada una de esas imágenes evoca ideas de sacrificio, trabajo, servicio y privaciones. Hablan elocuentemente de las responsabilidades variadas y complejas del liderazgo espiritual. Ninguna de ellas nos lleva a pensar que el liderazgo sea algo fácil y encantador.
Es así porque no se supone que sea encantador. El liderazgo en la iglesia -y hablo de cada faceta del liderazgo espiritual, no solo del papel del pastor-no es un manto de posición elevada que se confiere a la aristocracia de la iglesia. Tampoco se obtiene por antigüedad, se compra con dinero o se hereda por medio de lazos familiares. No cae necesariamente en las manos de los que son exitosos en los negocios o las finanzas. Tampoco se otorga sobre la base de inteligencia o talento. Sus requisitos son un carácter irreprensible, madurez espiritual y disposición de servir humildemente.
La metáfora favorita de nuestro Señor para el liderazgo espiritual, que Él la usó a menudo para describirse a sí mismo, era la de pastor: uno que cuida del rebaño de Dios. Todo líder de iglesia es un pastor. Esa palabra nos aporta una imagen apropiada. Un pastor dirige, alimenta, cuida, consuela, corrige y protege. Esas son las responsabilidades de todo clérigo.
Los pastores carecen de posición social. En la mayoría de las culturas, los pastores ocupan los lugares más bajos de la escala social. Esto es apropiado, porque nuestro Señor dijo: "Sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve" (Lc. 22:26).
Bajo el plan que Dios ha establecido para la iglesia, el liderazgo es una posición de servicio amoroso y humilde. El liderazgo de la iglesia es ministerio, no administración. A los que Dios ha designado como líderes no los llama a ser
monarcas reinantes, sino esclavos humildes, no individuos famosos e ingeniosos, sino siervos diligentes. El hombre que dirige al pueblo de Dios debe ser por encima de todo un ejemplo de sacrificio, devoción, sometimiento y humildad.
Jesús mismo nos mostró el modelo a seguir cuando se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos, una tarea que la solía hacer el más humilde de los esclavos (Jn. 13). Si el Señor del universo estuvo dispuesto a hacer eso, ningún líder de iglesia tiene el derecho a pensar que él es un gran personaje.
Existe una gran diferencia entre pastorear ovejas y dirigir una iglesia.”
― El Plan Del Senor Para La Iglesia
Por ejemplo, en 2 Timoteo 2 Pablo usa siete metáforas diferentes para describir los rigores del liderazgo. Representa al ministro como un maestro un soldado un atleta un labrador un obrero un vaso y un esclavo Cada una de esas imágenes evoca ideas de sacrificio, trabajo, servicio y privaciones. Hablan elocuentemente de las responsabilidades variadas y complejas del liderazgo espiritual. Ninguna de ellas nos lleva a pensar que el liderazgo sea algo fácil y encantador.
Es así porque no se supone que sea encantador. El liderazgo en la iglesia -y hablo de cada faceta del liderazgo espiritual, no solo del papel del pastor-no es un manto de posición elevada que se confiere a la aristocracia de la iglesia. Tampoco se obtiene por antigüedad, se compra con dinero o se hereda por medio de lazos familiares. No cae necesariamente en las manos de los que son exitosos en los negocios o las finanzas. Tampoco se otorga sobre la base de inteligencia o talento. Sus requisitos son un carácter irreprensible, madurez espiritual y disposición de servir humildemente.
La metáfora favorita de nuestro Señor para el liderazgo espiritual, que Él la usó a menudo para describirse a sí mismo, era la de pastor: uno que cuida del rebaño de Dios. Todo líder de iglesia es un pastor. Esa palabra nos aporta una imagen apropiada. Un pastor dirige, alimenta, cuida, consuela, corrige y protege. Esas son las responsabilidades de todo clérigo.
Los pastores carecen de posición social. En la mayoría de las culturas, los pastores ocupan los lugares más bajos de la escala social. Esto es apropiado, porque nuestro Señor dijo: "Sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve" (Lc. 22:26).
Bajo el plan que Dios ha establecido para la iglesia, el liderazgo es una posición de servicio amoroso y humilde. El liderazgo de la iglesia es ministerio, no administración. A los que Dios ha designado como líderes no los llama a ser
monarcas reinantes, sino esclavos humildes, no individuos famosos e ingeniosos, sino siervos diligentes. El hombre que dirige al pueblo de Dios debe ser por encima de todo un ejemplo de sacrificio, devoción, sometimiento y humildad.
Jesús mismo nos mostró el modelo a seguir cuando se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos, una tarea que la solía hacer el más humilde de los esclavos (Jn. 13). Si el Señor del universo estuvo dispuesto a hacer eso, ningún líder de iglesia tiene el derecho a pensar que él es un gran personaje.
Existe una gran diferencia entre pastorear ovejas y dirigir una iglesia.”
― El Plan Del Senor Para La Iglesia
“Obedience is the basic definition of worship. Like obedience, worship is to be a way of life rather than just an exercise on Sunday.”
― The Master's Plan for the Church
― The Master's Plan for the Church
“No one is perfect—there are always going to be little things that people disagree about. Nevertheless, we should always get on our knees together and seek to maintain the unity of the Spirit and the bond of peace (Eph. 4:3).”
― The Master's Plan for the Church
― The Master's Plan for the Church
“I feel a righteous indignation toward preachers and others who want to take God off His throne and turn Him into a servant who has to meet their every demand.”
― The Master's Plan for the Church
― The Master's Plan for the Church
