Psychology and the East Quotes
Psychology and the East: Extracts
by
C.G. Jung190 ratings, 4.11 average rating, 21 reviews
Open Preview
Psychology and the East Quotes
Showing 1-10 of 10
“La tendencia extravertida de Occidente y la tendencia introvertida de Oriente comparten un importante objetivo en común; ambas se empeñan desesperadamente por triunfar sobre la mera naturalidad de la vida. Se trata del triunfo del espíritu sobre la materia, del opus contra naturam, un síntoma de la juventud del ser humano, el cual siempre se ha gloriado de hacer uso de la más poderosa de las armas que ha creado la naturaleza: la mente consciente. El mediodía de la humanidad, situado aún en un futuro lejano, puede muy bien traer otro ideal consigo. Con el tiempo es muy posible que nadie vuelva a soñar con conquistas.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“En Occidente, cultivamos la manía de la «objetividad», la actitud ascética del científico o del corredor de bolsa que sacrifican la belleza y universalidad de la existencia en aras de una meta más o menos ideal. En Oriente, las cultivadas son la sabiduría, la paz, el desprendimiento y la inmutabilidad de aquella psique que ha conseguido retornar a su origen oscuro, dejando por fin atrás todas las penas y alegrías que normalmente jalonan —y que muy probablemente deberían jalonar— el transcurso de nuestra vida. Nada tiene de extraño, por tanto, que esta unilateralidad haya dado origen en ambos casos a formas muy similares de monaquismo. En ambos casos esa parcialidad garantiza al eremita, al hombre santo, al monje o al científico, una concentración sin fisuras en su objetivo. No tengo nada en contra de la unilateralidad en cuanto tal. El hombre, el gran experimento de la naturaleza o su propio gran experimento, está sin duda autorizado a acometer empresas semejantes —siempre y cuando pueda soportarlas—. De lo contrario, los frutos de la evolución del espíritu humano serían siempre los mismos. Pero no veo qué puede tener de malo hacer un esfuerzo por comprender a las dos partes.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“La enorme facilidad con la que Oriente deja a un lado al yo parece señalar en dirección a una mente que no puede ser identificada con nuestra «mente». Es indudable que en Oriente el yo no desempeña la misma función que entre nosotros. Al parecer, la mente oriental es menos egocéntrica, sus contenidos guardan en apariencia una relación más bien laxa con el sujeto, y los importantes parecen ser aquellos estados que tienen como presupuesto un yo debilitado. También parece como si el hatha-yoga tuviera por principal misión aniquilar al yo domeñando sus indómitos impulsos. No hay duda de que las variantes superiores del yoga, en la medida en que sus esfuerzos tienden a la consecución del samâdhi, tienen por meta un estado mental en el que el yo se halla prácticamente disuelto. Lo consciente en el sentido occidental del término es contemplado decididamente como algo inferior, es decir, como un estado preso en la avidyâ (ignorancia), mientras que lo que nosotros denominamos «trasfondo oscuro del ser consciente» merece a Oriente el calificativo de consciencia «superior»6. De este modo, nuestro concepto de «inconsciente colectivo» constituiría el equivalente europeo de la buddhi, la mente iluminada.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“El Occidente cristiano considera que el hombre depende por entero de la gracia divina o, por lo menos, de la Iglesia, único instrumento terrenal de la redención sancionado por Dios. Oriente, por el contrario, insiste una y otra vez en afirmar que el ser humano es el único responsable de su evolución espiritual. Oriente, en efecto, cree que es posible redimirse a sí mismo.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“La psicología occidental considera que la mente es lo que se conoce como la función intelectual de la psique. La mente es la «mentalidad» de un individuo. En la esfera filosófica es todavía posible tropezarse con una mente universal impersonal que parece constituir un residuo del «alma» humana original. Esta imagen de nuestra concepción occidental puede parecer algo drástica, pero a mi modo de ver no se alejaría en demasía de la verdad. Sea de ello lo que fuere, algo muy similar sale a nuestro encuentro cuando observamos la mentalidad oriental. En Oriente la mente es un principio cósmico, la esencia del ser en cuanto tal, mientras que en Occidente hemos llegado a la conclusión de que la mente es la condición indispensable del conocimiento y, por ende, del mundo como representación. En Oriente no existe ningún conflicto entre la ciencia y la religión, ya que no existe una ciencia basada en la pasión por los hechos, y tampoco una religión que repose exclusivamente en la fe; lo que observamos es un conocimiento religioso y una religión gnóstica1. Entre nosotros el hombre es infinitamente pequeño, y la gracia de Dios lo significa absolutamente todo. En Oriente, en cambio, el hombre es Dios, así como el artífice de su propia redención. Los dioses del budismo tibetano son proyecciones creadas por la mente y forman parte de la esfera de la separación ilusoria, pero, pese a ello, disfrutan de existencia. En cambio, en lo que a nosotros concierne, una ilusión no es más que una ilusión y, por ende, nada en absoluto. Por paradójico que sea afirmarlo, lo cierto es que entre nosotros las ideas carecen en último término de realidad; hacemos uso de ellas como si no existieran. Aunque entra dentro de lo posible que la idea sea correcta, suponemos que, si existe, lo hace tan solo en virtud de los hechos por ella formulados. Con la ayuda de estas multicolores creaciones de la fantasía, ideas que carecen de existencia real, somos capaces de crear cosas sumamente destructivas, como, por ejemplo, la bomba atómica. Pero si alguien barajara en serio la hipótesis de que las ideas son reales, le retiraríamos de inmediato nuestro crédito.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“Pues así como los órganos del cuerpo no son realidades indiferentes y pasivas, sino complejos funcionales dinámicos que dan a conocer su existencia con ineludible perentoriedad, los arquetipos, como una suerte de órganos psíquicos, son también complejos dinámicos (de instintos) que determinan en gran medida la vida anímica. Por ello, he dado a los arquetipos el nombre de dominantes de lo inconsciente, y al estrato del alma inconsciente que está compuesto por esas formas dinámicas de difusión universal, el de inconsciente colectivo.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“el Bardo Todol constituye, tal y como lo intuyera también Evans-Wentz, un proceso iniciático cuya meta consiste en restaurar la divinidad que el alma perdió al nacer. A partir de aquí, la enseñanza sigue los pasos que caracterizan todas las instrucciones orientales, comenzando por lo principal, es decir, por los últimos y supremos principios y, por tanto, por lo que entre nosotros solo figuraría al final, tal y como sucede, por ejemplo, en el relato de Apuleyo, en el que Lucio solo es adorado como Helios en el último de los capítulos de la narración. Respondiendo a ese distinto esquema, la iniciación del Bardo Todol discurre a la manera de un climax a maiori ad minus y concluye con el renacimiento del difunto in utero. Intramuros de la civilización occidental, el único «proceso iniciático» que todavía disfruta de salud y vigencia en la praxis está representado por el «análisis de lo inconsciente» practicado por los médicos.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“Todo pensamiento, todo sentimiento y toda percepción están compuestos por imágenes psíquicas, y el mismo mundo que nos rodea existe únicamente en la medida en que somos capaces de crear una imagen de él. Nuestro estar presos y limitados por la psique ha provocado en nosotros una impresión tan honda que estamos dispuestos a aceptar que en la psique existen cosas de las que no tenemos conocimiento. Esas cosas son lo que llamamos «lo inconsciente».”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“Por ello, la psicología parte del supuesto de que la mente no puede ni constatar ni demostrar la existencia de aquello que se encuentra fuera de sus fronteras.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
“Nosotros no suponemos que la mente sea una entidad metafísica, y tampoco pensamos que exista una relación entre la mente individual y una hipotética Mente Universal (Universal Mind). Por ello, nuestra psicología es una ciencia que versa sobre simples fenómenos y se halla absolutamente huérfana de implicaciones metafísicas.”
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
― Psicología de la religión oriental (Pliegos de Oriente)
