El príncipe que no quería salir de su castillo Quotes

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El príncipe que no quería salir de su castillo (Spanish Edition) El príncipe que no quería salir de su castillo by Hans Müller
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“—«No cambies el orden de la vida».
—¿Y cuál es ese orden?
El príncipe sonrió.
—«Ser, hacer y tener». —Ahora fue Estanislao quien, emocionado, aleccionó al perro—: ¡Qué equivocado estaba! Cuando salí de mi reino, pensé que la abundancia era tener. Que debía hacer para tener. Viajar, conquistar, negociar, comprar, vender… para así tener palacios, joyas, telas, ganado. No había entendido nada. Ahora sé que lo primero es ser. Ser yo con mis dones, consciente de la abundancia que me rodea y de mi derecho a tenerla. Solo desde mi ser puedo hacer con sentido.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“—¿Te das cuenta de lo importantes que son tus palabras? ¿Cuántas veces te has dicho que no merecías el éxito o que la clave de ser feliz no era la abundancia?
Al príncipe no le costó recordar que muchas veces en su vida se había manifestado así; tantas que le fue imposible contarlas.
—Tus palabras crean pensamientos —insistió Renato—. Son un arma poderosa. ¡Utilízala para bien! Repítete que mereces lo mejor. De esa manera, lo creerás y, si lo crees de verdad, lo sentirás.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“«La abundancia y su contraria, la pobreza, están en nuestras creencias, pensamientos y emociones. ¡No están en nuestros bolsillos y armarios! Puedes vivir en la abundancia aunque no tengas nada material»”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“[...] un gran sabio griego, Tales de Mileto, dijo que «lo más difícil del mundo es conocerse a uno mismo y lo más fácil, hablar mal de los demás», así que, aunque la verdad está en ti, no menosprecies las enseñanzas recibidas [...]”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“—Hay dos listas: la de los amigos de la abundancia y la de los enemigos —dijo el príncipe despacio—. ¿Las leo?
—¿A ti que te parece?
—«Los amigos de la abundancia son la conciencia (qué hay en tu vida y como eso depende de ti), la alegría (que no se mendiga y se recibe porque se da), la paciencia (sabiendo que hay que vivir el presente sin sufrir por el pasado ni tener miedo del futuro), el agradecimiento y la generosidad».
Renato asintió y completó su pensamiento:
—Hay personas que se vuelven egoístas y no comparten su riqueza, pero pueden ser ricas o pobres, ¡no hay diferencia! Como tampoco la hay con los avaros. Los envidiosos siempre quieren más, pero tampoco tiene que ver con el oro. Quieren más oro, pero también más atención, tiempo, honores… ¡Cualquier cosa que crean que otros tienen!
El príncipe Estanislao asintió y siguió leyendo:
—¡Ahí están los enemigos de la abundancia que salen en la lista! —dijo sorprendido al escuchar al can—. «La avaricia, la envidia, el miedo, el odio y la soberbia».
—La clave para tu búsqueda está dentro de ti, muchacho. —El príncipe Estanislao tuvo que darle la razón. ¡Parecía tan lógico!—. En realidad, solo nos esforzamos de verdad por aquello que nos gusta mucho, que sabemos que es bueno o importante para nosotros…”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“Renato lanzó un largo aullido. Aquel humano lo había tratado de menos, había herido su orgullo y había despreciado su generosidad. Ya se lo decía su padre, que no se fiara de las personas: «Al menos, de la mayoría. Sus prejuicios son tantos que llegan a ahogar su imaginación y a ensombrecer su inteligencia», aseguraba.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“¿Te he hecho algo? No. ¿Por qué me tienes miedo entonces? No hay que asustarse de aquello que es diferente, solo darle una oportunidad.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“¿Buscas oro? ¿Buscas riqueza? —le espetó como si pudiera leer sus pensamientos—. Pierdes tu tiempo. Si crees que es un fin, como yo lo he creído por décadas, pierdes lo único que vale la pena. Pierdes lo único que el oro no puede comprar: la vida.

Para su sorpresa, en una última transformación, el anciano se convirtió en un pobre hombre con un consejo para regalarle:
—El oro es una herramienta. El cómo, el modo… ¿Para qué? Eso lo descubrirás tú. Hay quien cree que para comprar todo lo comprable, otros creen que para dominar el mundo o para crear las obras más preciosas de arte, como los palacios y las catedrales… Seguramente tú seas de los que cree que es para ayudar a otros, para hacer el bien.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“A la mañana siguiente, antes de separarse, cada uno de los comerciantes quiso darle su consejo para encontrar la riqueza:
—Trabajad —dijo Hermes.
—Aprended de los que saben más que vos —añadió Miquele.
—Sed generoso en el dar y egoísta en el pedir —afirmó Tomaso.
—Luchad, esforzaos, no os rindáis. Levantaos si caéis —aseveró Rudolf.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“—Y ahora que lo sabéis todo de mí, vos que sois tan rico, decidme: ¿en qué consiste la riqueza? —quiso saber Estanislao.

—En tener todo lo que necesitas y te hace feliz —respondió Rosendo convencido, recordándole al príncipe las palabras que en su día le había dicho el primer ministro sobre la abundancia—. Pero sobre todo eres verdaderamente rico cuando además puedes compartir.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“¿Crees que la riqueza es mala? Si es así, tienes que saber que la riqueza no es mala ni buena en sí misma, simplemente es. [...] La experiencia me ha enseñado que uno se relaciona con la abundancia en función de lo que le haya pasado en la vida.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“El príncipe no era consciente de que, si pensaba en pequeño, solo conseguiría algo pequeño. El Universo le ofrecía todo y él se conformaba con algo.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“Pregúntate entonces por qué siempre encuentras algo que hacer para no cumplir con lo que parece tu cometido. Primero fue el estudio y el encierro frente a lo que considerabas el exceso. Ahora crees que el trabajo y la vida sencilla es lo que quieres. Apenas llevas un poco de camino y ya sientes, de nuevo, que has encontrado tu razón de vivir. ¿No será otro atajo para huir de lo que no deseas cumplir?”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo
“Debemos ser responsables y no inmunes al dolor de los otros.”
Hans Müller, El príncipe que no quería salir de su castillo